viernes, 29 de mayo de 2009

En un sarao

Pasé la tarde en la sede local de un partido político. Vale. Creíste que nunca oirías esto. Yo tampoco pensé decirlo. De sobra es conocido que no me gustan estos saraos, pero desde que hace un año me instalé en una silla en el Ayuntamiento de Villaquilambre, la política me llega en algún momento del día. Tomar café a diario con un nuevo columnista de La Crónica de León, a esperas de que no corra igual fortuna o desgracia, tómese la opción que proceda, que su antecesor, me trae de vez en cuando la política al sorbo y bocado de bizcocho. No es excusa, hay mil temas y le aturdo más con historias de Erasmus, o de cualquiera de mis viajes, qué él citarme quedadas, eventos y mítines socialistas. Amén de carteles, sugerencias, colaboraciones que han de hacerse por agradecer pero no sabiendo hasta cuando, la política, si señores, del ente popular, éste está en mi vida.

Ayer, decía, pasé la tarde en el local de los socialistas. Oposición, y punto (sin explicar de quien hacia quien). La excusa anterior fue la de trabajar con Marta Martucelli sobre asuntos del Consejo de la Juventud en el que me hallo inmerso. Ayer, la segunda, en representación de lo mismo, y caído ahí en gracia el día de mi cumpleaños por parte de un miembro de los de Rosa Díez, y de mi misma asociación, AEGEE: Apolítica, entre otras muchas cosas. Bendito el momento, Adrián A., bendito el momento. Eso, el gaditano Gabriel Alcorchel nos deleitó, y hay que decirlo así, con una charla-coloquio sobre políticas de juventud y oportunidades en el marco europeo. El presidente del Injuve hizo referencia al Gobierno Central, y respondió a mis preguntas, inocentes en tema de subvención, si las comparamos con la avalancha de preguntas de otra gente que prefiere Génova, 13. El futuro de los jóvenes, Libro Blanco y Juventud en Acción (YiA), está en nuestras manos… o en las de los que votemos…

Jorge, hoy pago yo el café.

martes, 19 de mayo de 2009

Maldita educación

Pasas la tarde escribiendo en inglés en vez de estudiar lo del curso que te estás haciendo ahora. El viernes te piras nuevamente a Palencia, a la grotesca construcción que la Junta hizo lejos del Cristo, si mete mano en el Rincón del Vago, no habrá echo de menos en la calle de los chalets. Ya os informaré.

Sabes y te repites a ti mismo que cómo es posible haber suspendido inglés tantas veces en el colegio, y haber repetido incluso con inglés… y lo fácil que te ha resultado mejorar cada día, cada evento, cada momento. Te acuerdas de ese día en la Expouniversidad cuando fueron las mismas profesoras que te hicieron estar un año más en el edificio del Obispado de León, con sus alumnos. Te vieron allí en tu stand. ¿Qué haces? Promocionar cursos en el extranjero. Pero ¿tú? Si, yo. Soy el responsable del proyecto y i´m envolved at European level. Me dan ganas de entrar un día en su clase y empezar a hablarla en inglés. Varias veces he pensado proponer un workshop a los alumnos de bachillerato y entre todos hablar en inglés en clase. Uh, qué miedo. Inglés en clase. Maldita educación. Y hablar de cualquier cosa, de la fiesta de León, del colegio, de lo que sea. No tiene por qué hablarse del comic final de capítulo de los libros de texto, o de lo puramente gramatical. Luego va el otro, la imagen del oso más vendido de Disney y me dice que si me veo capaz de explicar los ríos y las montañas en inglés... Señor mío, ¿es usted gilipollas o pensar en Dios le seca la cabeza? Más tarde ni si quiera me dio oportunidad. Imbécil, cuánto habría ganado el colegio sin él.

Hablo ahora con Manos, un griego. Han cogido a tres chicas de León para su Summer University, campamento de verano para J. A. Poo. Y quiere que le cuente como son. Antes hablé con Sebastiano y Thomas juntos. Italiano y alemán. Van a presentar un proyecto a Europa y querían que diese mi punto de vista. Nos conocimos en Chipre, y ahora hablamos a menudo. Me luce la nueva ventana porque Kairi me quiere decir algo. Es Estona. Y como yo, Netcom a nivel europeo. Escribiré un mail a Vedran el serbio sobre la última barbacoa que tomamos en Bruselas y prometo que voy a cenar. My mum is waiting. Bye.

domingo, 17 de mayo de 2009

Uno de Albacete

Uno de Albacete puso patas arriba todo Londres. Ya el día antes el Arsenal dijo adiós a la final de la Champions de Roma, pero este día le tocaba y le tocó al Chelsea.

Se antojaba un partido emocionándote, lleno de pérdidas de balón, patadas, presión… así que no hubo mejor forma que verlo tomando unas cervecitas con los amigos. En el barrio de la Palomera, y a bar cambiado, adiós a los sofás del Star, donde sentimos la alegría interna de muchos madridistas y el cambio repentino a la euforia catalana, con abrazos, gritos, apretar de puños y saltar de cáscaras de pipas por los bares. De un, “no pasa nada, tenéis mas o menos la liga” a un corazón acelerado, temblor de piernas y brazos, y una angustia de dos minutos hasta que se pitó el final. Lo de Ballack corriendo detrás del árbitro con música de Benny Hill, lo de otros hablando a la cámara desafiantes, y las puyas de los periodistas españoles al malestar de Hiddinck, porque hay que saber perder, fue posterior. El sentimiento fue la patada de Iniesta al balón en el que iban los sueños de mucha mucha gente, y el ver al manchego con la camiseta interior y ondeando la amarilla. No hubo otra. En Roma vuelve la emoción. Ojalá vuelva el sentimiento. Bravo.

jueves, 7 de mayo de 2009

El viaje continúa

Nos dice la Iglesia lo que ella desconoce de si misma, pero se niega a reconocerlo y es que mi última entrada, mi ultimo nacimiento, murió así piso la tierra. Llegó con energía sublime, con una estrategia de escritura fácil, simple, de venir a la cabeza y teclearlo, de pensar y verlo publicado, pero sólo dio luz a una que dijo adiós y hola, y hoy vuelve a decir adiós.

Ruegas y das con el mazo a ese que dices está por encima, pero que sin sujetarse, atormenta a los muchos y engaña a los de más allá. Y no pasan más cosas, no, gracias a él, ay, desconfía, niño, que en esta calle llamada mundo ni del señor que te ofrece caramelos, ni del que te da una vida más allá son buenos (para tí). Aquí cada cual, se trabaja a sí mismo. Aquí cada uno se busca el seguir paso a paso por donde quiere o donde le dejan, pero encauzando si se ve rozando la orilla. Nadie ha de juzgar y mandarnos a la parrilla o ponernos por las nubes. Asco me daría no estar en medio de esos límites.

Y ahí quiero estar con esta resurrección de blog, en el medio, pues relataré mi vida este año, este tiempo que mediré de Chipre a Holanda, de Magusa a Leiden, pues así quise tomar mi vida este tiempo, como Netcom de la Península Ibérica. Y tras el apoyo del anterior equipo, la creación de uno nuevo, recibir el apoyo de todos los de aquí y todos los de allí, yes we pudimos. Así que esto que te queda, rozando un estilo iniciado con Vytautas, ganado con Ordoño “el ciego” y aprendido de la desgracia del Pentecostés, sea bienvenido en este Bonobús de Willy Fog. ¡El viaje continúa!.

viernes, 27 de febrero de 2009

Ciao (adiós y hola)

Justo o injusto. No lo sé. Santiago, el que dijeron hermano de Jesús, lo era. Injusto, que a Cary Grant sólo le dieran un Óscar honorífico. A ET ninguno. Vale.

Mucho tiempo pasó desde el último escrito. Un tiempo de viajes, de intensas emociones, de subir y bajar de aviones, de autobuses, trenes (sin silbato y sin ser jefe) de caminatas con la mochila al hombro (bici en el almacén) y un bocata envuelto en aluminio contaminante. Al suelo, y el rugir del oso panda. Un tiempo de fuertes sentimientos y pérdidas de visión, adiós Ordoño. Una época difícil, de nieves que coparon los pies y rodillas de los viandantes, de despidos, ruido y abandonos políticos, deportivos… Cayeron las bolsas económicas al ritmo que bajó el oro negro: culpable, al fin y al cabo. Panta Rei. Todo fluye, y el deshielo primaveral adelantado arrastró un dolor y unos restos de una civilización decadente desde que la toga dio paso a la calza y al pilum. Adiós a ti también. Con una piedra arrancada de la misma Acrópolis apedreaste al profeta en tierra de nadie, en estado de sitio, pero con luces de Navidad. Panoli. Árbol ardiendo sin ser verano. Ahí nació la democracia. ¡Viva!. Sofia, que bueno que viniste. Adiós he dicho, por no aguantar una miseria convertida en tiempo y ver conmigo el cielo heleno.

A parte empieza este punto, y una nueva vitta. Volverán las oscuras golondrinas, lo sé, pero habrá que volar con ellas dando quiebros y gyros en el aire, al viento, al soplo de Eolo, ya bien griego, ya bien romano, que es de los pocos que no cambian por gustar a ambos bandos.

Veo el sol en la montaña, aunque aquí persiste aún la niebla. Que sople el hijo de Júpiter, o Poseidón, a saber, y esparza la mierda por doquier, pues esparcida aparenta menos que en un montón. Barbarie exiliada, amigos allá de herejías. El Age of Empires no ha hecho más que pulsar inicio. Bienvenido.

viernes, 26 de diciembre de 2008

¿Pasó ya Navidad?

Suponiendo que haya pasado Nochebuena y el día de Navidad del 2008, te escribo estas líneas.

Habrá pasado, supongamos, como cada año. Tu madre y tu abuela llevarán días pensando en el menú, y si ahora es aquí, en nochevieja será allí. Como siempre. Bueno, como siempre desde que falta tu bisabuela, que antes os juntabais todos, y cuando dices todos, salvas introducir a los de la familia de León, y quedábamos los del pueblo… o los de los alrededores, pero no de la ciudad, no los de la finca, sino los de la huerta.

Aquellos eran años en los que jugabas con tu primo, tu hermano era pequeño, tu otro primo más pequeño, y nos pasábamos la noche del 24 deseando que llegase el día siguiente para ir a casa de Tía Chelo a por los regalos. Luego se fue dejando aquello, y el único sitio donde me venía Papá Noel desapareció.

Ahora esto es más diferente. Yo no lo siento igual. Faltando mi bisabuela, la familia se esparció, y cada cual corrió a sus casas, y las abuelas se convirtieron en las anfitrionas. Como cada domingo vamos a su casa, pues aquello era más de lo mismo, y por eso no se siente igual.

Atrás quedaron los juegos de cartas, las canciones, las pesetas y los duros cuando perdíamos. Lejos ya y casi olvidado ese olor a lombarda con las alubias de cena, el cordero y ensaladas, la tarta casera, las montañas de nueces, los turrones, con el especial para los diabéticos… los panecillos de entrantes mientras todos nos agolpábamos en la pequeña cocina de la Plaza Mayor, número 1... Aquellos años eran noches buenas y días de Navidad sin tele, sólo de charlas, debates, discusiones y risas entre todos, entre la familia…

Las tapas de todos en la Casa de Cultura se transformaron en un vino con tu hermano y padres. La comida fue un paso más que se acabó al final ante el empacho con el remate de la tarta y la otra sin poder probarla.

Una tarde en casa, tranquilo, relajado, sólo; terminando un informe a presentar antes de fin de año, y un viaje a las puertas, que me llevará a Grecia de nuevo, (desde hace más de un año que no piso aquello), pero un viaje necesario para desconectar de todo, acabar el año de una manera diferente a como viene siendo habitual, y recargando las pilas para un 2009 que llegará cargado y con alguna decisión importante que tomar (sabiendo que otras ya van llegando solas).

Feliz Navidad si es que fue feliz, y próspero año nuevo, de verdad. Por aquí dicen “Kalá Ejristujena”. Será que tiene que ser así…

jueves, 11 de diciembre de 2008

Exclamación


Llama la atención una exclamación en el medio de la nada. Una plaza con sillas y bares, una cabina, unas flores… lo de siempre. Llama la atención, pero apenas se fija la gente...

Llama la atención un niño, que corre asustando a unas palomas. Atrevidas, vuelven a por las migas del bocadillo que el niño no quiere y que la madre de su enemigo tira. Son tontas, pero muchas.

Llama la atención una señora, que cruza y se pone a increpar al niño. La madre se pone roja. Me llama eso la atención. Qué susto las palomas al vuelo, señora.

Me llama la atención, claro que si, que estemos tú y yo en una plaza de Zagreb, la mejor plaza para tomar un café y leer la prensa. Nos llama la atención que una amiga croata de una amiga española nos esté haciendo de guía. Nos llama la atención que no la conozcamos de mucho más que un par de mails y esté allí con nosotros, como de toda la vida.

Nos llama la atención que vengan sus amigas. Con sus ropas. Con su estilo. Nos llama la atención que en el mismo grupo de amigas haya moods y haya pijas. Nos llama la atención.

Me llama la atención el camarero, que bajemos los pies de una silla. Ay perdón, me estoy pateando Zagreb y sólo quería relajarme...

Me llama la atención que la llamada de atención del camarero fuese una llamada de atención en croata, que una croata me traduce a inglés, y tú te lo traduces a tí misma en griego, y yo me lo paso al español. Me llama la atención todo el proceso…

Me llama la atención ahora mi madre, de que es tarde para cenar, y yo aquí sigo con estas líneas… En la plaza la llamé por teléfono a ella, pero no la atención, como ella a mi…

Me llaman la atención todas las cosas que me llamaron la atención en aquel momento, aquel día, y que aún siguen en mi cabeza. Me llama la atención ahora que no recuerde el nombre de la plaza, pero sí de todo lo que allí viví. La madre, el niño, la anciana, la exclamación…

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Para ti, cabrón

Para ti, cabrón:

Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado.
¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?
Te lo diré:
Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día.
Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera como eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.
Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared.
Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada. Me puse contento antes de tiempo. Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez… Y sucedió. Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre. Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí. Y ahora me dirijo a ti. Esta carta es para ti, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que solo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida. Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.


Gracias a Fernando Orden Rueda,
Estudiante de 2º Bachillerato Ciencias de la salud, I.E.S Bioclimático, Badajoz.
Carta ganadora de un premio a la 'más expresiva' en el concurso nacional 'Carta a un maltratador'.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Escribiendo en la prensa



Ayer mandé unas cartas a diferentes periódicos de la ciudad. Hoy aparece en uno digital http://www.leonoticias.com/frontend/leonoticias/Intercambio-De-Estudiantes-Europeos-En-Leon-vn19264-vst233 y en la edición digital del decano de prensa leonesa http://www.diariodeleon.es/cartasaldirector/index_ampliar.jsp?carta=carta11388.txt

Os dejo la noticia:

Nuevamente, la Asociación juvenil AEGEE, en su sede de León, organiza un Intercambio de jóvenes de toda Europa en León. Será desde el 4 al 11 de Octubre bajo la temática de “Energias renovables”. Jóvenes de Glasgow (Escocia), San Petersburgo (Rusia) y Belgrado (Serbia) compartirán con jóvenes leoneses que lo deseen vivencias, experiencias, tradiciones y cultura, pudiendo unirse al grupo cualquier persona que esté interesada, sin tener que ser socio de AEGEE. Eso si, la gente que participe, tendrá más opciones de viajar en Primavera a las ciudades invitadas a León.

Un viaje que se enmarcará dentro de los acuerdos de desarrollo del Youth Programme Europeo y la Agencia Nacional, con importantes subvenciones para el viaje y manutención en esas otras ciudades. Bajo el título “Renew your energy”, y hablando mayoritariamente en inglés (cada cual a su propio nivel), los participantes atenderán a charlas y actividades relacionadas con el medio ambiente, ligadas alguna de ellas a empresas del sector, una visita al edificio del Eren y con apoyo de la Cátedra de la Universidad de León sobre Energías Renovables, entre otras.

Tampoco será difícil encontrarlos por la ciudad haciendo algún “city tour” o tomando algunas copas en el Buddha, o Molly (fiel colaborador de esta propia Asociación desde hace más de 10 años y sus “Martes de Erasmus”) y es que ésta asociación, AEGEE-León, es la sede española con mayor número de actividades durante el curso, ampliando la oferta, además de a socios y jóvenes españoles, a los propios estudiantes Erasmus. AEGEE-León es una de las más de 240 sedes de AEGEE en toda Europa, de hecho, es su mayor asociación de jóvenes, con gran apoyo de la Unión Europea, y con gran cantidad de eventos y actividades en todo el viejo continente en el que cualquiera puede participar. Sólo se necesita acercarse a conocernos.

Más información en www.aegeeleon.org y en el mail: aegeeleon@unileon.es

¡¡De verdad, estaremos encantados de que te acerques a conocernos!! Durante el Intercambio podrás vernos en el Albergue Municipal de Peregrinos, en la Calle Campos Góticos (C.H.E.F.).

martes, 30 de septiembre de 2008

A Coruña

Quería escribirte una carta graciosa, curiosa a mi entender. Ya había decidido qué decir y qué dejaros escrito, a ti, a la prima Verónica, al tío Juan, a José María, y a la familia de Barcelona y Valencia… ¡ay este Vicente, mira que ir tan lejos con las oportunidades que hay aquí en el pueblo! Y quería escribiros, hombre, ¡pero no encontraba papel!

Ahí en la cocina de leña tenía unos periódicos y unas revistas. Me enteré así que había muerto Paquirri, qué pena… pobre Isabel… ya viuda y tan joven… ¡mira que nada más se volvió a oír de ella, eh!… pobre… y vaya año… ya sabes que después fue lo del huracán Hortensia… ¡vaya miedo pasé!

Y bueno, te cuento, que seguí buscando y así encontré un cuaderno de los del rapaz, que debió dejar olvidado hace siete veranos cuando estuvisteis la última vez en casa… mira a ver no le haga falta, que pone catequesis para la primera comunión.

También había un bolígrafo, pero no pintaba… Lo puse bajo el grifo pa limpiarlo, porque vaya cómo estaba, y nada… ¿qué se yo…?

Cogí un lapicero que tenía en la cómoda del teléfono y lo afilé con la navaja, pero me corté y lo tiré de rabia a la lumbre… Ya sabes que tengo muy mal carácter cuando me corto…

Ya no sabía cómo escribirte… Había del niño unas pinturas, ¡pero recordé el corte y también fueron a la lumbre! Dile que lo siento, que ya te daré dinero para que le compres otras, el pobre, no sea que quiera pintar y no pueda… Ya sabes que tengo todo el dinero dentro de la funda del colchón y en el marco de las puertas de la salita y de la cocina… Yo lo digo, que nunca se sabe si viene la guerra hoy o mañana, y hay que estar preparados, que a éstos franceses cualquier día los da por cortar la frontera, tirarnos las legumbres y las frutas y quemar los coches. Con lo majos que son los portugueses, Virginia. ¿Cómo se llamaba aquel que venía vendiendo toallas? Juao, Jiao, Joao, eso, Joao. ¡Qué cosa tan pequeña y qué majo eh! Ya lo decía tu prima Rebeca la del italiano. Otra, ¡que no hay mozos prestos y hermosos en el valle que se tuvo que enamorar del primo de AlBano! Ay la vida, dónde vamos a parar con lo bien que se está en el valle, ¡y lo difícil que es ir fuera de España!

Subí arriba, al dormitorio, como te decía, y busqué en la libreta el teléfono pa llamarte, pero, o no lo apunté bien, o la señorita operadora me engañó y dijo que no existía el número… ¡qué mentira Virginia, no me quería poner contigo!

No sabía qué hacer Virginia, no sabía. Llamé otra vez y otra vez, así como te cuento, y la puse a bajar de un burro, y va y me cuelga! ¡No me respondía más que lo mismo, Virginia! Esperé a que llegase la tarde para ver si había otra chica trabajando en la centralita, ¡pero ahí que cuando llamé era la misma, hija! Ay la madre que la pasó el puerto, que no debe de descansar y tiene la jornada entera y no como me dijiste una vez de ocho horas…

Me puse las madreñas, si, si, una bufanda al cuello y los calcetines que me dio el pastor, aquellos tan bonitos que te enseñé, así que fui a casa del vecino, a ver si me dejaba una llamada, y ya sabes tú cómo es el Tío Carlos, que me dejó llamar, si, ¡pero la señora del teléfono también estaba en su teléfono! ¡Ay qué disgusto Virginia, qué disgusto! ¡Porque yo quería escribirte, eh!

Pasaron dos días y casi no había dormido pensando en cómo localizarte. Pero atiende, que te cuento, que vino el pescadero, ya sabes que le cambio fruta y pescado por chorizos de la matanza, que a ver si te doy, que ya están bien ahumaos y yo no los como… Viene un día a la semana y tiene un teléfono de esos sin cable y sin ruleta pa llamar. Qué adelantos, no sé donde vamos a parar... dice el tío Carlos que el coche que trae, que tiene detrás una gran despensa, se enchufa con gasóleo, en vez de gasolina, qué risa, Virginia, gasóleo dice el tío… Ay qué vocabulario tiene el tío Carlos, no sabe decir gasolina… y a la vez te diré que se está quedando sin pelo y le dijo el pescadero que había unas gotas para echarse… pero el otro desconfía y dice que le irritan el caletre, y por si acaso y pa espantar las meigas se pone la boina y punto. Yo le digo que así espanta a las mozas, pero cuenta que irá un día a la tele, a la uno, a ese programa de juventud de la Bola de Cristal, y que se va a ligar a la Alaska, ¡que vaya delgada que está! ¡Qué moza! Aunque la que veo más de casa, más señora es la Conchita Velasco. ¡Ahora que ya hay color en la tele da gusto verla! A ver si llegan más canales, que me da asco poner la tele, y hace que no la pongo… uhhh, o más… que sólo veo la Uno. Ya sabes que la Dos la tengo estropeada por la antena. Aunque bueno, el tío Carlos tiene mando a discreción, y cambia la televisión desde el sofá. Normal que está echando barriga… A mi no me gustan esas historias de hoy en día, ya sabes, pero date que me marcó, te decía de lo de llamarte, el número que le dije pa que llamase de desde ese teléfono sin cable y me dijo que había que poner un prefijo. ¡Anda! ¡Cómo si estuvieras fuera de España Virginia, tres cifras antes de tu número! No daba crédito hija, no daba crédito.

Subí hasta el pueblo de la estación, esa misma mañana, Virginia, subí a coger el tren hasta La Coruña. Y mira que está olvidada ésta estación, y ya somos pobres, que debió caerse la ele de “La” y aún no la han puesto, ya sabes, los de Renfe, que son así. A Coruña, qué cosas. Pero ay mi sorpresa Virginia, ¡que han cambiado las monedas! Ya no tienen las rubias con la cara de Franco! ¡No me cogían el dinero, ni los billetes de 100 pesetas! ¡ ni los de 100 pesetas Virginia! Y no sólo ahí, que me dijeron que en toda España se usaban loros o ebros, o algo así. Los céntimos si, se llaman igual, pero me los enseñó el jefe de la estación y no eran como los míos. ¿Qué mundo es éste? ¿En qué país vivimos? Me dijo que no valían. ¡Ay qué desgracia Virginia, que tengo el colchón y los marcos de las puertas llenos de dinero! ¿Cómo no me dijiste nada antes? ¡Ay qué desgracia, hija! ¿Qué voy a hacer ahora?

Lo mejor será ir a verte hasta Coruña a los comienzos de Noviembre, que luego hay que hacer la matanza y así encaramos el Invierno y las nieves que caigan bien… ¡Ay qué desgracia! ¡que apenas he dormido desde entonces! Quiero que me cuentes qué más cosas han cambiado, y cómo va España, porque visto que todo cambia, tampoco estará Fraga, ¿no?

Ay qué susto tengo en el cuerpo mi Virginia. ¡Menos mal que tengo Internet y puedo escribirte este mensaje, si no, no sé cómo te habría localizado!

Un beso.

¡Qué semana Virginia, qué semana!