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lunes, 23 de mayo de 2011

Una década en la nueva Puentecilla

Yo estaba allí hace 10 años... yo vi el gol de Ibán Espadas en primera fila con mi padre, allí en un estadio siempre limpio, que contrasta el gris del cemento y blanco de las sillas con el color verde intenso y bien cuidado del césped que todos llaman moqueta. Trece mil almas lo llenaban, se tapaban los asientos azules con el nombre de León…

Allí estuve formando parte de la Brigada de ascenso dando camisetas con Yambore, entre otros, y reí al ver el vídeo de promoción y presentación del estadio al reconocer a un buen amigo, Jorge Rodríguez, como el portero al que marcan el gol… ¿y los defensas? Julio y Koeman de jesuitas... lo que te digo… un pañuelo.


Allí, por 5 mil pesetas por asiento en fondo, vimos a Irureta con el Depor, que ayer justo bajó a 2ª. Empezamos adelantándonos pero un gesto del vasco hizo adelantar a su equipo y en un tris empataron, y en un tras se adelantaron. Otra gesta que vi en directo fue la de Joaquín estrenándose como goleador con la selección ante Armenia, que si bien no sabemos muy bien dónde queda ese país, ellos tampoco creo que ubicaron León en España. Yo lo gritaba, apostaba por él. La grada se reía, ¿cómo iba a marcar Joaquín?. Al fin hizo gol. Los de alrededor me miraban sonriendo…


También en 4 días y por sus dimensiones, montamos fuera el escenario para el concierto de Shakira y una grúa lo subió por encima del fondo sur. Luego lo retocamos, pusimos las planchas del césped, los focos, el jabón de Drober en los camerinos, en su camerino… En un día y medio lo desmontamos…


Siendo Secretario hicimos los papeles para el traslado de la Delegación de Balonmano, y pasamos horas y horas en la sede del Ademar haciendo camisetas, carnets de socios, picando nombres y números en la base de datos, de reuniones como Presidente de los Legio Islanders con los otros colegas de otras peñas que ahora R.I.P., de la Juanín, de la Hecas, de la PUA, de los Supporters…
Hace unos días llevé a mis padres y a Marco, un amigo italiano, a ver la salvación de la Cultural frente al Athletic B. Empatamos 2 a 2. Pero mientras nos marcaban los dos primeros recordé las derrotas con el Barça B, el Madrid B, el Cadiz… en otras fases de ascenso, cuando el equipo daba miedo a los rivales, cuando la Cultu era un fijo entre los 4 primeros para luchar por subir a 2ª. Con la remontada y el gol final de Viola, me vino a la memoria aquel gol inaugural de Ibán Espadas, las carreras por la banda de Sukunza, los centros al área de Txiki, que nos llevó el Rácing de Santander. Aquella victoria ante el Xerez eran los 3 primeros puntos hasta llegar a los 12 finales y por primera vez, un equipo quedaba en 2ª B, y los andaluces, que poco más fallaron, subían con 13.


Aquel equipo que dio ilusiones a los leoneses, y que hoy no para de dar disgustos dentro y fuera del que antes fuera Nuevo Estadio Antonio Amilivia, hoy al menos juega en un estadio que lleva la historia más poderosa de la ciudad en el nombre: Reino de León, (que como la nieve que en frío invierno, cubre de blanco todo León, es el color que viste el equipo, que llevo dentro del corazón...).

miércoles, 25 de agosto de 2010

De aquí y del otro lado

Saltó el amigo León de su sofá cuando escuchó lo de la liberación de los voluntarios secuestrados. Cada semana se había manifestado y pensaba que “bah, para nada”. Sabía que en la ciudad de su nombre también se manifestaban de manera similar, pero sólo cuando había maltrato y violencia de género. Se juntaban unos cuantos, algunas caras de políticos, foto, manifiesto, pancarta y para casa. Otro lazo más en el balcón del edificio de la Diputación, ese junto al de Botines, qué bonito... normal, era catalán, y de un tal Antonio… ay, suspiro...

En Barcelona había más gente, y últimamente se había escuchado que habría liberación. Pero no acababa de llegar. La Plaza del Rey, (ay su otro reino) se quedó en alguna ocasión pequeña y le vinieron muchos recuerdos y lluvias, chaquetas mojadas y gorros de esquimal, siempre vivido en estos nueve meses de angustia, de tristeza y pensamientos por querer saber dónde, por qué y qué pasaría. Faltó solamente esos días que había visitado León, invitado a gastos pagados por su amigo Antonio, tocayo del otro; amigo pudiente, amigo de sus amigos, de zona exquisita, romántica y ambiente cool, que lo pedía de venirse para siempre a orillas del Bernesga.

Más tarde vio la tele. Ahí salían en helicóptero, con sus mujeres; pronto llegarían al Prat, había que ir a recibirlos; y de paso volver a la tierra de su nombre, quizás ya se habrían iniciado las obras del tranvía, qué atropello de recuerdos, ay otro recuerdo más de Antonio… si; volver, volver y quedarse en la tierra patria del gobernante que lo daba libertad de ser, la tierra donde estaba su amor.

domingo, 24 de enero de 2010

El León que viene...

Allá donde alcanzan mis recuerdos, he visto fotos, o me han contado, sé que se llevaron los chalets de Padre Isla entre los que paseaba mi bisabuela montada en la burra con la que bajaba a León a vender al mercao de la Plaza del Grano. Ese reguero por el centro de Ordoño, levantaron “la casa del coño” y limpiaron con cemento ese barrizal allí donde Genarín perdió la vida. Afeitaron por ahí los cubos romanos y medievales por no tirar abajo unas casas y dejar una carretera bordeando el casco antiguo. Limpiaron el río y retiraron el ganado a Trobajo y a la Virgen. En la Carretera Asturias quitaron el Fielato, pero acumularon a las tropas antes de llegar a Cantamilanos.

Hicieron un campo de fútbol entre León y Puente Castro y pusieron casas altas y una avenida a Roma donde estaba el anterior. Un alcalde llevó un balaustre a orillas del Bernesga hasta donde pierdo la visión, y otro puso fin a la Azucarera. También movieron la plaza de toros y la dejaron al fondo de la calle donde los hombres palpaban la guinda, al otro lado, el Guzmán que mató a su hijo, pero defendió Tarifa, muy cerca de León, si, pero en el mismo Reino. Y al Neptuno de enfrente de la Catedral lo escondieron en el Parque de San Francisco, a morir mohoso, oscuro, cagado, pero en pleno centro de León.

Luego plantaron la universidad en el camino del cuco, destrozaron los prados enfrente de las casas de Don Pablo, levantaron el hospital arriba de Las Ventas y tiraron el de Santo Domingo. Pusieron cemento y bordillos en Eras, allá lejos, donde Ovejero, y los leoneses tuvieron un circuito donde aprender a conducir. Trajeron Continente, luego El Corte Inglés y la Chantría dijo adiós a las charcas y a sus ranas. El barrio de la Inmaculada pasó a llamarse Corea, y Santa Ana ganó una fuente de recortes.

Ahora les toca el turno del cambio a la fuente de Santo Domingo, a Independencia y a Padre Isla, espero que no hasta donde estuvo el cine Abella, que tendrá baldosines y tendrán que ser reparados cada año. El Plan E no es eterno. Es efímero. Lo de antes fueron cambios. Lo de ahora, otro tanto. Por el medio quedan muchas cosas, que se olvidan en el recuerdo de la gente, de los turistas que una vez vinieron como peregrinos, y que si vuelven mañana, se apartarán del medio y del carril bici, tendrán cuidado de que no les pille el tranvía, o de bajar del autobús por la derecha y tener la marquesina a la izquierda. Habrán de cuidarse de no hacer fotos en los monumentos, que son los que siguen aún ahí, y abrazarán a un maniquí con su hijo, a un falso Gaudí más pariente de Unamuno, quién sabe si cogerán el Ryanair en la terminal del aeropuerto, o si el bus y el tren de alta velocidad saldrán de la misma estación bajo la tierra, bajando por un ascensor ya en Lancia. Quizás si vuelven, vengan a un congreso al Palacio, o San Andrés y Villaquilambre no sean más que un nuevo barrio de León. Quizás Monteleón sea un hogar de jubilados y pensionistas, y el Monte San Isidro sea una nueva urbanización. De momento ya prohibieron las parrillas.

Sólo nos queda quemarnos con el tráfico, las colas, zonas azules, zonas verdes, parkings caros, quizás uno entre Sanjurjo y José Antonio, y vuelta y vuelta. Politicos que muevan las piezas y las casas como en el tablero que pusieron en el 2000 enfrente de Botines, en la Plaza de las Palomas y paciencia y más paciencia. Poco a poco y sin agobios, que como canta una amiga, León es así.

viernes, 15 de enero de 2010

Los vendedores de ilusión

Hay un ciego con vista en género femenino, situado en un buen sillón de un edificio del que habla un libro de sotas, caballos y reyes, y del que cuentan que vino un príncipe italiano en una época renacentista y tras la boda nunca regresó por ver aquí mucho paleto. León en 1600 señor mío. Ya no era el medievo en una Europa a quien dimos las Cortes, y en León aún quedaban aquellos que recordaban que sus bisabuelos vieron a un rey saliendo de la catedral… Aún hoy muchos siguen recordando esa época… aún quedan muchos de 1600…

Amén de no ser Bueno, pero como si fuese de esta familia, el ciego, que a su vez es bajito, pasea por la corte, soberano, y sale a la provincia a dejarse retratar por los pintores más famosos de trato pixel de la capital. Rodeado de sus mesnadas, el bajito reparte ilusión allá donde el asfalto tarda en llegar, allí donde el agua ha de ser embotellada, y aquí donde nos peleamos por ser una cifra y pasar a depender de un trovador del mismo corte, palomino y herrero al mismo tiempo. Al poco le caerá ceguera, o hace como que la tiene, con sus lentes que viste al aire. Frente ancha y papada de buen paté y más pendiente de caer bien a un centro que lo sigue viendo amarillo y rural, como buena cabeza originaria que es, que de frenar esa la empresa de zapatillas que quiere hacer una senda por un monte alejado del valle de Olid. No importa, mientras no le toquen su villa de maquinaria afrancesada y sigan aterrizando avionetas en un pueblo con nombre de lo que tiene: niebla.

Siempre hay agua bajo el hielo



Decían que los pantanos tenían poca agua, y la verdad, la tenían, quiero decir, que no la tenían...

Mira, es una de las pocas cosas que cuando las dicen, te las crees, y da igual donde las leas o quién te las diga, porque lo sabes tú y punto, porque pasas con el coche por el puente en miniatura de "San Francisco" en los Barrios de Luna de León, conduciendo hacia Asturias, y la veías, quiero decir, no la veías.

Esto de haber y no haber, y de ver y no ver, y poder o no beber puede ser un cuento. Te cuento. Pongamos que el rey de un reino (por eso es rey), prohíbe beber agua a sus súbditos. Los plebeyos esperan impacientes la llegada del nuevo agua, y mientras, el rey se va de copas con unos bastos sin espada, gastando unos oros a un imperio muy lejano. El rey vuelve alardeando de su viaje y con quien estuvo, pero el gobernante de su reino sigue son traerle el agua esperada. El rey, enfadado, arremete contra el gobernante y éste no le escucha, haciendo valer su poder real sobre el rey. El rey se esconde bajo la nieve, asustado, y descubre por fin la verdad, pues ahora ha aprendido que quien gobierna realmente no es el rey, sino las mujeres.

martes, 23 de junio de 2009

El Brevérrimo y los 1100

Hablando el otro día con una buena amiga, discutiendo o debatiendo, no sé, sobre este Alfonso IX que era hijo de Urraca la del cáliz, y enemigo del Cid, nos vino al recuerdo, y vete a saber por qué, aquel “Primer Concurso de Relato Brevérrimo de la Universidad de León”.

Jaja, vaya par, risas y hablando de esas cosas. Vaya dos que en vez de hablar del tiempo y del amor, se pusieron a hablar de las andanzas del que nació en Zamora y reposa en Sahagún. El mismo que reunió en San Isidoro, ahí junto al cáliz, a obispos, arzobispos, nobles y representantes del pueblo, y todos juntos por primera vez, reunidos en el claustro, daban forma a las primeras cortes democráticas del mundo. Luego escribieron mucho y los ingleses optaron por hacerse con las primeras. Castilla ayudó a olvidar las de León, como siempre, y una Fundación no imaginaria, que hoy en día no acaba de arrancar y arraigar en la propia capital, lucha y pelea por recordar que hace 1100 años se fundó el Reino de León.

En aquella estábamos cuando las historias de estos lugares me trajeron a la memoria el libro de Pedro G. Trapiello de “Una ciudad de sotas, caballos y reyes” (regaládome a la postre del concurso) frases cortas y relatos breves sobre diferentes puntos de León, comentados y escritos al hilo de una visita de filandones y literatos por estas tierras, que nos vinieron a la cabeza y acabamos recordando esto. No está mal. Por fin no hubo prensa rosa o deportiva en una conversación. Al fin y al cabo fui finalista.

De parada se puso a andar, como todos los de su alrededor. Unos iban, otros venían. Se apartaban o se paraban. Había gente de todo tipo. Y allí iba ella, con pase elegante y decidido. Pisando las franjas ya no blancas y llegando al bordillo. Había cruzado de calle”.

jueves, 11 de junio de 2009

¡A por los límites de Europa!

¿Tu te has preguntado dónde acaba Europa? Bueno, qué profundo. Aún es más… ¿tú te has preguntado dónde empezó Europa?

La Asociación de estudiantes más grande de Europa, AEGEE, de la que muchas veces me has oído hablar, está inmersa en un proyecto de esas características. Atrae. Si. Puede ser que haya otros temas que puedan llamar más la atención. Claro que si, pero después de estas elecciones, donde volvió a repetirse la tasa de baja participación, oculta entre los resultados y giros de los resultados, tenemos que seguir hablando de Europa. Pero a nuestro ritmo. Con los pies en el suelo. Nada de listas y candidatos. Nada de rivalidad entre rosas, gaviotas y rosas de otro jardín. A lo nuestro.

Los dueños del proyecto, Percin Imrek, un nacido en Estambul y sus secuaces, se fijaron plantar uno de sus eventos del proyecto en España. Viendo que Zapatero estará en lo más alto de Europa. Viendo que el evento sería en 2010. Viendo que hay una Fundación de León Real que le gusta esos temas del viejo Reino leonés… ¿Por qué no hacerlo en León? Pues ya está. Las bases, el proyecto, las ideas, el planning, la gente, la confirmación. En Febrero, y durante una semana, tendremos a más de treinta jóvenes europeos por las calles de León, debatiendo sobre los límites del viejo continente. ¿Dónde acaba Europa? No lo sé, pero lo que sé es dónde nació: León, 1188. Otro día te cuento ésto.