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lunes, 30 de marzo de 2015

El gesto lo dice todo


No es que sea yo un experto, y seguramente tras esta instantánea, el Ministro José Manuel Soria haya acabado dándole la mano al burgalés, al que ya de por sí da palmaditas en la nuca o espalda, no seamos malos, en plan de "ven aquí y sé sumiso a mi Ministerio". Una mano en la espalda que lo frena sus ansias de escalada. "Te tengo aquí sujeto y harás lo que diga yo, que para eso soy el doble de Aznar, sin bigote, y más alto". Así que eso, como si el Ministro fuese un ventrílocuo y Herrera su monigote (y tú que eres malo cambias el "fuese" por el "es").

Juan Vicente le lanza su mano derecha para que se plasme en una foto un acuerdo sobre un carbón al que van dejando de lado, al que tienen señalado y del que no saben qué hacer ni cómo actuar con él. Pero ¡ay señora! que estamos en periodo electoral y los mineros del Bierzo, del norte de León, de la cuenca de Ciñera, la Vid, y los de más allá, Cistierna, y los palentinos salen a la calle, cortan la carretera y se siguen jugando la vida mientras éstos se preocupan más por la foto que por el futuro de las familias.

No se miran a la cara, el burgalés, de rango político inferior, no mira a los ojos a su superior, y el otro agacha la cabeza y hace una mueca mientras parece divertirse, como si supiese que alguien les está haciendo una foto, y un tipo de León la aprovechará para hacer un artículo gracioso analizando esta burla y farsa que están haciendo ambos jerifaltes de traje y corbata.

martes, 10 de julio de 2012

¿Es ésta la Democracia que queremos?



Publicado en www.cronicasdemibarrio.com / Savia nueva, Óscar Ronda /
Cada día están más cerca. Vienen y no paran. Sin descanso, y haciéndose eco cada vez más en la prensa. Normal, ya lo he dicho otras veces. Es tocar Madrid y llamar la atención. Las batallas de Ciñera, las carreteras cortadas entre León y Asturias, las cargas policiales, los encerrados en las minas, en la Diputación… nada, apenas un minuto en el telediario. Y la guerra de Pola salió porque hubo una madre y una niña heridas…
¡Que vienen, que vienen! grita alarmado Soria. ¡Mariano! ¿Qué hago? ¡Que vienen a por mí! Grita una y otra vez el Ministro, que asustado por lo que pueda pasar esta semana, aporrea la puerta de la Moncloa sin encontrar solución. Mariano está más preocupado parece por lo que dice la Merkel, por ganarse la confianza de Hollande y por seguir en el mismo bando del suo amico Monti. Por fin hará declaraciones por lo que pasa en el interior de lo que gobierna. Y mientras, el otro, el que llamo doble de Aznar (aunque más alto y sin bigote) se alarma por momentos. Déjame que te cuente, Soria, que no sería correcto aceptar la presión violenta, porque si ésto es así, otros harán lo mismo, hará violencia en las calles, y para conseguir cualquier cosa, habrá que usar la fuerza. No, no me gustaría. Aunque es una papeleta, lo sé.  No me gusta tanta violencia minera. Se están pasando.
La marcha negra pisa Madrid. Vienen a por él. Y no sabe qué hacer. ¿Reafirmarse? ¿Recular? ¿Sentarse a debatir? ¿Dimitir?
Se cargaron a Morano, ex alcalde de León, que se salió del partido por defender a sus paisanos. Algo lógico, libertad de expresión, ¿no? Pues parece que no. Se deben al partido, no a sus votantes. Fuertes declaraciones que no hacen más que confirmarme que los votantes no somos más que números, que bien manipulados otorgarán unos poderes para que los jerifaltes elegidos hagan y deshagan a su antojo. No ahora: Siempre. No por estos colores: Siempre.
La democracia se tambalea. Los pobres somos más pobres y los ricos más ricos. La clase media cada vez es más escasa y se hace más difícil saltar y escalar. Como más difícil será caer desde tan alto. Sólo un escándalo parece hacerte bajar a los infiernos, y una buena Quiniela o Lotería te permitirá codearte con los hijos de aquellos que se permiten un MBA. Y si no lo tienes, se cortará tu escala empresarial. Y nunca podrás, tú, pobretón, ocupar un puesto que un hijo de político, empresario o afortunado, tendrá por descendencia. ¿Es esa la igualdad de oportunidades que queremos y que perseguimos con la Democracia? ¿Qué deberíamos hacer?

jueves, 24 de mayo de 2012

Es fácil echar la culpa a gente de León



Nadie del pueblo llano se negó nunca a apretarse el cinturón en tiempos de vacas flacas. Ninguno de los votantes que tuvo el PP pensó que depositar la papeleta con la gaviota significaría tanto recorte, o al menos que eso después del “vota” fuese perder derechos sociales… ¿O sí? Quizás la culpa sea de Zapatero, pero ¿toda? Es fácil echar la culpa a gente de León.
El Ademar se muere. El domingo se despidieron de la afición Denis Krivochlykov y Martin Stranovsky entre un griterío que manaba contra el míster Isidoro. La gente no entendía que después de doce años en el Club, Isidoro no dejase vestir al ruso de corto para despedirse tocando el balón al menos un minuto y contra el Barça. Lo cierto es que no completó ningún entrenamiento durante la semana y ese fue el castigo, pero la gente no lo quiso escuchar y lanzó una tremenda pitada contra el entrenador que llevó al Ademar más lejos que nunca en Champions League y nos clasificó para una nueva intentona a falta de dos partidos para el fin de liga. Da igual, el gesto fue muy feo, Isidoro, y eso la gente no lo perdona. El ruso queda como un santo.Es fácil echar la culpa a gente de León.
La minería se muere. Hoy por la mañana saltó la noticia de que ocho mineros se han cerrado en una mina. Gente que lucha por su trabajo dejándose los pulmones bajo tierra, tan lejos de Bruselas, incluso de Moncloa, ve recortada su fuente de vida, qué curioso, la misma que le mata poco a poco. Dicen quienes tienen trajes y caras corbatas que la minería no sirve ya de nada. Un amigo, que es un señor y de esto sabe mucho, comentaba hace unos días que en tiempos de guerra si nos cortan los suministros, la mina nos salvaría, pero quieren cerrárnoslas y convertirnos en débiles. Otro amigo trabaja en Ponferrada intentando dar con la clave de un carbón no contaminante, como vía de escape y alivio de estos mineros que pronto saldrán en una nueva marcha buscando una nueva ayuda. En Madrid chocarán de morros con los gerifaltes del Gobierno que los acusarán de nuevas movilizaciones y tambaleo nacional. Es fácil echar la culpa a gente de León.
El Aeropuerto se muere. Aunque tiene un nuevo impulso gracias a esos burgaleses que ven en León lo que se niega una y otra vez desde Pucela, y aunque en junio se lancen vuelos a diferentes puntos de España, nos falta ese salto de calidad de una empresa de bajo coste internacional. Asturias ya aceptó a Ryanair, la más famosa y on time de las compañías, mientras que nosotros seguimos con la duda de aquel dosier que estuvo en un cajón del Consistorio porque no había ingenieros que supiesen inglés. Cazurros. No interesa porque caería Villanubla, que tan cerca de Madrid y con el AVE, no tiene sentido, como esa curva horrorosa en un pueblo de niebla. No obstante, y viendo las monedas que por fin soltaron las alturas que gobiernan el aeródromo cazurro, el alcalde de Valladolid, que por apellido hace ascos a mi tierra, amenaza con denunciar dichas ayudas porque él mismo no tiene para darlas, y por eso ataca a su manera. Es fácil echar la culpa a gente de León.
Aeropuerto, Minería, Ademar, Zapatero… ¿qué más nos queda todavía en León y que no nos hayan derribado? No hay industria, y la que hubiera, se la dan y llevan a otras ciudades. Las empresas y grandes marcas ya no abren en León. La Universidad cada vez matricula menos alumnos. Hay más bares, kebabs y menos tiendas, perdemos comercio. Un FEVE que se pierde. Una autovía que nunca llega. Un AVE atascado en pato. Los jóvenes que quedamos somos los del pueblo. Los compañeros de clase sólo nos ven cuando vienen de vacaciones. No hay deporte en la élite y el que hay, lo recortan para que baje. Somos los tontos del céntimo sanitario. Y el tranvía quedó en deseo. Esta es mi tierra y este es mi León. ¡Y por él tenemos que seguir luchando, aunque nos echen la culpa de todo! Por algo somos cazurros, ¿no?