jueves, 1 de marzo de 2007

Trivial

Valor… como el que tenía el sastrecillo o como repetían en una de las canciones casi constantes de la Princesa Cisne… o valor… como persona. Ni el uno lo era, pues cuento, de los de Esopo, de busto en Atenas a espaldas del templo de Zeus, o las cuatro columnas de Zeus son, ni el chocolate lo es. Y ya bien por rayo que me parta, ni que el dios del Olimpo terciase, iba a pagar un valor inferior a en mi billete al Peloponeso.

Estudié algo sobre valores en la carrera, maratoniana, pero acabada. Algo en Filosofía, interminable, como suponen en Venezuela sobre su petróleo, o eso dicen por allá, con gente de Barquisimeto al frente. Pero todo lo bueno llega a su fin, y todo lo malo perdura, quizás por eso, y en el buen sentido de la palabra, la Filosofía me hizo repetir C.O.U. Bueno, no exactamente. Siempre dije que mi segundo año en los Maristas, en aquel tocho edificio de León, que sube de la Plaza Mayor a la Catedral por Mariano Domínguez Berrueta, Catedrático de Instituto y algo como escritor, aquel solar del Obispado, que sube empedrado cortando la Muralla Romana que resguardaba a los “hijos de la loba” en donde se impartía conocimiento a los alumnos de Maristas, Agustinas, Carmelitas, Josefinas y Jesuitas, sálvenme sus rezos si me olvido de otra congregación, había de ser de formación y aprendizaje en la vida.
Pensé entonces aquel verano, tras estudiar lo que no debía, que el repetir curso no había de ser un manchón en mi vida, sino una oportunidad de aprender. M.O.U. habría de llamar a este año, pues Más Orientación Universitaria consolidaría allá donde algunos decían que no había más que serrín. Mira tú a Don Camilo, el de Padrón, tierra de la indecisión, (unos si y otros no) de término municipal, pero Iria Flavia de pueblo, cómo empezó Derecho, y nunca lo acabó, y el gallego ganó un Nobel cuando tenía yo siete añitos, y un Cervantes, por fin, en el 95. Incluso una Universidad lleva su nombre… ¡Camarada, qué hombre, qué nombre! ¿Y si él era importante, por qué un manchón iba a cortarme la alas? Ahí es mi momento de crecimiento personal. Y no por talla, que si bien no fui a la mili por estudios, no pude dar el estirón que decían antaño, y eso que me tallé pues yo fui los de la última promoción de la milicia obligatoria española. Un antes y un después en mis calendas. Ese punto de referencia que el Señor de Buridán marcó a sus 15 años, y yo tres más tarde, con el tan cansino efecto 2000.

A eso me refiero yo con un tema que propuso hace unos días Javier Elzo: Juventud y Valores. Desde mi puesto en el Colegio, la capa más baja, la calle, el patio, veo y observo las preocupaciones y actitudes de los chavales de todas las edades, pudiendo recordar mi pasado, y lo poco que les faltará para llegar a ese cambio que contaba el de Oviedo. Son aptitudes en algunos casos que me recuerdan ser niño, que me hacen ver cómo se comporta la juventud, sus creencias, sus inquietudes, sus valores… Cierto es que vamos hacia un mundo que no es de extrañar no averiguase Aldous Huxley en su gran novela de “Un Mundo Felíz”, pues todos o la mayoría se rige por lo que oyen, hacen o dicen unas pocas personas. No hay más sentimiento que el de salir el fin de semana y besar a cuántas chicas o chicos se pongan en el camino. ¡Voy a vacilar, voy a beber, y si alguien cruza su mirada con la mía, lo pegaré, porque yo puedo mirarle, él no, yo soy superior a él, yo soy un Alfa, y él apenas es más que un Épsilon! Lo visto en la tele, es más creíble que lo que dice el profesor. ¡Qué va a saber un tío que escribe con tiza en una pared. Bastante sé yo si esa pared el el mismo tejado que tienen las casas del Bierzo… y qué se yo dónde está el Bierzo! Yo sé dónde está la discoteca de moda, las tiendas de tatuajes y todas esas “movidas”.

Es fallo en la Educación en general, no es sólo problema de los Colegios, que algunos se atan al pasado sin abrir sus puertas al futuro, innovando, dando lecciones de otro modo, disponiendo la clase de otra manera... Hay que crear un grado de complicidad con los alumnos. Que te vean como profesor, si, pero como alguien en quien confiar. El profesor no es el enemigo. El profesor es amigo, como en “La lengua de las Mariposas”. Hay que saber escuchar al profesor. Hay que abrir la mente al Mundo. Aprendizaje Constructivo señores, Constructivo en esta sociedad de Construcción. Saber razonar hasta las lecciones más mecánicas de Derecho Natural. Viviremos para aprender. E intentaremos aprender a aprender, como cacarean en la Facultad de Educación al unísono. Hay que dar unos guiones y unas pautas y dejar que el alumno descubra por sí mismo su método de estudio, no ponerse con los codos sobre la mesa mirando al libro y sin levantar la cabeza, como nos hacía Don Isidro (pero eso ya es historia). La Educación primeramente ha de llegar de los padres, de casa. Y si eso no lo cambiamos, y los primeros enemigos del colegio son los padres y lo ven por encima del hombro, se transmitirá a los hijos, y los hijos provocarán conflictos, las familias entrarán en disparidad con el colegio, y hoy en día, denuncia.

Es complicado lo sé, pero algún día habrá que empezar. No sé, digo yo. O eso espero. Sólo una llamada y cuándo empiezo. Es fácil. Para algo estudié Magisterio, una carrera que te hace aprender de todo, anticuadamente visto y enseñado por profesores universitarios, pero bueno, saber de todo un poco, lo justo para un trivial.

sábado, 24 de febrero de 2007

Polús jeretismús se ólus

Hay cosas que no se entienden... por qué el papel de las Biblias es tan fino y rompible... por qué Penélope está nominada éste Domingo al Oscar... Por qué me fui a Grecia cinco días, así, pum, ida y vuelta, Carnaval por medio, y Akrópoli a la vista...

Sin duda fué un viaje relámpago, como si Zeus, aquél que veía al fondo Lykabettus, sobre el barrio de Kolonaki, rico en tiendas, moda, joyas y cafeterías hubiese lanzado uno de sus truenos sobre mi estampa.

Paseando por las calles de Atenas, comiendo algún gyros o souvlaki y tomando un vino Retsina, descubrí que mi memoria era fiel al recuerdo de haber estado por allí el verano pasado, ¡Cielo Santo, si estamos en Febrero! Pues ya bien por Plaka, que por Omonia, ¡be careful en esta parte, amigo, guarda la mano en el bolso y coge fuerte tu cartera, que allí, entre el bullicio, roban hasta a los ladrones! Como en Monastiraki, aún con la divisoria de sus calles de mercadeo típico en obras, junto a la estación de metro-tren, pues si amigos, allí hay tres líneas, una más que en Roma, compré y desgasté el fondo de mi cartera por querer guardar ya euros de otra cara sin Juan Carlos I, y atendiendo de no timarme con dragmas o cuentos que aquí son de Calleja, y allí son de Esopo. Y a donde no llega el metro, llega el Troley, con cables por la ciudad, pasando ante el Templo de Zeus y el cambio de guardia de los Evznes, los del pompón en el zapato, cerca del Museo Benaki, y ante el Parlamento y la tumba del Soldado Desconocido, en frente, una calle se abre paso peatonal sin coches, a donde las escaleras nos llevarán a Syntagma, que en otros lares llaman Plaza de la Constitución, con uno de los pocos McDonalds que hay en el Peloponeso, pues allí son más los Goody´s que los del payaso estadounidense. Y tiendas y más tiendas de uno que nació en León, y allí planta sus Zara´s, sus Bershka´s... Y en medio, una Iglesia Ortodoxa entre edificios, que te da paso a otro barrio, a otro Mundo, a la Akrópoli, para que veas allí arriba la parte de atrás del Erecteion, y guardadas a tu vista, las Cariátides, que sostienen con su cuerpo y su cesta en la cabeza, lo poco que hay en la Colina, Partenón, Propileos, Puerta Beule, el Odeón que se marcó el amigo Herodes, y unos cuantos cimientos de más y más templos, que dieron en su día un Mundo Clásico, en un País lleno de Islas, buena gente, y mucho ouzo que beber.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Niños soldado 2ª

Ellos nos encontraron a nosotros...
Habíamos caminado un día entero por el bosque, porque allí decían que tenían su campamento.
Al principio aquello parecía bonito, tranquilo, pero pronto llegaron más y más camiones con más y más soldados. No sabía muy bien lo que pasaría mañana, o al día siguiente. Sólo pensaba en disparar al centro de la diana, como en cada entrenamiento que allí tenía.
Una semana y algún día más pasaron cuando nos pintaron la cara como si fuesemos a la guerra. Qué ilusión tenía. A mi me lo habían contado, que eso hacía sentir más temible, más fuerte. Nos regalaron nuevas escopetas. Y nos montaron en más y más camiones que habían llegado. No sé cuántos seríamos... ¿cien? quizás doscientos, no sé muy bien, pero todos los niños teníamos una orden: hacer lo mismo que harían los que bajasen del camión delante de nosotros: matar. Matar y más matar, pues al bajar empezaron a oirse disparos, la gente chillaba. Estabamos asaltando el pueblo, mi vida, mi casa. La gente corría, huía hacia el bosque, entre los árboles. No sé por qué, pero empecé a disparar. Maté a propios niños que estaban al igual que yo disparando contra las casas, contra la gente. Varias mujeres y niñas corrían desnudas perseguidas por varios soldados. Disparos y más disparos. Cruel realidad. Había matado a mis padres... a los que tenía cariño... éstos, a quienes mataba ahora, apenas conocía de ver en la plaza, en el mercado... Mi profesor en el suelo, sangre por el suelo. Compañeros de clase, amigos, esparcidos entre mis pies. Un grupo de mujeres pidiendo clemencia. Disparos. Poco a poco silencio. Menos disparos. El sacerdote con una cruz en sus manos clamaba al cielo antes de caer, sucio, manchado de sangre. Disparé a mi alrededor, como para olvidar. Algo me dió en la espalda. La vista empezó a nublarse. Me toqué ahí donde tanto me picaba... Mis dedos notaron humedad, rojo, caí de rodillas. Posé la escopeta en el suelo. Poco a poco me fuí colocando tirado en el suelo que estaba más cómodo. Me faltaba el aire... El dolor se hacía más y más fuerte. Apenas veía más que mi gente, mi pueblo, en el suelo. Fuego en las casas... humo... Tumbado boca arriba sentí acercarse a varios soldados que se preguntaron "¿nos le llevamos a curar?" Y otro, que me hizo sangrar lágrimas de los ojos contestó: "¿Para qué? está herido, va a morir. Ya no vale nada. Encontraremos a más niños en el pueblo de al lado".
Así, triste, abandonado, morí. No sé por qué escuché aquel día a los soldados a la salida de mi colegio. No sé por qué maté a mis padres. No sé por qué habíamos echo eso en mi pueblo, no sé. No sé... No.

lunes, 12 de febrero de 2007

Niño soldado Iª

Me llamo Jarim.
Soy un niño que ha matado a sus padres. Un día, tras salir de la escuela, un grupo de hombres vinieron a mi grupo de amigos de camino a casa y nos llevaron a las afueras del pueblo a punta de pistola. Nos explicaron lo importante que sería acercarnos a la milicia para la seguridad de la familia y del pueblo. Y que lo de sacarnos a punta de pistola era para que viésemos lo importantes que seríamos con un arma en nuestras manos... Yo nunca había cogido una pistola, ni nada similar a eso. Había guerra en el país, pero a mi pueblo no habían llegado más que cuatro noticias... pero estaba lejos. No me importó... Fui contando esas cosas de los soldados a mi casa. Mi padre se negó a que me apuntase al ejército, y mi madre decía que era una salida para nuestra situación. Eramos pobres, pero felices. Una semana más tarde a la salida del colegio, los mismos soldados volvieron a sacarnos a las afueras y nos volvieron a decir que era lo mejor para nosotros. Ésta vez si que nos dejaron coger un arma, e incluso disparar a unos árboles... Me sentía poderoso... Volví a comentárselo a mis padres a la vuelta a casa, y los dos ahora si, se negaron en que me apuntase. Discutí con ellos, porque dos de mis amigos si que lo iban a hacer, asi que esperé la nueva visita de los soldados. Fué nada más que tres días más tarde, y a la salida del colegio, al verlos, fuimos corriendo hacia ellos. Nos trataron muy bien. Nos dieron un arma a cada uno, y nos la pudimos llevar a casa. Cuando entré, mis padres se asustaron y me echaron la bronca por llevar un arma a casa. Tanto me enfadaron y tan mundo diferente veían al que yo sentía en ese momento, que disparé el arma y maté a mi madre. Asustado apreté el gatillo de nuevo y maté a mi padre. Quise morirme en ese mismo momento, pero pensé que ahora que estaba sólo podría apuntarme a la milicia sin que nadie me lo impidiese...
He matado a mis padres...
Estuve dos dias sin salir de casa, conviviendo con los cuerpos muertos de mis padres, pensando en cómo actuar a partir de ahora. Un amigo vino a mi casa, y le dije lo que había echo. Él había echo lo mismo... Así que nos pusimos a caminar por el monte... para buscar a los soldados... pero ellos nos encontraron a nosotros... CONTINUARÁ

http://www.es.amnesty.org/camps/ns/mapa.php#

domingo, 11 de febrero de 2007

El asno de Buridán...

Bajaba yo música de un servidor con nombre curioso, e icono simpático, que en España vemos como gracioso, pero que no tiene más ser que un ser arriero, joco, y burlón de los burlados, despectivo a veces, pero de los de siempre. El libro en lengua castellana más vendido en todos los tiempos tiene un hueco y de vez en cuando da palabras para un rucio, que si bien es el portador de la maestria popular, tiene de santo lo del dueño y lo suyo, pues vió en silencio, sin tener el renombre de su amigo Rocinante el choque frontal con aquellos gigantes en los que a modo de servidor "bajadocumentos" él se ha convertido. Dicen de uno que no es muy sabio, sino necio, llámale burro la madre al que suspende, y el otro al amigo cuando no entiende algo que para el primero es sencillo... Todos pasamos por ser y pocos van quedando en nuestras praderas. Aquellas que se poblaban de éstos cargadores de materia dejan espacio a montes vacíos, que irán quedando poco a poco sólos, sin nada más que casas y chalets... y no habrá animales de éstos que tanto ayudaron, y que tanto quebradero dieron a éste discípulo del señor del libre albedrío... El del rasero, Ockham, amaestró o fué precursor de un escolástico que de aquella época de siglo XIV abundaban por Europa, y se rayó con un burro, diciendo que habiendo uno con dos cajones, uno de heno y otro de agua, y sin saber decantarse por ninguno, murió llamándole tonto a partir de entonces, pues incapaz fué el pollino de decantarse por hambre o sed... Y cuentan que fué así, como se inició la leyenda del asno de Buridán, pues así se apellidaba el discípulo, de nombre Jean, que si bien me da que curiosear, se presta agradable y curioso en el nombre de quien él sabe. Por eso, familia, se agradecen ciertas vías, de las que el ferrocarril ayudó a construir, pero eso es otro tema, otras ramas, otros árboles... genialidades de un sábado noche.

sábado, 3 de febrero de 2007

Tenía sobre mi mesita...

Tenía sobre mi mesita un casette de los que apenas varían la frecuencia. Sólo se escucha de noche, y siempre el mismo programa. Mi madre me lo cambió de lugar y ya no volví a escuchar la radio... Tenía sobre mi mesita un aparato para apoyar el móvil, pero después de caerse varias veces al suelo y no poner casi nunca ahí el móvil, lo quité... Tenía sobre mi mesita una foto de mi exnovia... tenía... Tenía sobre mi mesita un pañito de esos de los de ganchillo, que apañado parecía, qué coqueto, fuera de moda, fuera!! Tenía sobre mi mesita un lápiz de esos afilados por ambos lados, y un libro, el último que iba leyendo. El lápiz anotaba en los márgenes cosas curiosas y sentimientos y pensamientos que me producía cada libro. Subrayaba, acentuaba algún error, y corregía las erratas... Ya no había los últimos días ni lápiz, ni libro. Tenía sobre mi mesita un flexo, ya colocado de forma que al estar leyendo echado, con la almohada doblada no me diese la luz de la bombilla directamente. Hasta luego flexo. Tardo tanto en irse como el libro y el lápiz...
Un día, mi madre decidió quitar la mesita, y al traste se fueron todas esas cosas... Ya no escucho la radio, no tengo móvil, tengo una agenda portatil de esas que valen para todo, ya sabes, GPS, agenda, teléfono... Ya no tengo fotos, si quiero ver recuerdos fotografiados pongo el ordenador... El ganchillo me parece cosa de pueblo, ahora hay una especie de plancha con publicidad, cual alfombrilla, por la que se desliza un ratón... el lápiz es óptico, para qué quiero lápiz de escribir, ahora tengo teclado... y no leo más que emails y documentos de PDF... nada de aquellos libretos por los que me volvía loco en la Feria del Libro... y flexo? la pantalla del ordenador tiene luz propia... además me ilumina una pequeña luz verde por la noche y hace que mirando ese punto, me duerma, me duerma, como imnotizado...
Hemos llevado la mesita a casa de mi abuela, al pueblo. Para que ponga sobre ella algún ganchillo, y algún libro repose tiempo y tiempo hasta cubrirse de polvo, como la gente.

domingo, 21 de enero de 2007

Caballeros del Zodiaco

Ésta era una serie de las que marcaron nuestra infancia. Tenía por aquel entonces el logo de telecinco un floripondio en su costado, y todos nos escondíamos para ver a Jesús Gil en una piscina con chicas, y a un Andoni Ferreño galán totalmente. Eran tiempos de Jordi ElePé y de Caballeros del Zodiaco. Era ésta sin duda una serie que dejaría huella. Si bien hoy en día hay pegatinas y cromos y demás, por aquellos años en los que no había más consola que una Nintendo Ness tan grande como el cajón de los cubiertos y cartuchos cual cinta VHS, una serie llegada de Japón, como todo buen dibujo de la época nos hacía cambiar fotocopias de las cajas de los muñecos que se vendían como churros, haciendo Bandai, qué guay, el agosto.

Era la serie muy violenta, o eso decían, pero todos los niños la veíamos. Por eso estuvo censurada y prohibida hasta éste año en nuestra España del Aznar. Peperos a parte, una serie de peleas sangrientas, de lucha constante de varios capítulos y más, nos tenían en vilo a los niños de los años 80... de principios de los 80... y queriamos ver cómo se destrozaban las armaduras, como saltaban chorros de sangre... y los prohibieron por violentos, y ahora nos ponen a Sadam ahorcado, y muertos en la tele todos los días en las noticias... qué curioso...

Luchaban entre ellos, para hacerse con las armaduras de bronce... luego lucharon contra los caballeros de plata, y pese a ganarles, ellos seguían siendo de bronce... y luego a los de oro, y otro tanto de lo mismo... pero cosas que no entendí muy bien, es que seguían luchando con sus armaduras pobretonas siempre... ¿no escalaban en la empresa o qué?

Algo oí de que hay nueva saga... habrá que estar al tanto...

jueves, 18 de enero de 2007

Los maños de MundoMaño

Es este grupo uno de los más singulares de los que hay en su mundo. Y es que hay una que planta ciertas propiedades de herboristería en casa, cual geranio, y con permiso de sus padres... y otra que expulsa cierta bebida cual erupción volcánica sobre ella misma... una es de su tierra, pero no hace falta jurarlo, y otra baila y danza tras la barra, así jamás pesará más de dos arrobas. El único, es más que elegante acompañante, es un hombre que aguanta fiel a su estilo, y sabe tomarse un tiempo para degustar los restos de una fiesta alejado de las doncellas.
Un grupo peculiar, y allá donde va uno viajan todos, y si falta uno ya no son grupo, cuán listo soy, juas, pero cuando al agua le echas más oxígeno tienes agua oxigenada, y si falta alguno, ya no es agua oxigenada. Y agua se bebe con resaca, de esas que se cogen los amigos, pues pocas veces que coincidimos, mucha agua que necesitamos.
Fué en Roma la presentación de unos pocos, y en Nápoles la de otras dos, y todos creamos un complejo complejo que encendió la mecha en Pompeya y explotó en Madrid a finales del año pasado. Qué pareja va la vida y qué singular es todo esto, por eso un mangante cazurro y el que escribe éstas líneas los esperan en unas fiestas de allá su tierra y no del resto del Mundo, sólo de su tierra, para ver la Pulchra y Botines y tomarse unas tapas en el barrio más famoso del Norte de España, el Húmedo. Vayan cargando cubos de agua, que la resaca viene de Zaragoza.

viernes, 12 de enero de 2007

El Kissmas Event

Era un evento, de los de sidra en remojo y orujo en nuestras manos. Corrían vientos del norte, del noroeste hispano, y gente de los de recuerdo de Pelayo, y Reino de Ordoño, que aguardaba sigilosa la llegada de gente del Norte de Europa, del Sur y de las tierras del gran Alejandro.
Así, corriendo, corriendo vieron los participantes de este primer evento navideño entre Aegee-León y Aegee-Oviedo comenzar sus días en España. Una San Silvestre marcada por un par de ellos vestidos de San Fermines y otro con la careta de Scream… al día siguiente salieron en los dos periódicos de León.


No tardó luego en comenzar la fiesta, y así sería todos los días. Una residencia entera para quince, una habitación llena de fiesta y buen ambiente, unos vasos, una cámara de vídeo… Ya lo rezaba el vídeo promocional, “party y más party, have you read party?”
Paseando entre las piedras del casco antiguo de León, iluminados por las luces navideñas, y comiendo las uvas enfrente de la Catedral... ¡vaya cara tuvieron todos una vez dentro!, ahí donde está oscuro pero el cuello duele con tanta vidriera colorida... se iba fraguando un buen evento. Y al día siguiente sueño, y más dormir, otra no, como la de “la Carrá”, la de la “bomba calórica” con acento italiano al ver los roscones de reyes.


Y de pronto, al autobús, a ver Astorga, a hacer fotos del Belén de Folgoso, del Palacio Episcopal, castillo de Disney, Museo del Chocolate y muralla maragata tras las figurinas, oh, de los que tocan la campana a las horas.


Y se nos iba poniendo acento asturianu, de “pa´llá” de Pajares, y es que el cambio fue hacia Asturias, y cuando nos levantamos aún seguía nuestra mente pasando la tarjeta por el lector y escanciando sidra, borrachos de ilusión montados en una burra y caminando hacia un culo que tenía dos caras, a la una la gorda, meeting point, y al otro un Woody Allen que no gana para gafas, con cara de triste, caminando hacia un parque de San Francisco, que cerca teníamos en León, pues León y Asturias, otra cosa no, pero historia similar claro que sí, pues así entendieron los participantes que marcharon hace poco a sus casas, pienso que con un buen sabor de boca.

lunes, 1 de enero de 2007

Como el Rey...

Dicen que Alejandro Magno sentía debilidad por su tierra, y que la defendió y defendió... hasta hacer de su imperio, uno de los mayores de la historia. Una vez, un rey se casó con una joven princesa de esa tierra de Alejandro... Y hoy, como ya hice alguna vez, os hablaré de esa tierra y esas gentes, de esa historia y esos mitos, de esas sus gentes, de esta mi griega.
Sin duda alguna fué cuando la ví allá en un costado de su país roto y complejo de entender por extensión y por sus islas de nombres de leyenda, la vez que sentí que algo estaba cambiando. En un verano con el mundial de fútbol en el que su país no estaba clasificado pese a ser campeón de Europa, viajé para estar quince días por allí, ver el Partenón y esas cosas que salen en los libros. Si papa, si, ya ves... las matemáticas no sé si me habrán servido, pero de haber elegido griego, sabría algo más que un "partussa" y un "calimera, calispera, calinigta" o por lo menos así se dice. Y el caso es que ya fué durante varios días donde el sentir ese extraño del primer día fué haciéndose hueco, y dió paso a mi vuelta a mis Españas, a mi León. Mas corrían vientos de Noviembre y tuve un viaje a Italia. Vieron mis propios ojos la mole Vaticana, insulto a la pobreza defendida por la cristandad, los restos del Coliseo, hueco, vacío, sin el apogeo que tuvo en su día, pero viéndolo más gente previo pago, la tristeza del Circo Máximo en el que Benhur hizo sus pinitos... y otros tantos en Napoles, tierra que llevó a un Maradona a vestir su "celeste", y allí estaba ella, guapa, tremenda, como siempre, cada día más. Y entre cientos de personas, la besé. No sé cómo explicarlo. Si, podría ser normal, un beso y punto y coma, pero fué uno de tres puntos. Por eso se ha venido a ver mi Catedral, mi Basílica, mis calles, mi muralla... Vino a seguir la frase que dejamos pendiente en tierras de la bota, y hoy ella está aquí. Siete días aún nos quedan, para que ella vuelva a Dafnomili, así que voy a aprovecharlos. No sé cómo puede llamarse ésto, porque a unos dos mil quinientos y pico kilómetros no llegan muchos besos diariamente, pero bueno, algo hay, y podré contarlo en éste 2007, que hoy aprovecho a felicitaros y a desearos buena suerte y felicidad.
Lo que tenga que ser, será.