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lunes, 21 de julio de 2014

Carpe diem quam minimum credula postero



Publicado en www.diariodigitaldeleon.com el 21/07/14.

Vive el momento, Carpe Diem, como decía Horacio, como si cada minuto fuera el último. Porque la vida se está convirtiendo en eso, un sin vivir. Porque cualquier despiste te deja sin esos sueños, esos planes de futuro, esa vida que dices que te queda por delante. Porque puede ser un virus, o puede llevarte por delante cualquier loco al volante. Incluso tú mismo puedes salirte de la vía, como el domingo el gran actor Alex Angulo. Porque un misil de una guerra que crees lejana deja esparcidos casi trescientos pasajeros de un nuevo avión malasio por huertas y pueblos ucranianos. “Caían cuerpos del cielo” decían los asustados e incrédulos campesinos. Esos que pertenecen a Rusia. Esos que pertenecen a Ucrania. Esos en tierra de nadie y de todos, ante una guerra que se sigue permitiendo. Como en Israel y Palestina, donde se sigue dejando que haya bombardeos, muertes y asesinatos, en uno y otro lado. La prensa y Redes Sociales del lado de unos. Los gobiernos aparentemente del otro. Niños muertos, familias huyendo de una franja de no más de 6x60 metros. Siria en cambio es mayor, y Bashar al-Asad juró hace unos días de nuevo su cargo. Nadie recuerda sus matanzas y la guerra. En Libia vuelven a la carga con la toma rebelde del aeropuerto de Trípoli, como si con eliminar a Gadafi hace 3 años bastase para restaurar un gobierno anquilosado en herencias y creencias medievales. Nadie parece recordar ya a las niñas nigerianas secuestradas y sometidas a todo tipo de vejaciones, y ya nadie habla de las violaciones en India. ¿Dónde están las organizaciones por la paz? ¿Para qué sirve la ONU? ¿Acaso también están contaminadas por los beneficios del petróleo, minerales y la mano de obra barata? ¡Queremos organizaciones sin contagio! Organismos que velen realmente por que no haya guerras, ni conflictos. Parece difícil, pero al ser humano le gustan los retos.

El mundo cada vez nos da más razones para huir de él, y el problema es que no queda claro dónde ir, porque la felicidad cada vez se reduce a momentos mínimos. Un paseo con tu pareja, un abrazo con tus padres, una cena con tus amigos. Y poco más, porque cuando levantas la cabeza de tu día a día, de ese ordenador de tu trabajo, de esa rutina de desayunar, comer, cenar y dormir, y tener que pensar en dar gracias por todo ello, tu vida se convierte en un mero trámite insignificante, por eso, ¡aprovéchalo y da un significado a tu vida, pasmado!

viernes, 23 de agosto de 2013

Cantar de los Apóstoles: Lectura del Apóstol Óscar a los asturleoneses


El pasado sábado (17 de agosto) se casaron dos buenos amigos. Fran y Soni. Soni y Fran. Unos días antes me pidieron dar un discurso de 4 minutos, y me puse manos a la obra como un Ted Mosby cualquiera. Pregunté a los amigos leoneses por anécdotas y fui recopilando momentos, frases... Luego me enteré de que el discurso no sería en el banquete (al que enviaron el cuento de Rebeca), sino en la ceremonia, pero como el otro discurso lo haría Virginia, automáticamente supe que haría llorar a los novios y a los más sentimentales. No me importó, seguí adelante con el "Cantar de los apóstoles" y el resultado en el Ayuntamiento de Oviedo fueron dos momentos, de humor y amor, de risa y lágrima. El vídeo está en proceso. Las letras están aqui.

Cantar de los apóstoles.

Lectura del apóstol Óscar, a los asturleoneses.

Queridos hermanos,

En aquel tiempo Soni era Ñu, pero también era un Oso, Oso Amoroso, Pipi Calzas Largas, India, Vaquera, Duende, Pingüino, Langosta, Pitufo, Super héroe, Super héroe en decadencia, Vaca, Mariquita, Abeja, Oveja, Rudolf, Luchadora de sumo… y si por ella fuera viviría en un eterno carnaval. Era quien más mano tenía en el Decathlon de Lugones. Decir allí que eras amigo de la rubia loca era la mejor manera de caer bien a la gente. Y al poco, unos cuantos de los que escucháis esta carta estabais trabajando allí. Se llevaba bien con todo el mundo y era la alegría del negocio vendiendo tiendas de campaña… a las que posteriormente se lanzaba con Paula en plena noche de Ribadesella y al instante roncaba… Y si no dormía, comía pipas Tijuana…

En aquel tiempo, orejinas de pana era "Kobe", el jugador más esperpéntico de basket de la uni en León y venia a jugar ataviado con muñequera, codera, camiseta, cinta del pelo de la NBA... y nos reíamos y no deseábamos más que enfrentarnos a él para reventarlo, por sobrao… En una de éstas, va el apóstol Carlitos y nos le presenta como compi… es el cajero del Brico, dijo, y empezó a quedar y salir con nosotros. Y eso significaba vivir con nuestras normas…

Ese cuerpo espátula tomando suero bebido en Málaga para poder tener buena noche (guiño guiño). Desayunar churros con otros caras de red en año nuevo. La foto del perro del facebook. El “catamarán”. La caja con las playeras en las pachangas… ¿no tenías mochila? Nanananana. Esos uohhh con la camiseta de Guti, esa samba, ese calentamiento por la banda, la rosquilla de mi nevera, la subida del caudal en Ciñera, los flipes con Juego de Tronos, la pechuni, la rubiaca de Spartacus, ojo tú, el salto de seto tras una cena de empresa, nene, ¿estás bien? Maaariquita, los salamis…

En aquel tiempo y gracias a la religión aegeeniana, León y Oviedo estrecharon lazos y cada fin de semana se subía y bajaba, bajaba y subía Pajares. Todos hemos dormido en casa de Soni, ese laberinto de escaleras y patio. Varios apóstoles la sometimos a vigilancia marcada en rojo sobre su bañera, y la acompañábamos a por machacaos, a por pintas a euro en Londres, el pollo del Nandos, la sangría de sidra en Ortigueira, las margaritas y meneos de cabeza en la vieja Chupitería, o esa vez cuando algunos fuimos a verla jugar a voleybol y tuvimos que llevarla a urgencias… eso fue después del año 2000, cuando los equipos femeninos de voley no usaban ni mallas, ni los shorts, sino gayumbos estrambóticos de chico.

En aquel tiempo en que bailábamos como castores por una Europa que controlábamos como equipo netcom, el apóstol Carlitos y Fran viajaron a Avilés. Y allí le presentaron a Soni. Y volvieron en Carnaval y viajaron al sur y desde Madrid comieron a base de chope. Y pasó el tiempo, y cayeron más y más vermús del Valdesogo, cuadraditos de queso, cachis del Benito, el Pinocho, ese bar donde antes dejaba su marca el Black Team Tem Black y más tapas, las croquetas de morcilla, el huevo y picadillo…

En aquel tiempo en que despuntaba en la Uni de León un extremo de balonmano con pelo rizado que posteriormente tendría desgarro de garganta, Soni había hecho viajes eternos con el apóstol JoseMaría, ese al que le recordaba de niño porque tenía un vaso dibujado en el bolsillo de la camisa… habían dormido en aeropuertos haciendo mil escalas y todo por ahorrar.... pero los dos viajes que más se recuerdan fueron: Uno de 20 horas en bus contando cada hora que pasaba y otro de 4 personas con sus respectivos armatostes de sky dirección los Alpes en un pequeño Clio, ¡y sin pasar de 100km/h a ver si iban a volar las tablas! Fran tampoco supera límites de velocidad… De eso da fe el apóstol Ña, que creía que nunca llegaríamos a Conil… Conil… qué tendrá Conil que tanto vuelven… Cristofer hijo, ¿hay algo que quieras contarnos? ¿Desde cuándo pensabas en casarte? Porque se rumorea que de aquella cuando Soni viajó con los apóstoles, envió un wasap diciendo que tarde o temprano os casaríais…

En aquel tiempo en que Soni hacía trayectos de bus de 40 minutos en 2 horas, celebró los 20 años con 20 sidras y sin comida. Pues bien, a media noche todo el grupo menos el apóstol que ha velado por ella desde pequeños estaban roncando plácidamente… Y en otra ocasión, una amiga, llamémosla V, se puso mala… Por la noche, Soni, en otro gesto que la describe, se puso a cuidarla. No se sabe bien lo que pasó, el mal cambió de cuerpo, pero al poco, Vir, digo, V, le estaba cuidando a ella, y las dos dormían abrazadas al lado de un balde... abrazo tipo koala… sí, como hizo con Cristina, lo conocemos… Y hablando de sueño, todos recordamos aquella vez que quedaste encerrada en algún lugar... y menos mal que sed no ibas a pasar… pero… lo que te preguntamos todos: ¿Por qué lo hacías si sabías lo que pasaba después? Cinco minutines, cinco cin… zzZZzz

Sueño y sueños. Aventuras y desventuras, pocos enfados, los mínimos, muchas alegrías, sí, muchas risas, trabajo en equipo, compañeros, amigos y el Demonio Dojo. Hablo por todos, apóstoles y demás, si os digo que os deseamos mucha felicidad y altramuces. Os ordeno que entre todos hagamos este día inolvidable y a cambio, solo os pedimos dos cosas: Una, que no cambiéis nunca. Y otra, ¡¡que nos enseñéis vuestra nueva casa en Londres!!

lunes, 8 de agosto de 2011

La Ruta de la Plata

Asado de calor y desde el asiento de atrás del coche, veía por la ventana tierras y más tierras. Girasoles chamuscados, vacas, dehesas, alcornoques raspados que acabarán tapando botellas o agujereados por las malditas chinchetas y puestos como cuadros en alguna pared de casa...

Un tramo sin autovía nos acercó a los pueblos que aún perduran y a esos bares que a la vuelta escupían la terraza llena de gente a la luz de la luna y que esperan con angustia y aviso de muerte la llegada de la autovía, esa por la que corres, esa que te hace olvidar lo auténtico, las casas de pueblo, alguna señora barriendo la calle, los señores en sus tractores...
A la izquierda, las dos catedrales charras, la Sierra y cuestas de Béjar, el Acueducto de los Milagros, luego la Giralda, el Villamarín… A la vuelta todo eso quedó a la derecha, Portugal enfrente. Cruzamos los ríos que todos estudiamos cayendo al Atlántico, el Duero, el Tajo, Guadiana, Guadalquivir… (si sumas el Miño tienes los de éste lado que aprendimos en la E.G.B.). Llegamos más allá de la calzada romana y los pueblos blancos de la Frontera, por sentir el fresco del Estrecho, ese lugar lleno de locos del viento donde cambian las aguas el Mar y el Océano. Vimos imponente el Peñón, la pedrada inglesa, y como si para entendernos fuese, cruzar por Puente Castro de León a Villarroañe, allí al fondo, tras la nieblina, otro país, otro continente.

Ésta ruta nunca tuvo tanto sentir para mí. Restos de castillos, palacetes y torretas a medio camino de grandes urbes en su momento, que ahora se tiñen de color turista viendo piedras y monumentos, paseando por los centros históricos llenos de rincones y museos, escuchando cuentos y leyendas que ninguno de los de ahora vivimos y que sólo las sabemos porque corrieron por toda ella, como la plata.

viernes, 24 de junio de 2011

Hasta luego, César

Se fue César Ramos y nos dejó a todos dudas y una clara sensación de incredulidad. Supongo que quienes vieron a César de pasada, vale, profe y punto, apenas se hayan enterado y si eso habrán dicho, vale. Otros que pensamos diferente y que vimos en César a alguien más que a un profesor de Religión y Gimnasia (luego llamada Educación Física) nos hemos preguntado ¿por qué?


A nivel personal, César, un año más tarde de llegar a Jesuitas León, entró en mi clase de 5º, con tarima de piedra, nada de tablas, esa grande que había en la esquina, con pirograbadores en la parte de atrás y el magnetófono con que Serafín nos hacía escuchar música clásica a primera hora. La música amansa a las fieras… En mi vida escolar, sentí a César como el profe calvo, que siempre con bata blanca, se encargaba de los buses cuando Don Carlos no lo hacía. César era el del Comedor, el que voceaba e imponía con su altura y tono de voz. El que bailaba en las fiestas, el monitor de basket de mis amigos. El que hacía algo nuevo y más diferente a lo que hacían los demás.


La vida en el cole pasó rápido (interminable de aquella) pero no tardé mucho en regresar. Unos días antes de empezar las prácticas de Magisterio en Jesuitas (ese momento en que aposté por el Cole en vez de por una Beca Erasmus) mi madre y yo nos encontramos a César por la Palomera y él, canturreando decía “ay que poco le queda a alguno” valorando el inicio inminente del Practicum.


Entonces compartí sala de profesores y sofá varias veces con él. Ese vistazo tan distinto a la vida del alumno, desde dentro de la Sala de Profesores, donde la cafetera, donde la mesa enorme, donde me enteré del 11M con aquel móvil gigante de Juan Caño que parecía un ordenador de bolsillo... Allí nos echamos César y yo unas risas varias veces recordando otros tiempos. Tanto coincidía con César y tanto quise implicarme en el Cole, quizás tomándole a él como ejemplo de implicación y dedicación, que no pude rechazar su oferta de hacer teatro con el grupo Teatrillote de padres, madres y profesores. La obra se hizo en varios puntos de León y yo actué en La Robla, y sobre las tablas era un estudiante de derecho que quería abandonar los estudios para ser un buen torero. César, que era mi padre, me gritaba y se daba golpes en la cabeza por ver cómo su hijo se perdía en el mundo de la farándula. Personalmente, el mejor momento de toda la obra, ese debate de por qué quería ser torero y por qué mi padre no quería que lo fuera.


Un poco más tarde y en los años como vigilante de patio, entrenador, sereno, suplente de lo que fuese, delegado, niño de los recaos, enfermero, monitor de campus, montador y sufridor de la barraca, profesor de informática, monitor de autobús, de comedor… de lo que fuese, compartí muchos y buenos momentos con César. Nunca discutimos. Nunca tuvo un mal gesto para conmigo. Y siempre pudimos compaginarnos en diferentes tareas para el bien del Colegio.

Ese profesor que siempre tocaba la guitarra con Ana Castro y Ana María de Lorenzo entre otros guitarristas caídos en el olvido se nos fue el pasado martes. No pude despedirme de él. Nadie pudo, tampoco Alicia. Tampoco los peques. Se fue sin molestar, pero antes de los que todos nos esperábamos. Unos lo vimos esa misma semana con los niños. Otros hacía más tiempo. Otros ese mismo día, la misma tarde… Y todos, como yo, aún no lo creemos.


Se fue César, y se fue otro de los símbolos del Colegio Jesuitas de León, y cada vez quedan menos entre jubilaciones, despedidas inesperadas y la política de un director que por fin termina una carrera penosa en el Colegio y que ha apostado por los de fuera en vez que por los de casa, los que conocíamos mejor a César, los que comulgamos con San Ignacio, Francisco Javier y Fabro…

Ahora, seguro, César está al lado de Silvia, contando cómo fueron las últimas fiestas al Padre Sánchez Castro y preguntándose él también ¿por qué tan pronto? César, profesor, compañero, amigo, padre, allá donde estés, te mando un fuerte abrazo y mis recuerdos a los que veas por allí.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sube a la nave. Yo subí.

Os escribe un antiguo mecánico AEGEERO que llegó en 2005 directo de la SU de un popurrí de frutas donde habrá un próximo Ágora, aterrizando poco después del último Regional Meeting en el Guijo de Ávila en la nave de Vir, Juan y Txema, de Vicente, Joao, Noemí, Miller... Y que atacando fuerte a Europa desde el salón de fiestas "la capilla" de Solórzano, capitaneó desde Chipre, con militares de la ONU a pocos metros, y hasta Leuven, volviendo en bus y trayendo a los griegos por 6 meses en nuestro network, a Soni, Pedro, Lara, Coral, Catarina, César, Vicentesiempreeterno, Alberto y a una Sara recién elegida jefa de un nuevo y ahora ya viejo 3.0, podía decir casi aquello de Mare Nostrum... Así enseñábamos a Europa nuestro trabajo y así abríamos una puerta y un espacio que ahora estáis ocupando.

Ya no es cosa de un sólo español el que se presenta a un cargo o puesto. Ahora nos perdemos en candidaturas, tenemos presencia en casi todo, netcom, flagship, academy, it... incluso en la Casa del CD!!!

Los medios, Les Anciens... todo el mundo habla de nuestra gente, de nuestro trabajo. De nuestro buen hacer!!

Por eso llega el turno de un nuevo equipo, de una gente con experiencia que nos guiará a todos hasta el infinito y más allá. Juan Hernández dijo en 2007 que él en AEGEE no tenía límites... Y yo digo 4 años más tarde que NADIE EN AEGEE TIENE LÍMITES. Todos tenemos la posibilidad de participar, de involucrarnos, de crecer, de sentirnos bien y de hacer sentirse bien a la gente.

Europa ya no es una utopía. Europa es una realidad, y en parte, gracias a todos vosotros!

jueves, 10 de febrero de 2011

A los amigos del cole

Celina entraba en clase, con los pantalones ajustados hasta los sobacos, una torera por chaqueta, melena al viento y algunas carpetas bien encajadas bajo el ala. Soltaba algún chiste macabro, nos dejaba caer un pum, algo de tutoría, mal comportamiento, malas notas… algo… que hacía sonrojarse hasta al que mejores notas había sacado, y para que nos relajásemos sus chiquis hacía alguna gracia sobre Javi y su padre el catedrático… menos mal que fue de antaño, si es ahora…

Elisa nos llevó una o dos veces sólo a aquel su escondrijo, aquel desván del cole, de techo de caída, que a ella no importaba, pero que ya a mi me parecía incómodo de darle a la probeta con la cabeza inclinada. Iñaki y yo no teníamos problema, pero a cambio, los terrenales aspirábamos de lleno el aliento de resaca del vino catedral de León, botellas escondidas en dicha caverna, y patrocinador del equipo de fútbol con que debuté en el Loyola, y que usaron mis pupilos cuando fui yo entonces el entrenador.

Mallo, que se salió de cura por la Colombiana, se cogía las manos a la espalda, apenas llegaba a engancharse los dedos. Se paseaba después de haberme mandado escribir algo en el encerado y nos preguntaba para que buscásemos respuestas. Yo mientras estaba allí delante jugando con la tiza, mirando tan para abajo que el espectáculo del cogote debía de ser de casi rotura, a punto de caérseme la cabeza al suelo. Decíamos unas cosas u otras, y él reía con nuestras tontadas pubertinas al escuchar eso de ecuación que satisfaga, y abrochándose la bata decía, será que tiene que ser así.

Leandro olvidaba la educación física para centrarse un mes entero en bádminton. Menos mal que no le dio por hockey. Luego de repente en cuatro clases hacíamos el salto de altura y tiro de balón medicinal, el pi y salto del potro, la velocidad y salto de longitud y el kilómetro. Todo ello bien pero veníamos de dar dos vueltas al campo de fútbol y matándonos a correr Fermín, Iñaki y yo, para recoger un balón y hacer deporte. Ale. Pachanga y punto. A recoger esos centros de Guillermo desde la banda. Se acabó la clase. No me creeréis pero recuerdo el día que corrimos los 100 metros con Serafín.

Marcial era el típico bonachón que tenía todo controlado. Aquel su minilápiz metido en su bolso de bata, con papeles, chuletas, horarios de autobuses, de comedor y todo lo que podías imaginar, no daba crédito al golazo marcado por Fermín por la escuadra del kiosko, amén de petisús y palmeras volando y cabezas de gritones por conseguir una maldita bolsa de los químicos garrochitos. Nos quedamos una temporada sin balón por mentirosos. Pero fue verdad y de las buenas.

Cristina Celemín pasaba páginas de cuaderno grande, de anillas, buscando y atemorizando para ver quién tenía hechos los deberes. Si llegabas tarde de gimnasia. Cero. Si te habías quedado a esperar a Jorge, que había tenido pelea de cintos en el vestuario con Santiago. Cero. No los tengo. Cero. Los tengo a medio hacer. Cero. No sé hacerlo. Cero. Lo hice pero mal. Cero. Yo es que… Cero. Y si insistías te respondía, para nada guapo, para hacerlo mal, no lo hagas. Y volvía a pasar hojas y hojas en su gran cuaderno. Cómo me gustaría ver uno de esos. Bendita enseñanza de inglés. Menos mal que entró AEGEE en mi vida.

Qué tiempos de BUP, y qué buenos amigos traía de antes, até entonces, y tengo ahora. Esto va por vosotros. Y los que no estábais en ésto, ya os tocará.

jueves, 21 de octubre de 2010

Rubal... la acaba

Hacía más de un mes que no dejaba por aquí mis letras. Un mes cargado de actualidad, de un viaje al corazón de la Toscana, lugar de descapotables y fular al aire en que me vi inmerso con un día de sol por Siena y San Gimigniano, otro de sol por la inmensa playa de Viareggio, Pietrasanta, Carrara… una perdición en lo profundo de la campaña, entre cipreses y uvas al caer el sol, perdiendo el desvío a Vinci, y una noche de aguas en Pisa, con esa torre y su conjunto que cada vez que lo veo me parecen más de “lego”. Más de Trenitalia, sucio, lento y sucio. Ah, ¿ya lo había dicho? Sucio, muy sucio, como el tema político en el país de la bota.

A mi vuelta, entrentamientos, “dijeydijistes” y casi huelga de basuras en el pueblo, un aeropuerto nuevo, enorme, lujoso pero sin vuelos en la ciudad, y una reforma del equipo de gobierno en el país. En Europa más expulsiones de rumanos, y en el mundo más catástrofes. Bolsas que se hunden y chilenos que suben. Un Rubalcaba que da serenidad pero que dice la radio que no da imagen guapa de revista, como si fuese un cantante y las adolescentes plasmasen su cara en sus carpetas... ya ves tú. Tampoco de la Vega era la Bruni… y tapadera en boca al del mitin en el Bierzo, donde hoy apuesta la Junta por poner allí un circuito de alta velocidad (los de La Bañeza se cargarán a alguien… lo veo) porque esa renovación que ha hecho es meter años en la Moncloa y en los asuntos firmados desde allí y sus satélites, olvidándose y retractándose de tanta juventud y falta de experiencia con la que empezó su mandato. ¿Cuándo aprenderá a resctificar y a decir, ok, me equivoqué? Dentro de unos años, ya veréis. También tiempo para descubrir a nivel de España lo tonto que es el alcalde de Valladolid y lo mucho que llevamos sufriéndole los leoneses… En casa, en el pueblo, todo se calma con un topetazo a quien manda en el Diario, que parece que fue quien provocó todo esto… pero que sigue descalificando un acuerdo que había de llegar por bien de todos, aunque esto significa un escalofrío más en la carrera laboral del que escribe.

Y en mi mundo, listas erróneas con falta de miembros, actas no firmadas, trabajo por hacer, cosas por venir, y montañas de mails de unos y otros, cuentas de correos repletas de mails y otras de spam, una nueva aventura en un servidor de apuestas online, subida de fotos para que todos vean lo bien que me lo paso, 6 meses ya del volcán islandés, ahora es turno de Estambul, planes para el finde semana con los amigos, tiempo para ir cerrando ciclos y abriendo otros y estas letras para arrancar la temporada de otoño y hacer honor a unas gotas que refrescaban en verano, y que son muy propias de este tiempo. Las gotas de lluvia son las ostias, y los rayos de sol la paz. ¿Y ahora quién atiende al Papa? El pollo al que cortaron la cabeza, desde luego, no.

miércoles, 25 de agosto de 2010

De aquí y del otro lado

Saltó el amigo León de su sofá cuando escuchó lo de la liberación de los voluntarios secuestrados. Cada semana se había manifestado y pensaba que “bah, para nada”. Sabía que en la ciudad de su nombre también se manifestaban de manera similar, pero sólo cuando había maltrato y violencia de género. Se juntaban unos cuantos, algunas caras de políticos, foto, manifiesto, pancarta y para casa. Otro lazo más en el balcón del edificio de la Diputación, ese junto al de Botines, qué bonito... normal, era catalán, y de un tal Antonio… ay, suspiro...

En Barcelona había más gente, y últimamente se había escuchado que habría liberación. Pero no acababa de llegar. La Plaza del Rey, (ay su otro reino) se quedó en alguna ocasión pequeña y le vinieron muchos recuerdos y lluvias, chaquetas mojadas y gorros de esquimal, siempre vivido en estos nueve meses de angustia, de tristeza y pensamientos por querer saber dónde, por qué y qué pasaría. Faltó solamente esos días que había visitado León, invitado a gastos pagados por su amigo Antonio, tocayo del otro; amigo pudiente, amigo de sus amigos, de zona exquisita, romántica y ambiente cool, que lo pedía de venirse para siempre a orillas del Bernesga.

Más tarde vio la tele. Ahí salían en helicóptero, con sus mujeres; pronto llegarían al Prat, había que ir a recibirlos; y de paso volver a la tierra de su nombre, quizás ya se habrían iniciado las obras del tranvía, qué atropello de recuerdos, ay otro recuerdo más de Antonio… si; volver, volver y quedarse en la tierra patria del gobernante que lo daba libertad de ser, la tierra donde estaba su amor.

sábado, 15 de mayo de 2010

Hoy era día de cole


Hoy era uno de esos días en los que todos sonríen, algunos y algunas cambian y ponen celo nuevo y tirante en la nuca mostrando falsedades, y otros simplemente pasan del asunto, van, y ya está.

Hoy fuimos hasta el colegio Jesuitas de León, que tras haberlo traído de Carrión de los Condes, se instaló en una pradera lejos del centro, en medio de unos prados hace 50 años. Desde entonces hasta hoy mucho cambió el tema. La educación es diferente, totalmente, si, con leyes como la del 70, la de la LOGSE… La política ha cambiado, por supuesto que ha cambiado, y de fundarse en tiempos de dictadura herméticamente cerrados por la cremallera pirenaica, ahora presidimos la Unión Europea, presumiendo que por este colegio pasó el candidato a la oposición, Mariano.

Hoy hablaron de ser 6 jesuitas, amén de más de 50 que empezaron hace medio siglo. Y es que el sentimiento religioso ha cambiado en España. De ser sólo chicos, a ser colegio mixto. De ser sólo para pensionistas, a ir a clase y marchar para casa. Así cambió el paisaje, y de ver la catedral desde el hall de entrada, ahora vemos la facultad de Industriales, y en un par de meses una estatua del Sagrado Corazón.

Hoy a las 10 entramos. Paseamos y vimos fotos. Frases de antaño y mucho sentimiento. Pocos jóvenes, amén del mal futuro que promete León, y otros por la “buena gestión” para con ellos del oso de Disney. Qué amor le tienen. Cuánto afecto le tenemos. Y cuánto se embadurnó al explicar el por qué de la estatua, tirándose flores delante del provincial, qué mal pintó eso, horrible a mi entender, y más por ser en misa. Misa de 11, donde siempre. El mismo lugar donde arranqué unas risas hace un tiempo con los chavales y un club de la comedia traído a las fiestas.

Hoy hablamos de las fiestas del colegio. Esas fiestas pasadas por agua y unas fiestas que mucho cambiaron. De tener muchos lujos, a esas otras con capea.

Hoy faltaban Chespi, Silvia, Diéguez, Macario y otros tantos. Faltaban y no sé la causa Almunia, Serafín, Salán… que en los 10 años de paso siempre estaban ahí. A punto de los 101 estaba el Hermano Hernández. Y otros míticos, Elisa, Pilar, “Hermano Benito, portería”, Mallo, Don Carlos, Don Felipe, Marcial, Aladro, Balerdi, Fernando Laiglesia, Mimi…

Hoy era un día que podía haberse explotado más en el colegio. Una visita guiada por los pasillos, por los laboratorios, por las clases... Hoy era día de haber enseñado el polideportivo, que no llovía, los campos de fútbol, el comedor... Paseo alrededor... Hoy era día de haber puesto un pincheo y tomarlo en el cole, y gastarse un poco menos en la estatua. Bendita estatua. Hoy era día de cole, no de restaurante. Hoy era día de foto en la entrada, y no en un bar o un parking. Para comer con mis amigos me voy a donde quiero y como por menos que eso. Un día es un día, lo sabemos, pero por eso un día cada 50 años, nos podríamos haber permitido un pincheo, don Winnie.

Hoy era día de entrar de nuevo a mi casa.

Hoy era día de ver de nuevo a quien no me quiso en casa.

Hoy era día de ver a gente que fueron y son mi familia, y a otros nuevos en ella.

Hoy era día de ir. Y me gusta haberlo decidido. Ahora espero poder hacer una de estas antes, y poder llegar al centenario. ¿Y quién sabe si veré mi foto en la sala de video?