miércoles, 28 de septiembre de 2011

Después de 100 días, el reparto no fué tan bueno


Hemos superado los 100 primeros días desde que los alcaldes son alcaldes y los concejales , concejales, cuando van abriendo carpetas y encontrándose notitas, facturitas y cosillas que nunca llegaron al área de Contabilidad, es decir, nunca tuvieron su pareja “la propuesta de gasto”. ¿Y ahora qué pasa? Que quien mucho abarca poco aprieta, y si a eso lo sumamos que muchos cogieron “Uy a este ritmo no llego al 20N”. Y como Zapatero ya va recogiendo, Sonsoles metiendo en cajas sus recuerdos y fotitas, y las niñas pensando ya en el Húmedo, pues todo se acelera.

De este modo tenemos que en León, por ejemplo, Javier Reyero no aguantó más y dejó Deportes a su amigo Yiyo López de Benito, (o se lo quitó el Alcalde directamente por las críticas de las tasas de las Escuelas Municipales) quien a priori marcamos en las quinielas para llevar el área, pero todos quedamos sorprendidos cuando Emilio lo situó de Portavoz, y cargó a Javier con el muerto deportivo, amante él de la Educación y la Participación Ciudadana; áreas, por cierto, que necesitaron mayor dedicación, y que no pudo llevarse a cabo, comidos estos cien días, por los telares de la Cultural.

Así se ve que pasados cien días, el reparto primero no fue bueno, porque a esto le acompaña la inclusión de Miguel Alonso, la colocación de Patricia Guerrero de manera provisional en algunos cargos y la llegada de un joven de 23 años para el área de Juventud…

En fin, que aunque sean del mismo equipo, no todos son tan fuertes como la Carrasco.



martes, 23 de agosto de 2011

La sala de los cabezas torcidas


Estos días de lluvia y tan poco apetecibles de playa y/ o piscina y aprovechando que estamos en los últimos días de asuntos propios de este mi contrato laboral de peón en funciones de informador juvenil, me pierdo en la Biblioteca Pública de León y su sección de audiovisuales entre títulos famosos y otros que nada más oyeron el productor y un director que poco más ha hecho. Pero no me voy a eso. No hablaré aquí de la poca fortuna de un director que dejó sus ilusiones en un proyecto que no llegó al público, o de esos otros que puestos a dedo con una carterada se limitaron a grabar lo que decían los que llenaban de billetes sus bolsillos. Hoy hablo aquí del hecho de torcer la cabeza y leer uno a uno los títulos sin buscar nada en concreto. Esa sensación de qué coger, qué elegir… ¿ésta o la otra? Quizás esto llegue tras la desmotivación de buscar títulos que buscabas y no encontrarlos ni en la estantería ni en el ordenador/dinosaurio de la entrada…
Llegar a la planta primera, traspasar la sala de esos lectores que no compran los periódicos, que tampoco se pagan un café por leerlos, y que van, toman asiento, y se empapan de diarios, crónicas, columnas de opinión y los últimos fichajes de los equipos más punteros de forma gratuita, me lleva a entrar con una medio sonrisa a la sala de al lado, la que digo, de audiovisuales, y más se alarga la boca y su gesto facial al encontrar a varias personas con la cabeza torcida y de espaldas a la pared. Luego, se van contentos, con la película “bajo el sobaco”, desestimando la idea televisiva de una noche que nuevamente carecerá de interés. Quizás la nueva Sexta3 nos deje alguna de esas películas, pero como no tenemos su programación a más de un día en el Teletexto, y una semana en el TP, confiaremos que lo que abajo nos sellan, sacan de la caja y nos llevemos para casa no la den la semana próxima, cuando no tendremos más opciones que verla de nuevo o pasear, aunque con este tiempo de finales de agosto, más vale escoger unas buenas películas y hacerse un hueco en el sofá. Hoy parece octubre, y aún estamos en verano…

sábado, 13 de agosto de 2011

Sólo queremos a los jóvenes para que nos voten

Cuando las cosas van mal tienden a ir peor. Mis amigos hablan siempre fatal de los entes públicos y de la rascadera de muchos funcionarios. Siempre entramos en disputas, porque yo lo veo desde dentro y ellos lo único que ven es la cola interminable para pedirse un certificado de empadronamiento, o las consultas telefónicas que saltan de uno a otro con una musiquita terrorífica de fondo y al descolgar, “espere que le paso con mi compañera”. Hablaba con mi compañero de enfrente no hace mucho de la eficacia en dichas llamadas y en estar al día y despierto cien por cien para responder cualquier consulta en menos de dos minutos, valorando que su llamada llega a una centralita y es redirigida, que el usuario o usuaria suma enfado cuantas más redirecciones sufre y que si cuelga teniendo una respuesta en menos de dos minutos, podremos estar contentos del servicio. Y ahí se gana en calidad. Otros pasan, y otros no lo ven, porque en vez de personas sólo ven números, gasto y bultos prescindibles mientras se sientan en sus despachos con una buena nómina con la que pagarían a tres o cuatro (o más) de los que llaman “eventuales”.

Desde que no soy becario y por suerte caí al piso de abajo haciéndome cargo del Servicio de Juventud, me he ido enterando del funcionamiento limpio o sucio, de algunos de los que pasan al lado de mi mesa. He visto pasar a gente, compañeros que dejan de serlo porque no caen bien, porque se acaba su contrato y otros que directamente se han ido antes de recibir una patada que de gusto y regusto al ministro de turno. Ahora es mi turno, como en diciembre. Acabando el año 2010, el anterior equipo de Gobierno nos mandó a la calle prometiendo la incorporación gracias a una vía de subvención que estaba por llegar en febrero. La realidad fue que llegó más tarde y en marzo nos incorporamos unos cuantos como peones a desempeñar funciones de Informador Juvenil, Peón recaudador de IBI, Peón recaudador de Tráfico, Peón Auxiliar de Cultura… Así va España…

Pero ahí no acababa todo. Al realizar los presupuestos, valorando que vendríamos por subvención no nos incluyeron en los presupuestos municipales de 2011, qué listos, por lo que a fecha de 1 de septiembre de 2011 estaremos más de tres docenas de trabajadores sin trabajo. ¡Ole!

Lo más curioso a fecha actual y por lo que a mí respecta es que cargan sobre el Servicio de Juventud, algo que siempre va de lado, que ciertamente no es necesario en municipios de menos de 20 mil habitantes, pero que en éste superan las seis mil personas y es un servicio que es necesario. Ya quitaron Juventud de un Ministerio, pasando a ser engullido por una reestructura ministerial y siendo un simple Servicio. No quiero decir que dejándome fuera se acabe, pero si la legislación exige personal titulado para labores de Juventud, ¿de qué sirve la reestructuración tanto hablada? Otro compañero se hará cargo del servicio, pero será ilegal. Alegarán que será de manera provisional, pero todo lo construido, todo lo que vamos realizando, vamos consiguiendo, casi cien boletines informativos semanales, presencia en redes sociales, actividades, talleres, cursos, contactos… todo quedará en el aire… ¿hasta cuándo? ¿Provisionalmente? La respuesta es que "Ahora no hay dinero".

Mi lectura es que a los jóvenes (y yo soy uno del municipio) no nos toman en serio. Se hacen actividades, formación... si, pero no se realizan políticas de Juventud más que en periodo electoral y que aquí se están haciendo milagros sin dinero gracias a los recortes salvajes en algunas áreas, mientras que otras gozan de mayor interés político, desatendiendo a una masa social que aquí en nuestros pueblos, estamos consiguiendo mover a coste casi cero en las arcas. Ahora nos cortan la dinámica. Luego quizás con un nuevo plazo final y así será el cuento de nunca acabar hasta dotarnos de recursos y materiales próximos a unas elecciones en los que el voto joven se buscará y se pretenderá, olvidando como Dori, que también era azul, lo que ha pasado poco tiempo atrás.

lunes, 8 de agosto de 2011

La Ruta de la Plata

Asado de calor y desde el asiento de atrás del coche, veía por la ventana tierras y más tierras. Girasoles chamuscados, vacas, dehesas, alcornoques raspados que acabarán tapando botellas o agujereados por las malditas chinchetas y puestos como cuadros en alguna pared de casa...

Un tramo sin autovía nos acercó a los pueblos que aún perduran y a esos bares que a la vuelta escupían la terraza llena de gente a la luz de la luna y que esperan con angustia y aviso de muerte la llegada de la autovía, esa por la que corres, esa que te hace olvidar lo auténtico, las casas de pueblo, alguna señora barriendo la calle, los señores en sus tractores...
A la izquierda, las dos catedrales charras, la Sierra y cuestas de Béjar, el Acueducto de los Milagros, luego la Giralda, el Villamarín… A la vuelta todo eso quedó a la derecha, Portugal enfrente. Cruzamos los ríos que todos estudiamos cayendo al Atlántico, el Duero, el Tajo, Guadiana, Guadalquivir… (si sumas el Miño tienes los de éste lado que aprendimos en la E.G.B.). Llegamos más allá de la calzada romana y los pueblos blancos de la Frontera, por sentir el fresco del Estrecho, ese lugar lleno de locos del viento donde cambian las aguas el Mar y el Océano. Vimos imponente el Peñón, la pedrada inglesa, y como si para entendernos fuese, cruzar por Puente Castro de León a Villarroañe, allí al fondo, tras la nieblina, otro país, otro continente.

Ésta ruta nunca tuvo tanto sentir para mí. Restos de castillos, palacetes y torretas a medio camino de grandes urbes en su momento, que ahora se tiñen de color turista viendo piedras y monumentos, paseando por los centros históricos llenos de rincones y museos, escuchando cuentos y leyendas que ninguno de los de ahora vivimos y que sólo las sabemos porque corrieron por toda ella, como la plata.

lunes, 1 de agosto de 2011

CAMinante no hay CAMino

Después de mucho luchar y batallear dialécticamente y llevado todo a los juzgados, el silencio de Rajoy aseguraba que algo importante se estaba cociendo y no decir nada sería la solución por no dar pistas a nadie. Otros aseguraban que no decir nada sería el pasar nuevamente del tema y esperar que ocurriese alguna otra cosa en Ferraz que desviase la atención de los que evadían responder. Finalmente un asesor de los de mayor peso en Génova voló hasta tierra de Rita y allí convenció al Señor de la Región de que debía evitar el deterioro del Partido, a su vez de su líder, que por tercera vez busca la Presidencia del Gobierno y que en las últimas semanas veía como el sempiterno Rubalcaba le empezaba a recortar ventaja. Una ventaja que llega por sí sola, por la situación del país y cuatro frases mal dichas, o a deshora del leonés, que ya tiene su licencia de obra y piensa en relajarse a orillas del Bernesga, en su chalet de retiro espiritual, desde donde vivirá lo que suceda más allá de las próximas elecciones, cuando seguro habrá de abandonar Moncloa.

Cuando el Monte de Piedad y Caja de Ahorros se casaron y tuvieron a Caja España, poco podían pensar que más tarde, su hijo toro granate se casase con el río azul de Caja Duero. La fusión no parecía llegar y si bien una vez se arrejuntaron mantuvieron sus apellidos, como aquellos de Castilla y los otros de Aragón al final de la Edad Media. Y alguien que no los quiso bien o creyó que la unión era débil, quiso que adoptasen a la CAM, que por entonces sufría en silencio y era de aquellas tierras que reconquistó el Cid. Menos mal que los sentimientos no jugaron en ésta batalla y nunca se fraguó la adopción, porque ayer dijo Europa, que actúa como la jefa del vecindario, que habría que sofocar su incendio interno, así que el abuelo y Banco de España ordenará y arreglará el estropicio del levante.

A veces es Camps. A veces la CAM. Otras la acampada y la Campanario. ¡Ole¡

domingo, 17 de julio de 2011

Manual para la supervivencia en un camping español

Un camping es un destino de vacaciones que puedes encontrar a lo largo y ancho de este mundo, con similitud de instalaciones y con gente de todo tipo que bien porta grandes tiendas, ostentosas caravanas venidas de países lejanos y que van a dar después de miles de kilómetros y en caso español y por ejemplo, mediterráneo, a un lugar cargado de chicharras, tierra, piedras, con suerte césped, quién sabe si sombra y unos vecinos que pueden dar una imagen de España de lo más cañí.

Los callados. Son los extranjeros del norte de Europa. Parejas de jubilados o casi a punto de serlo pero todos ellos canosos, que despliegan alrededor de la autocaravana un toldo y debajo un mundo. Mesa de campo, sillas, caseta anexa para cocinar… Se muestran tranquilos, sin dar más ruido que el de las frituras que cocinan, desayunan en silencio, y pocas veces se verán las carnes al señor, que vestirá una camiseta de tirantes super ridícula además de gay, y la señora una bata de tela fina. Te los cruzarás individualmente cuando vayas al baño, levantarán las cejas o algo peor: Tú habrás estado cotilleando e intentando averiguar de dónde son por su matrícula y una vez diste con el “buenos días” en su idioma lo dirás en el cruce, pero te romperá con un “buenos días” perfecto en español. Acabas de salir derrotado, él no habrá cavilado tanto como tú y eso se debe a que en Europa central hubo un Medievo cultural y no una reconquista militar matamorisca y por tanto te habrá ganado en la justa lingüística.

Las gordas. Españolas que apenas salen de su grupo de amistades (si las tienen) y que maniatan a los maridos con trae esto, vete y lava lo otro, refuerza el cordaje, lleva a la niña a mear… Nunca estarán de acuerdo con su pareja y charlarán con los vecinos de cualquier cosa con tal de parecer amables y hacer pensar que el motivo de que a las 8:00 de la mañana ya estés escuchando su voz, que al principio te hace gracia pero después de unos días ya estás a punto de lanzarla el arpón, será porque el marido, generalmente un bonachón capturado y caído en sus redes, habrá preparado alguna tontería que la ha hecho enfurecer (… pobrecita). A la gorda habrá que sumarla el vestido de flores cercano al de las señoras de pueblo y un bikini de vete tú a saber qué talla. Precaución si miras justo cuando se agacha a coger a la niña, aquello puede dar con una visión que raya la espantosidad y te acerca a la exploración de canales y grietas terrestres. Ojo, que a estas combinaciones de cacho pan más gorda que vocea se suma niña de menos de cinco años que llora por todo y se entromete en parcela ajena.

Los niños. Se da el caso de niña tierna que entra en tu parcela, te coge las cosas y las lleva a su madre gorda, que preguntará “¿de quién es esto? ¿dónde lo cogiste? Y se abren dos opciones “bueno, no vuelvas a hacerlo” que significa, te has quedado sin lo robado a no ser que vayas a pedirlo y queda muy cutre. Y la otra, “pues vamos a devolverlo” que implica una visita de la vecina que posee un radar extraordinario para sacar cualquier tema de conversación, quedarse allí un rato, y ya tener pretexto para hacerte algún comentario de vez en cuando. Los niños son tan inocentes que van con la pirulina a la entrada de tu tienda a hacerte pis o de pronto se harán caca en tus cercanías, consiguiéndolo siempre antes de que el padre le coja y se lo lleve en silencio, o comience una escala de lamentos y quejas en voz alta para que todos sepan que el hijo de tal se hizo caca y ella tuvo que ir a limpiarlo (no su marido). Los niños disfrutan el camping sobremanera. Van a tiendas de al lado en busca de cosas y hay veces que se encuentran con otros niños, lo que provoca un juego en el que la posesión de cosas propias carece de utilidad y todo acaba esparcido. A la unión de niños le sigue la complacencia de los padres, “no no importa”, “nada, déjale aquí que no molesta”… mentira, si que molesta.

Los adolescentes. A punto de serlo y los propios porta granos, se sienten aburridos en lugares como los campings. La pandilla de amigos se convierte en un grupo variado de desconocidos que juegan al escondite en todo el camping (pobre del que la pocha) y de correcalles de chicos y chicas en plan “este me gusta y el otro qué feo es”. Los chicos juegan en la piscina o se escapan hasta la playa para hacer el tonto con un balón y rebozarse en la arena como croquetas. Alguno incluso, que aún conserva el futuro de arquitecto, como todos los niños en la playa, construirá alguna barrera anti olas. Las chicas en cambio estarán super arregladas, se ducharán y peinarán y no jugarán a nada. Como mucho tomarán un helado o refresco en la cafetería o pasarán las horas en la entrada del camping guardando la compostura y persiguiendo con la mirada al más melenas, más macarra, o al que tenga más bronceado, escapando si es posible, con algún veinteañero autóctono y en su mayor parte, paleto, que se arrimará por allí con una moto destartalada, pero el fin y al cabo, moto, que no bici.

Las parejas. Calladas, silenciosas, casi como que no están. Van juntos a los baños, van para allí y para aquí y sólo las más liberales mostrarán a sus individuos yendo al baño en solitario, amenos al peligro que aquello puede significar con tan singular escaparate en el camino. Buscan tranquilidad y no dan más que hablar. Comen bocatas de sardinas, rebanadas de paté, ensaladas con atún en aceite y pulpo en lata y tienen tiendas más pequeñas que las del resto. Lo que se llama economía económica. Veredicto: Si te encuentras en la parcela de al lado con una pareja: No hay peligro.

Matrimonio con hijos. Si es español tendrán una tele en el complejo de tienda-caravana-toldo… y estarán entretenidos viendo la tele un buen rato. Tenerles cerca significa enterarte de todas las noticias y programas de televisión incluso desde dentro de tu tienda. La mujer se acerca a la gorda anteriormente citada y durante el día pretenderá barrer y tener todo controlado y ordenado, si es que tienen una macro parcela. Si no será una amante de la limpieza de la mesa de campo y las sillas del Carrefour, así como tener la comida predispuesta y servida en los platos y fiambrera de colores que todo español tiene con tortilla, pimientos y filetes de pollo rebozados. Se extiende la opción de matrimonio con hijos franceses, de carácter silencioso, con todo bajo control que mutarán de color desde el blanco al rosa, rojo y pocas veces alcanzarán el moreno. Atención al acento gabacho que puede provocar que tú también hables con la lengua pegada al cielo o la boca en forma de culo. Si en esta categoría la variante es italiana podría ser algo de mayor desorden que el gabacho y con mayor carga léxica, que significa más palabrotas, o al menos será que éstas las entenderemos.

Los perros. Hay campings que los aceptan y pueden ponerse a aullar por la noche o hacen caquita en tus proximidades sin que los dueños le vean o duermen y a la mañana siguiente dicen no haberse enterado. Otros te persiguen después de haberte vigilado mientras comes y cuando pasas al lado salen detrás para asustarte. A eso le siguen las voces de los dueños, “chsss”, “quieto, ven aquí”, “¿cómo te lo tengo que decir?” Señora, es un perro, quizás ladrando la entienda. Ay qué revoltoso está hoy… será el tiempo.

miércoles, 6 de julio de 2011

Filosofada sobre la sucesión del poder

La incompatibilidad de algunas personas se agranda una vez llegan al poder y cogen el mando en diferentes instituciones, entidades o grupos sociales; es más, un perro olerá a otro el culo tal cual y serán tan amigos, juegos para aquí y para allí pero si uno de ellos pretende ser el líder, ay tú, agárrate los machos que se altera la jauría.

Y esto viene fruto de qué, ¿del ansia de poder? ¿del choque de identidades? Algún filósofo dijo algo y otros pensadores dirían lo otro. No me hace falta leerlos para pensar por mí mismo. Las actuaciones se repiten en todos los ámbitos. Que el de antes creyó hacer esto y al ver al sucesor hacer lo que no quiere se rebelará; pero más escocerá y chillará al aguantar ver a otro en una silla que un día fue suya y al pretender ayudarlo por no caer en errores y baches donde él estuvo y cayó, el nuevo no lo haga caso y lo aparte, pensando que lo quiere arrebatar su insignia de sheriff, o bien creer que sería la primera tanda de un suceder de consejos que pudieran desacreditarlo ante los ojos de otros cercanos. O también quisiera arrollar con su plan de nuevas ideas (en ocasiones no tan frescas y simplemente repetidoras de una estrategia anterior pero con otro nombre u otro guía; al final llegarán al mismo punto, pero cada cual lo habrá vendido a su manera).

Cachondo y perturbado, el primero se irá alejando a no ser que quiera dar un golpe de estado, picando de vez en cuando porque escueza el diario del ascendido, y éste, en la supremacía, y haciendo oídos sordos al otro, lo dejará ir sin darlo ese aplauso que tan merecido tiene, pero que tanto le jodería. Una patada en el culo y sus problemas en parte se habrían ido. Dejémoslo en un cierre de puerta y un querer rejuvenecer su entorno, sin darse cuenta el tontorrón, que el próximo en irse será él mismo, y quizás apaleado. Sí, sí apaleado.

viernes, 1 de julio de 2011

El que sigue siempre y el que no

Abraracurcix siempre subido en el escudo y portado por un alto al hombro y un bajo sobre la cabeza daba aspecto de jefe serio y respetable, imponente, diría, cuando salía a recibir al vallado a aquel que se acercaba y buscaba cobijo en tierras galas. Venían en ruta hasta Lutecia, y dejaban unas monedas al herrero, al pescadero… A menudo se reía de los de Laudanum, batalleaba con los de Petibonum… Su alter ego ascendía hasta la diestra de Tutatis, y ese momento altivo perecía tras el grito de Karabella, la pequeña gobernanta de su choza (esa con la cabeza de ternero en el frontal).

Abraracurcix, el jefe, aguardaba el regreso impaciente de Asterix y Obélix, envueltos de nuevo en otra de sus aventuras, y unas viñetas más adelante se jartaba de jabalís bajo las estrellas y una noche donde Asuranceturix, el bardo, siempre quedaba apartado atado a un árbol.

Paco Fernández paseando con el perro por la explanada de la Junta era el jefe de una aldea en su día romana y ahora cada vez más rumana. Junto a un alto cazurrón, salía a saludar a los jerifaltes que se acercaban a su ciudad. Peregrinos que dejaban unas perras en las tiendas de regalos y tomaban unas tapas por el Húmedo. A veces inauguraban un aeropuerto, una nueva estación de tren… Aunque era pequeño, tenía gran poder desde Eras a la Lastra, desde el Crucero hasta las Ventas, aunque siempre se vio superado por Isabel, la firmante en los Guzmanes (ese junto a Botines).

Paco Fernández, el alcade, esperaba un buen desenlace con Iván y María, que estaban en Vías charlando una vez más con los jóvenes, y unos días después, se quedaba sin comer las sopas en la Plaza Mayor mientras Artem Valerievich, Arty, tocaba el réquiem en la Calle Ancha.

miércoles, 29 de junio de 2011

El brindis del poder cazurro

Que si gobiernas tienes más amigos, amigo, y éstos soltarán la tela entre agasajos y desprecios a tu percusor, que vaga por los medios poniéndote verde y criticando que le quites el Pocoyo y los cuatro carriles donde la Plaza de Toros. Que cien medidas son muchas sí, pero la ciudad lo está agradeciendo, será que por eso lo votaron (yo es que no soy de aquí).

Entre farándulas anda el juego, que al poco llegó San Juan y luego San Pedro con un San Benito al cuello y un Sergio Dalma que puso a la gente todavía más contenta contigo. Que sin dinero no se hacen milagros, “Galilea, qué fortuna la mía” y como no iba la pasta por delante las cuarentonas y de medio siglo las quedó sólo el recuerdo de verlo el año pasado en las fiestas de Trobajo y alguna vez en la tele. Lo del festival celta un crimen al leonesismo, has de reconocerlo.

Que en la derecha abundan yates, lo sé, y buenas maneras, o eso dicen, camisas de botones en el cuello y jerseys de lana fina, que unas veces son del jinete y otras del cocodrilo, pero que visten con esos pantalones azul windows y un polo fino con los colores de España en los cuellos. Los curas dicen las misas más altas y hasta abrieron la mezquita del Crucero para que entrásemos a verlos rezar. Así es España y así te encuentras, amigo, con unos indignados que no te dieron muchos problemas y ya te dejaron Botines despejado, para que pusieses así un mercadillo artesano y brindases, con la banda del que manda, por una buena gloria.

viernes, 24 de junio de 2011

Hasta luego, César

Se fue César Ramos y nos dejó a todos dudas y una clara sensación de incredulidad. Supongo que quienes vieron a César de pasada, vale, profe y punto, apenas se hayan enterado y si eso habrán dicho, vale. Otros que pensamos diferente y que vimos en César a alguien más que a un profesor de Religión y Gimnasia (luego llamada Educación Física) nos hemos preguntado ¿por qué?


A nivel personal, César, un año más tarde de llegar a Jesuitas León, entró en mi clase de 5º, con tarima de piedra, nada de tablas, esa grande que había en la esquina, con pirograbadores en la parte de atrás y el magnetófono con que Serafín nos hacía escuchar música clásica a primera hora. La música amansa a las fieras… En mi vida escolar, sentí a César como el profe calvo, que siempre con bata blanca, se encargaba de los buses cuando Don Carlos no lo hacía. César era el del Comedor, el que voceaba e imponía con su altura y tono de voz. El que bailaba en las fiestas, el monitor de basket de mis amigos. El que hacía algo nuevo y más diferente a lo que hacían los demás.


La vida en el cole pasó rápido (interminable de aquella) pero no tardé mucho en regresar. Unos días antes de empezar las prácticas de Magisterio en Jesuitas (ese momento en que aposté por el Cole en vez de por una Beca Erasmus) mi madre y yo nos encontramos a César por la Palomera y él, canturreando decía “ay que poco le queda a alguno” valorando el inicio inminente del Practicum.


Entonces compartí sala de profesores y sofá varias veces con él. Ese vistazo tan distinto a la vida del alumno, desde dentro de la Sala de Profesores, donde la cafetera, donde la mesa enorme, donde me enteré del 11M con aquel móvil gigante de Juan Caño que parecía un ordenador de bolsillo... Allí nos echamos César y yo unas risas varias veces recordando otros tiempos. Tanto coincidía con César y tanto quise implicarme en el Cole, quizás tomándole a él como ejemplo de implicación y dedicación, que no pude rechazar su oferta de hacer teatro con el grupo Teatrillote de padres, madres y profesores. La obra se hizo en varios puntos de León y yo actué en La Robla, y sobre las tablas era un estudiante de derecho que quería abandonar los estudios para ser un buen torero. César, que era mi padre, me gritaba y se daba golpes en la cabeza por ver cómo su hijo se perdía en el mundo de la farándula. Personalmente, el mejor momento de toda la obra, ese debate de por qué quería ser torero y por qué mi padre no quería que lo fuera.


Un poco más tarde y en los años como vigilante de patio, entrenador, sereno, suplente de lo que fuese, delegado, niño de los recaos, enfermero, monitor de campus, montador y sufridor de la barraca, profesor de informática, monitor de autobús, de comedor… de lo que fuese, compartí muchos y buenos momentos con César. Nunca discutimos. Nunca tuvo un mal gesto para conmigo. Y siempre pudimos compaginarnos en diferentes tareas para el bien del Colegio.

Ese profesor que siempre tocaba la guitarra con Ana Castro y Ana María de Lorenzo entre otros guitarristas caídos en el olvido se nos fue el pasado martes. No pude despedirme de él. Nadie pudo, tampoco Alicia. Tampoco los peques. Se fue sin molestar, pero antes de los que todos nos esperábamos. Unos lo vimos esa misma semana con los niños. Otros hacía más tiempo. Otros ese mismo día, la misma tarde… Y todos, como yo, aún no lo creemos.


Se fue César, y se fue otro de los símbolos del Colegio Jesuitas de León, y cada vez quedan menos entre jubilaciones, despedidas inesperadas y la política de un director que por fin termina una carrera penosa en el Colegio y que ha apostado por los de fuera en vez que por los de casa, los que conocíamos mejor a César, los que comulgamos con San Ignacio, Francisco Javier y Fabro…

Ahora, seguro, César está al lado de Silvia, contando cómo fueron las últimas fiestas al Padre Sánchez Castro y preguntándose él también ¿por qué tan pronto? César, profesor, compañero, amigo, padre, allá donde estés, te mando un fuerte abrazo y mis recuerdos a los que veas por allí.