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martes, 15 de septiembre de 2015

Informe sobre la basura


Siendo antecedentes de este informe todos esos hechos, maltratos y vejaciones sufridas por hombres y animales a lo largo de las diferentes edades de la Humanidad, y visto que aún siguen aún pareciendo increíbles.

Visto que invitado por sus amigos pucelanos, un chaval que no tenía más que hacer, y del que hoy nos sentimos la gran mayoría avergonzados, y más los leoneses porque de aquí es el tipo, se fue desde Valderas a Tordesillas, y sin saber cómo funcionaba aquello, porque encima lo hizo mal y sin seguir las normas, cogió una lanza y mató al toro del momento, Rompesuelas. 

Visto que mañana seguirán luchando los antitaurinos, los del PACMA, los del antimaltrato animal, pero en la más negra y sombría oscuridad y miniespacios de la prensa, alejado de portadas y titulares, porque Mas, Rajoy, Cristiano, el Barça y las ciclogénesis explosivas, lo relegarán a un pequeño espacio, si es que lo hay, en un periódico local...

Visto que el líder nacional del PSOE no puede obligar a un alcalde de su partido la eliminación del cruel y sin sentido Toro de la Vega. El PP no lo hizo antes, y ahora calla (el marrón se lo está comiendo el otro). Tradiciones, dicen unos. Tradiciones de maltrato, medievales, de hace 500 años, como la Inquisición, la picota, la doncella de hierro, o el lanzamiento de cabra desde un campanario... Unas siguen, otras creemos que no.

Visto que se siguen fielmente las tradiciones medievales y que grandes pensadores como Mariló Montero o el Alcalde de Tordesillas continúan ocupando sus puestos de trabajo pese a lo que dicen o hacen, y que ni PP, ni PSOE hacen nada por eliminar eso que no encaja en el siglo XXI.

Se informa, que, a partir de ahora, tirar vuestra basura por la ventana al grito de "agua va", y si hace falta, vestidos con gambesones y sobrevestas, se declarará tradición indiscutible y por lo tanto mantendremos las tradiciones fielmente como quieren nuestros políticos.

De ello doy fe en este blog, a 15 de septiembre de 2015.

jueves, 30 de mayo de 2013

¡Y el alazán era robado, oiga!


Pues no va y resulta, tú, que el Babieca se pateaba trotón por las calles de León sin decir ni rebuznar nada, y van y dicen que el ruano era robado. ¡Que el rocín era robado! Que vio al bayo todo explendoroso y guapín en fotos su dueño triste y desolado, un ganadero zamorano que había denunciado su robo. Y vio al jamelgo en nuestra prensa, en la cazurra, y dijo que el penco era suyo y no del Centro Ecuestre Mirantes. ¡Ay qué lio! Que el Centro Mirantes investiga cómo llegó el petiso a sus cuadras. La Subdelegación de Gobierno dice que es cierto y ya rumia buen heno al sur de la capital del viejo reino, y mientras tanto nuestra calesa está repuesta, con otro heredero de Rocinante castañeteando con las herraduras sobre las piedras de nuestra ciudad. Calesas y corceles en León en el verano más frío desde hace más de un siglo... ¡De película, tú!

jueves, 19 de abril de 2012

Lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir



Con pena, mirada cabizbaja, lastimero, dolorido, apenado, triste, avergonzado… y otros tantos sinónimos podría escribir en estas líneas, pero todos le hemos visto. Todos hemos escuchado su “mea culpa” y a nadie le habrán parecido indiferentes. A mí tampoco. Tanto significado en sus palabras, tanta literatura dejan sus letras, que no puedo hacer más que valorar o interpretar vagamente lo que dijo… ¿Y qué culpa tengo yo si soy un ingenuo?
Lo siento,
Dijo sintiendo la cadera, rascando su cintura después de su operación exprés al alcance de muy pocos. Esa atención médica, ese interés y última tecnología para una rápida y buena curación en momentos de recorte sanitario… ¡Ya va el tío con muletas!
Acaso sentirá no habernos avisado de que iba a África, ¿por qué iba a hacerlo? El es el Rey, ¿Por qué rendir cuentas a nadie? El PP dice digo y el otro dice Diego. Avisó y no avisó. Da igual, otra más, ¿qué importa? Es lo de menos, ¿o queremos también echar la culpa de esto a Rajoy? El pueblo llano se queja, la plebe clama al cielo. El Borbón lo siente. Pobre…
Puede que sienta no haber contado antes que su cacería la pagaba un jeque. Uno de esos amigos suyos de turbante y oro negro. Muchos defienden que en esas timbas se ganan millones y negocios de inversión. Que si la Meca, que si el Renfe, pero si es dueño de petroleras, ¿por qué al reino de Don Juan Carlos no le vende más barato?
Quizás siente no haber invitado a alguien más a la cacería, a algún parado, a algún joven de los que le quitan el sueño… A su esposa, o a la que dice serlo. ¿Qué más da? Es público desde hace años que el romano y la ateniense no encajan. Ella a la Pascua ortodoxa, y él a matar elefantes, ¡yeah!
me he equivocado,
Bueno, al menos admite que fue un error, y eso puede honrarle, pero recordando la foto delante del elefante, lo deshonra nuevamente. ¡Ay, vaya, ahora veo la de los búfalos! ¡y ahora la del leopardo medio en sepia…! ¡ay Don Juan Carlos, vaya disgustos me pega!
Equivocarse es de sabios, y además asegurar que lo que hizo está mal. Es una buena clase de moral. Quizás en Derecho, o bien en Doctrina tengan debate, aunque según está la Uni, mejor no salirse del temario, pensar en la próxima espicha y dejar que decanos y rectores se paseen con sus lámparas con flecos en la cabeza…
Puede también que se refiriese a que se equivocó al dar el paso y caerse, ¡vaya mala pata Don Juan Carlos! Con la que iba a liarse y la cagó con el traspiés. Y según anda de mal… ¿Cómo entonces iba a salir a cazar elefantes? ¿Le pondrían a Dumbo delante o saldría al monte con muletas? Ah, ya sé, ¡le llevarían a la sillita de la reina!
Y hablando de la Reina, puede que se equivocase en la compañía. Quizás no escuchó a la Reina y pensase que esa mujer que iba a Botswana era ella, y cuando quiso darse cuenta, ¡ay carayo, que es la princesa alemana! ¡Del susto se echó para atrás, tropezó y pum, que la ha liao parda…!
y no volverá a ocurrir.
Eso, estemos todos seguros de que no volverá a ir a cazar elefantes a África. ¡Ahora irá a la India!
También pudo decir que no volverá a ver a Corinna. ¡Ay Corinna, Corinna, qué aprecio te tiene Sofía! Los griegos entre ésto y lo de la Merkel, ¡vaya amor que tienen a Alemania! ¿Y Corinna? ¿Quién es Corinna? ¡Ay pobres ingenuos! ¡Ay si yo contase!
Aunque pensándolo bien, quizás quiso asegurarnos de que no íbamos a volver a enterarnos de sus salidas porque iba a reforzar sus mentiras, ¿o quizás su privacidad? Por eso no volverá a ocurrir. ¿Quién sabe?
O a lo mejor quiso decir que no iba a olvidar informar a todos de sus viajes y excursiones con jerifaltes asiáticos y la pompa marbellí. Y cuando digo todos, digo Gobierno y Casa del Rey. ¿Para qué contárselo a más? Nosotros bastante si vuelve a pasar algo, sino le creeremos tranquilín, relajado, con sus zapatillas de cuadros y su pijama de elefantitos, solito en su sofá delante de la tele, recordando sus disparos por África viendo Perdidos en la Tribu… ¡Quién fuera uno de los Merino!
Puedes leer mis artículos publicados en el digital leonés Crónicas de mi barrio desde AQUI.

lunes, 13 de junio de 2011

La selva de los pequeños

Relato participante en el concurso de microrrelatos de la Fundación Sierra Pambley. Si te gusta, vota por "LA SELVA DE LOS PEQUEÑOS" aqui. ¡Gracias!

"Ahora un león acechaba a aquella gacela despistada. Un buitre daba vueltas en el cielo y cerca reían un par de hienas. El colibrí observaba de reojo mientras chupaba el néctar acelerado. La mariposa se dio cuenta de aquello y voló hasta la mantis, que golosa saltó al vacío. Cayó encima de una ardilla, que asustada subió hasta su madriguera. La colonia entera se agitó meneando la rama y la colmena de la orilla. Varias abejas salieron, no conté, pero zumbaron hacia la pradera más allá del bosque. Por allí merodeaba la gacela, que saltó y corrió para no ser acribillada. El león, bajo el sol de agosto, suspiró y se dio media vuelta buscando una sombra, y esperando la caza de las leonas, se preguntaba si él era más rey que la que había espantado a su comida…"

lunes, 14 de marzo de 2011

La Policía Nacional se va de San Fermines

Media docena de dotaciones, dice la prensa, (uy, qué valientes) para abatir esta mañana, a tiros, a un toro que se escapó del matadero. Si es que somos un pueblo. ¿Qué hace un lunes por la mañana un toro en los alrededores del Parador de 5 estrellas y lujo, emblema del plateresco y hospital de peregrinos?

Quizás había toros cuando Quevedo miraba por la ventana de su celda y viendo un bosque, hoy parque con su nombre y dos casas a la lejanía, pensaba que León no era más que eso. Bienvenidos al siglo XXI en León. Japón sumido en un caos tras un gran terremoto; ahora pendiente de una posible explosión nuclear. Libia en guerra con rebeldes y seguidores a Gadafi que reconquistan zonas petrolíferas ante el silencio internacional. Francia capturando terroristas en la frontera con Bélgica, y en León un toro que hacía un city tour cae abatido por un puñado de balas. Luego la sangre, las fotos, los curiosos. Lo que te digo: Un pueblo.

¿Qué es la seguridad? ¿Dónde estar seguro? ¿Mirar por el retrovisor y ver una ola que acabará cogiéndote dentro de tu coche, arrastrando casas, barcos, gente y todo a su paso? ¿Ser evacuado por miedo a que un nuevo temblor haga explotar la industria más próxima a tu casa? ¿Alzarte contra un dictador eterno en plena fiebre colérica islamista y esperar día tras día la ayuda que nunca llega de la ONU? ¿Estar viviendo puerta con puerta en el norte de Francia y descubrir que tus vecinos son los terroristas más buscados en España? ¿Elegir un buen hotel, el mejor de la provincia y a la puerta ser corneado por un novillo que iba para carne, y al que persigue la Policía Nacional?

domingo, 20 de febrero de 2011

Los burros y el pollino

Esta semana, en portada del más leído de la provincia, aparecían dos burros y un pollino. A saber...

A la derecha el que cae más majo. El agasajador. El amigo de los ancianos. Ese que gobierna para los mayores olvidándose de la nueva hornada. Ese que olvidó las políticas sociales en el ropero de las Pérgolas antes de poner el cierre por falta de público (jóvenes). El político que trajo a Álvarez Cascos, lo dio un bollu, y se hicieron amigos. El bollu debió indigestarse o vete tú a saber lo que tenía, y varios días más tarde el asturiano claudicaba y dejaba la bandada de gaviotas. Cosa rara tendría el bollu coyantino, o quizás el bollu estaría alterado, o como el filetón de Contador, ¿quién sabe?. El bollu, el bollu pudo tener la culpa.

En el medio, como si de una orquesta se tratase, el director de un circo que atiende siempre a la pista, y se olvida de las filas y espectadores pegados a la lona. Un payaso que se hizo rico con las gracias de los jerifaltes, y que acatando los mandos del más allá, obtuvo una plaza en una novela grotesca y picaresca, donde aguantar a un León que no se merece el nombre en el Valle de Olid le da más calor que el carbón en tierras del noroeste. A lo sumo si coge algo, será del de Busdongo hacia el norte.

Y a la izquierda, el más humano, situado a cuatro patas presenta más firmeza, simbolizando a la clase obrera, los currantes, que viendo que este encuentro ye una paranoia, espera que, con los otros dos al lado, le den bien por atrás. Total, es lo que viene pasando en la grotesca comunidad de las regiones de León y de Castilla...

martes, 17 de agosto de 2010

El árbol de la pa-ciencia

Dijo el cuervo que aquí habría un aeropuerto. Un aeropuerto de emblema patrio. De esos de talón y firma porque tú lo mandas. De esos que traerían otras aves, otros insectos, y un futuro a ese árbol. Y aquí tiró los trastos.

Estuvieron los grajos por ahí encima, siempre jodiendo. Picaban grano de aquí, lo tiraban allá, y el cuervo siguió adelante. Una lechuza emparentada con las gaviotas se hizo cargo de cumplimentar lo que el cuervo dio a su árbol pero atacada por las golondrinas locales, esas que esquivan y giran bruscamente, lo cayó. Abajo una golondrina herida a la que nadie entendía por su raro cantar, sufría víctima del holocausto de la copa, y pronto los buitres irían a por ella. Los buitres, si, esos carroñeros que rebuscan de animales muertos, y este árbol bien los daba. Los buitres cogían los restos y los esparcían por su río, valle y playa fluvial, allá por doquier, todo con tal de que la carroña no quedase para otros. Creo que los buitres y los grajos en parte eran amigos…
El cuervo mientras iba y venía oteando y en cierta ocasión luchó contra pájaros carpinteros y cigüeñas, esas aves que trabajan por sus casas, por sus nidos y familia. Incluso se quedó sin volver a su nido como hacía cada año, porque éstos se hicieron fuertes y temió por seguir adelante en la copa de su árbol. Ya entonces había empezado a sacar los ojos a toda ave en ese tronco y a cortar las alas a esos otros que empezaban a volar.

Hace unos días pió que su rama aeropuertaria estaría lista cuando empezase a caer la hoja, con lo que golondrinas, grajos y rapaces se empezaron a alterar, quizás pensando en la solución para el invento del cuervo y para que al no darla, como parecía ser, peligrase su destierro y migración a otro árbol donde cantar y darle al pico. Ya se sabe, en primavera habrá nuevos huevos y para ello muchos ya están bailando y mostrando sus colores.