Este ha sido el texto que mi profesor Manuel Cuenya ha elegido dentro de las tareas y deberes que hemos realizado en los Cursos de Creación Literaria de la Universidad de León en 2017 y 2018 y que finalmente ha publicado La Nueva Crónica a toda página el 19/08/18. Habría que conocer el texto de Juan Rulfo para entender mejor este relato que pretende ser una continuación de la aventura de Macario con las ranas de la alcantarilla.
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martes, 23 de octubre de 2018
domingo, 18 de febrero de 2018
La casa cortada
Nos gustaba la casa porque siempre hacía mejor temperatura que en la calle. En el frío invierno podías calentarte junto a la chimenea y en el caluroso verano sus frías paredes hacían de aquella mole antigua un lugar fresco donde respirar sin sofocarte.
Nos habíamos acostumbrado a vivir en ella Luna y yo. Ella con sus cosas y estilo de vida solitario. Yo, desde que nos había dejado Venus, me recluí en mi mismo mirando por la ventana o saliendo al patio trasero. Como una pareja imposible, como unos animales que perdieron su celo por el gusto a aquella placentera vida. Condenados a entenderse. No era atracción, insisto, jamás pensé otra cosa, pero si el cariño de sabernos almas libres que disfrutaban de su vida de solitarios en un mismo lugar.
Luna era puro amor. Daba gusto ver su mirada misteriosa y su estilo limpio cuando caminaba. Vagaba por la casa sigilosa, como si no moviese el aire a su paso. Se deslizaba por el pasillo con pasos muy cortos, segura de su destino. Paseaba por la casa de una manera peculiar, eso sí, sin querer salir jamás, si quiera, al patio. Era asombrosa su capacidad para conciliar el sueño, quizás aburrida de no tener nada que hacer o no querer hacer nada. Tan pronto se dormía en el dormitorio, como en el sillón frente a la chimenea. Daba igual la hora. Luna dormía en el sofá, en una silla, incluso en el baño. Alguna vez estuve mirándola mientras dormía y envidiaba su estilo de vida tan tranquilo y somnoliento. No es que el mío fuese muy diferente pero sí que cada día salía un par de veces a airearme al jardín, hacer alguna tarea, oler las flores y plantas y sentir esos aromas que solo yo y no Luna podía sentir... Teníamos todo hecho. Solo quedaba dejar pasar el día para que llegase el siguiente y seguir viviendo tranquilo.
Pero es de la casa de lo que quiero hablar. De la casa y de Luna. Yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Luna si nos hubiéramos dado cuenta antes de lo que estaba pasando, y de cómo la casa iba reduciendo nuestro espacio vital. Porque éramos felices cuando dormíamos, a veces juntos, pero sin roce, en el mismo dormitorio. Aquella habitación de viejas y grisáceas cortinas hasta el suelo entre las que Luna bromeaba sensualmente. Aquella cama hundida al centro sobre la que nos acostábamos en las orillas para no caer al abismo. Esa otra habitación de invitados que pocas veces fue ocupada y que mantenía el olor añejo a las cosas que allí se apilaban y guardaban. La bajada por unos escalones crujientes de madera que a Luna jamás la sonaban y que a mí me hicieron tropezar un par de veces. Aquello fue lo primero que se cortó y un día ya no pudimos subir más.
Luna y yo nos conformábamos con la planta baja. En el salón se estaba a gusto. A veces veíamos la tele pero no me gustaba y acababa saliendo al jardín. Luna en cambio podía ver todos los telediarios y telenovelas de la tarde tumbada en el sofá. Encogida sobre aquellos cojines desgastados por el uso, llenos de pelo, mirando pienso a la nada, porque no creo que entendiese nada de lo que se decía por que tan pronto se sentaba, se dormía. La chimenea en los últimos días allí no se encendió, a pesar de que empezaba a hacer frio, pero no parecía importarnos. En la cocina de techo alto con armarios empotrados y puertas enormes estaba nuestra comida. Yo odiaba el sonido de las cacerolas chocando unas con otras, por eso siempre me escapaba de allí cuando tocaba cocinar o fregar. A Luna le daba igual, podía pasarse prácticamente el día entero en la cocina. Quizás le gustaba la luz que entraba por la ventana sobre la encimera, donde se sentaba a ver pasar las horas y coger temperatura. Parecía una lagartija. Pero no salía a la calle. Aún no.
Allí fuimos conducidos cuando el olor a muerte llegó a nuestra vida. Primero fue al patio, algo que fue un impacto para Luna, que nunca salía. Yo estaba más acostumbrado e intenté mostrarla todo lo que había, lo que había hecho, dónde había dejado cosas, a quién había visto y a qué olía cada planta. Luna a veces me seguía, y otras simplemente se quedaba sentada en la puerta de casa, llorando y pidiendo entrar de nuevo. Pero aquello se había acabado. Yo lo supe antes que ella. Y entendí que debía alejarme de aquella casa y aquella vida cuando vi abierta la puerta de la cancela. Aullé una última vez y salí corriendo sin mirar atrás, dejando a Luna maullando desconsolada a la puerta de nuestra casa.
De la tarea: Escribir un relato de corte similar a Casa tomada, de Cortázar.
Curso de Escritura, nivel básico de la ULE. Imparte: Manuel Cuenya.
domingo, 4 de febrero de 2018
Lucha por la supervivencia
Agazapada. En silencio. Escondida entre las pocas hierbas que sobreviven en aquella pradera. Todo es yermo. Amarillo. Casi se ha secado la laguna y las lluvias hace varias semanas que no caen. Hay sed, pero la noche también es peligrosa, así que decide ir a beber a plena luz del día. Espera. Calla. Necesita beber, pero el riesgo es real. Hay depredadores cerca. Lo sabe. Tiembla. Mira a los lados pero solo ve rastrojos y sombras. Tiembla de nuevo. Esas sombras que tanto teme. Esas sombras que se llevaron por delante a su pareja y a una cría. Mueve las orejas. Las moscas no la molestan. Trata de escuchar qué raya al viento que no llega limpio. Espera. ¿Qué fue eso? Solo una hoja… ¡Una hoja que alguien ha pisado! Se levanta y sale corriendo en cualquier dirección. Siente el riesgo que se aproxima más rápido que lo que ella puede correr. Corre, corre. Piensa en la cría que aún conserva. No puede dejarla sola porque tan pequeña morirá. Tiene que librarse de aquello y volver con la pequeña. Gira rápidamente. Ve de reojo una zarpa, un león, no, unas manchas ¡Un guepardo! ¡No, que no sea un guepardo! ¡Te ganará en carrera, morirás!. Gira de nuevo, salta un tronco seco. Mira de nuevo, no tiene manchas. Una leona. Una leona. ¡Peligro, las leonas no cazan solas!. Oye un rugido a un lado, ahí viene la segunda. Corre, corre. Corre intentando librarse. Huir de esas fieras. Ahí viene la segunda, gira de nuevo, salta, salta más alto. Todo fue por acercarse a beber agua, pero no podía esperar a la noche. Se lastima, las fuerzas comienzan a flaquear. Ahí en frente ve otra sombra. Ya son tres contra una. Frena, la tiene de frente, la otra a la derecha. ¿La otra? ¿La otra? Una zarpa la tumba de costado. Ahí estaba la otra. Siente otra zarpa en su cuello. Ha sido rápido. No había salida. Está tumbada en la tierra. Siente ahora la dentellada caliente de una leona. ¿Era su boca o era su propia sangre lo que estaba caliente? Siente otra dentellada en el lomo. Las patas traseras aún se mueven. Piensa en su cría. La vista pierde su brillo. Pronto acabará todo. Pronto.
De la tarea: Describir un momento de tensión, de duda, amenaza, dolor, espera... de apenas un minuto, y con cambios de ritmo mostrando el titubeo, los gestos nerviosos, la indecisión...
Curso de Escritura, nivel básico de la ULE. Imparte: Manuel Cuenya.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Como decíamos ayer...
Hacía tiempo que no escribía por aquí. No he dejado de hacerlo, no obstante, a pequeños golpes en Twitter, con alguna otra letra en Facebook, actas de asociaciones y Consejos, preparando talleres y charlas, mesas redondas y presentaciones... cursos formativos, Informes y Propuestas en el trabajo, Decretos, Providencias, Partes de Obras... Y esos borradores de la historia de fantasía que tienes en la cabeza y no sabes cómo, ni cuando continuar porque cada vez piensas más cosas que puedes ir añadiendo más allá de lo escrito y aquello empieza a desmadrarse...
Y entonces me apunté a un curso de Creación Literaria de esos de la Universidad porque sobre todo lo impartía el bueno de Manuel Cuenya. Y eso significaba que iba a estar bien. Por lo que le conocí viajando junto a él con los Erasmus ya hace algunos años y lo que le había seguido en redes sociales y prensa, el tío no paraba (a parte de escribir sus propios libros) de acudir a presentaciones, encuentros y fomentaba sobre todo la promoción de nuevos escritores. De jóvenes y no tan jóvenes que se adentraban en las letras poquito a poco, con miedo a veces, y publicando sus primeras líneas, apareciendo en papel con alguna reseña y estando ahí, junto a ellos. Mostrándose al lado de quienes más lo necesitan: los nuevos. Y eso me animó entonces a dar el salto. Y así me apunté y me metí en clase.
El que los alumnos (qué buena clase y qué contrastes para los pocos que somos) podamos contar experiencias, relatar y leer lo que nos manda como tareas después de cada clase es algo que te hace probarte a ti mismo y autoevaluarte (aunque luego él nos suelta latigazos y anotaciones para corregir nuestros errores). Eso es lo bueno. No todo ha de ser idílico. Se aprende más de un fallo que de un buen trabajo. Me quedaré también con eso de apuntar en una hoja la cantidad de libros, historias, películas y reseñas que hay por internet, por el mundo, libres, esperando que algún lector caiga en sus líneas. Historias bercianas de Pereira, investigar los misterios de Poe, entrar en el Madrid de antaño con Max Estrella y Don Latino, charlar del libro de Umbral, de las veces que reescribió Cela la Colmena, de las películas de Pasolini, elegir los mejores inicios de tus novelas favoritas, escribir con colores, escribir las sensaciones, describir tu habitación para conocerte a ti mismo, un minuto con un determinado tiempo verbal, una pesadilla con ritmos variables...
No ha acabado el primer curso y ya quiero que empiece el segundo. Y mi pena vaga por haber perdido dos sesiones al andar de viaje por Grecia e Italia. ¡Ah, viajar! Esa ha sido otra buena razón para no haber colgado textos antes. Unas fotos más de nuevos países en mi blog y más chinchetas en el mapa... ¡Ah... viajar...!
martes, 22 de marzo de 2016
Otra cornada de tonto...
(Y digo yo... ¿Qué buscará este señor entre la basura?)
Me intentas flipar, flipado, con esa mente viperina tuya, oculto detrás de un sombrero y una risa falsa posando para una foto de quien te da de comer. Entiendo que intentas impresionar, pero no se a quien, con palabrerío alejado de una jerga juvenil que te queda lejos, muy lejos, y que no entiendes. Lo siento. No entiendes. Que esos guateques son distintos a los de ahora y que esas pataletas y críticas al aire son de paisano de bar, con palillo en boca y vermú añorado del Valdesogo. Que solo te queda el Casa Benito para refugiarte en tus palabras añejas y retorcidas, perdidas en el paso del tiempo. Que odias a esa mocedá leonesa y de fuera que te llena con cachis de plástico y calimocho las mesas de madera que tanto duran y se balancean a ritmo de pasión, con recuerdos de otro tiempo, fotos de clientela mítica y quinielas de antaño. Que me hablas de un macrobotellón como si fuese el primero, oyoyoyoy, te siento asustado y con la mano en la boca, como ese grupo de Facebook de “señoras que…” y escribes líneas y líneas y sigues sin dar respuestas o soluciones al asunto. Que digo yo que benditos los chavales que llegan en bus y tren a mi ciudad, a León, y qué pena que no sea en chárter o vuelos más atractivos, porque mira cómo está oxidándose el aeropuerto… Éstos mismos que hoy criticas dan a León un aire joven, de movimiento. Al día siguiente de asco, sí, pero aunque las autoridades sabían del sarao, no lo reubicaron en pabellones o botellódromos como hay en otras ciudades. Parecía la fiesta agradecida tras las elecciones a Rector de dos candidatos que apuraron esfuerzos los últimos días con el alumnado, a pesar de contar tan poco en los comicios. Y nadie lo prohibió antes. Y luego todos se quejaron de la basura… Pero no voy a hablar de la escombrera, sino de los puñales que lanzas contra esos jóvenes a quienes acusas de violadores, borrachos, o de no tener futuro. Tenemos lo que provocaron y disfrutaron los mayores con la burbuja famosa. Que digo yo ¿qué culpa tendrá un chaval que acaba la carrera de no tener más opciones que irse a estudiar fuera de España y servir copas y hamburguesas lejos de su familia y amigos…? Que lo bonito sería terminar la carrera, tus estudios y trabajar de eso aquí, de disfrutar de tu ciudad cada semana, cada fin de semana, y no tener que esperar a las fiestas de Pascua, San Juan, San Froilán y Navidad para juntarse todos y contarse batallitas. Que un guantazo a tiempo, como dices tú, cuánto bien hubiera hecho para quitar la soberbia a mamones de última página… y últimas vueltas. Cada vez me gustan menos los petulantes vejestorios que critican aquí y allí, y pocas veces dan respuestas. Tempus irreparabile fugit señor Pedro, no se retrase en volver a casa por lo que dirá el vecindario y vaya a dormir pronto, que la resaca a estas edades… ya lo sabe, ¡se pasa peor y nos hace decir tonterías!
Publicado en Cartas al Director, Diario de León, 22/03/16.
jueves, 29 de noviembre de 2012
La claridad... ¿qué es la claridad?
No entiendo el titular que habla de “la claridad de Castilla y León”, ni cuando dice que “obtiene mejores resultados en información sobre la Comunidad, las relaciones con los ciudadanos y la documentación económico-financiera”.
Ahí justo ahí, cuando se entregan 11 o 12 millones a fondo perdido a ese engaño a los cazurros en tierras pucelanas de Renault. Cuando se dan tortazos por los parches que hicieron en el Hospital de León. Cuando la ULE anuncia que cerrará la Escuela de Minas y dará traslado a sus estudiantes a la Facultad de Ciencias del Trabajo, que a su vez catapulta a sus estudiantes a la de Derecho porque sobran sillas... cuando allí estudió ZP y debería ser aliciente, o quizás sea por eso… Cuando ya tenemos en León “la casa cerrada del Estudiante” y el Rector sigue recogiendo premios…
No entiendo por qué nos quedamos sin estación de Renfe, que teníamos una grande, aunque vieja, nos ponen un cubo a la espera de una mayor, y aun así nos dicen que ojo a la integración, que en León seguiremos entrando de culo y perdiendo tanto tiempo que no merecerá la pena pasar por aquí en largos trayectos, que mejor que no. O ese aeropuerto, el más grande de la Comunidad, al que ponen tantas trabas.
Quizás la transparencia sea porque se venden los restos del incendio de los montes del Teleno a bombo y platillo, o porque dos cajas de diferentes provincias se juntan perdiendo la Comunidad ambas entidades. Puede que sea porque el queso Valdeón lo llaman “castellano” en una (y no dos) tierras de sabor. A lo mejor es porque los niños ven en sus libros de Conocimiento del Medio que ya había trogloditas pintando la bandera de la Comunidad, o porque más adelante no encuentran las murallas leonesas entre las murallas romanas de la Autonomía. Quizás sea porque quieren hacer de Villalar una fiesta común, o cualquier día propondrán a Genarín como héroe pucelano; que esa “y” conjuntiva conduce al engaño, que no es “guión” como en la Mancha y que por no andar con rollos se canta el primer nombre y se olvida lo demás. No interesa, se borra, se pierde… se modifica poco a poco, desde abajo, en la escuela, porque así los próximos ciudadanos de Castilla dirán que aquello de León era cosa de sus abuelos.
Quizás por eso no entiendo lo que dicen. Quizás sea porque a mi me educaron de otro modo, o porque escuché a mis mayores hablar de una “tierra prometida”, de una cazurra “Utopía”. La Educación… ayyy siempre la Educación. Tan importante y tan masacrada… ¿A qué se refieren con la claridad? Porque hace tiempo que no existe.
Quizás el titular sea porque mis amigos tienen que irse a Madrid o a otros lugares y sí, es una realidad, y sí, nos informan de ello, porque no les llega el sueldo, porque están cansados de pasear por Ordoño con una carpeta bajo el brazo, repleta de currículums. Cada vez quedamos menos jóvenes, con lo que las relaciones son más cercanas, como en los pueblos, donde todos conocen a todos. En breve empezaremos a ponernos motes y a jugar la partida en los bares. ¡Saquen la silla a la puerta, señoras, que hoy es tarde de punto y cinquillo!
domingo, 11 de diciembre de 2011
Extraordinario, o no, he aquí el problema
El martes, coincidiendo con el día de la Constitución, visité Cádiz. Era un viaje con 50 estudiantes de intercambio que movíamos los de la asociación AEGEE gracias a la interacción entre ésta y el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales de la Universidad de León. Pues bien, en el viaje, que nos dejó conocer, en mi caso por sexta vez Cádiz, Granada, Córdoba y Sevilla, tuve un encontronazo sin par y a la vez divertido en la plaza de la Catedral gaditana.
Una vez que Cristina, que se estrenaba como guía-monitora, explicó Cádiz, me puse a comentar el programa y horarios a tener en cuenta para la visita de la ciudad. Los Erasmus, vamos a llamarlos a todos así aunque hubiese Comenius, Amicus, Holly Cross y otros, interesados por conocer más detalles de la ciudad y del lugar donde estábamos, me hicieron algunas preguntas, y yo, encantado y enamorado de la historia, no pude resistirme.
Como pasa casi siempre, cuando se junta un grupo de turistas ante las explicaciones de los guías, moscones, jubilados y un par de curiosos se hicieron hueco entre la multitud. Una Erasmus me preguntó que si no íbamos a entrar en la Catedral. Y yo respondí “no porque no tiene nada de extraordinario”. Esa fue mi tumba. Ese fue el desencadenante que dio pie a éste artículo. Algo casi como asesinar al Archiduque Francisco de Austria…
Como si fuesen las aguas del Mar Rojo, los Erasmus se abrieron entre el personaje y yo, que mantuvimos una batalla dialéctica sobre la catalogación de la catedral como extraordinaria o no. Él me decía que sí que lo era, y que albergaba sarcófagos púnicos y el tercer tesoro más grande de España. Yo le indicaba que no me refería a eso sino a la decoración y estilo arquitectónico, nada comparable y sí diferente, con la de León. Y que además, en ésta teníamos que pagar a pesar de estar en un estado no muy conservado. Él alegó que estaba equivocado, y que no le fuese con la palabra “extraordinario”, porque aquí sólo teníamos las ventanas de la catedral y nada más en la ciudad. Yo le repliqué que estaba confundido y que eran “vidrieras, vidrieras se dice, que las ventanas son para casa”.
El gaditano se presentó como profesor de historia de la Universidad de Cádiz. “Yo soy voluntario, señor, y creo que con venir y hacer la presentación de la ciudad en este punto ya basta porque luego tenemos visita a la Torre Tavira y queremos tomar el sol en la Caleta, allí por donde entraron los fenicios y cartagineses alrededor del año 1100 antes de Cristo, siendo la ciudad europea más antigua”. Nada parecía distraerle o ver que realmente yo amo la historia y que conocía lo que tenía delante. “Insisto que León no tiene nada, y León no es nada, que lo sé que estuve allí y lo vi con mis propios ojos”. Tal fue mi desencanto con éste personaje, amante al parecer como yo de las buenas historias, pero tan picado y obcecado con defender algo en que los dos estábamos de acuerdo pero que no supo interpretar, que lo último que le dije, sin nada despectivo, pero por mostrarle que León jugaba algo importante en la historia, incluso de Cádiz, fue que si los de León no hubiésemos llegado allí, quizás él hoy sería árabe.
Hubo entonces muchas risas, algunos aplausos. El profesor se fue haciendo mutis por el foro. Nosotros continuamos la visita. Varios se me acercaron preguntándome por si las diferencias entre ordinario y extraordinario en España eran diferentes a las del resto del mundo. Y les dije que en España, ordinario es ese señor, y extraordinario fue lo de Frodo, que se cruzó toda la Tierra Media y tiró el anillo al fuego del Monte del Destino.
Fuente: Mi espacio de opinión semanal "Savia nueva" en el digital cronicasdemibarrio.com http://www.cronicasdemibarrio.com/categorias/cronics/savia-nueva/
Fuente: Mi espacio de opinión semanal "Savia nueva" en el digital cronicasdemibarrio.com http://www.cronicasdemibarrio.com/categorias/cronics/savia-nueva/
miércoles, 4 de mayo de 2011
Sube a la nave. Yo subí.
Ya no es cosa de un sólo español el que se presenta a un cargo o puesto. Ahora nos perdemos en candidaturas, tenemos presencia en casi todo, netcom, flagship, academy, it... incluso en la Casa del CD!!!
Los medios, Les Anciens... todo el mundo habla de nuestra gente, de nuestro trabajo. De nuestro buen hacer!!
Por eso llega el turno de un nuevo equipo, de una gente con experiencia que nos guiará a todos hasta el infinito y más allá. Juan Hernández dijo en 2007 que él en AEGEE no tenía límites... Y yo digo 4 años más tarde que NADIE EN AEGEE TIENE LÍMITES. Todos tenemos la posibilidad de participar, de involucrarnos, de crecer, de sentirnos bien y de hacer sentirse bien a la gente.
Europa ya no es una utopía. Europa es una realidad, y en parte, gracias a todos vosotros!
sábado, 15 de mayo de 2010
Hoy era día de cole

Hoy era uno de esos días en los que todos sonríen, algunos y algunas cambian y ponen celo nuevo y tirante en la nuca mostrando falsedades, y otros simplemente pasan del asunto, van, y ya está.
Hoy fuimos hasta el colegio Jesuitas de León, que tras haberlo traído de Carrión de los Condes, se instaló en una pradera lejos del centro, en medio de unos prados hace 50 años. Desde entonces hasta hoy mucho cambió el tema. La educación es diferente, totalmente, si, con leyes como la del 70, la de la LOGSE… La política ha cambiado, por supuesto que ha cambiado, y de fundarse en tiempos de dictadura herméticamente cerrados por la cremallera pirenaica, ahora presidimos la Unión Europea, presumiendo que por este colegio pasó el candidato a la oposición, Mariano.
Hoy hablaron de ser 6 jesuitas, amén de más de 50 que empezaron hace medio siglo. Y es que el sentimiento religioso ha cambiado en España. De ser sólo chicos, a ser colegio mixto. De ser sólo para pensionistas, a ir a clase y marchar para casa. Así cambió el paisaje, y de ver la catedral desde el hall de entrada, ahora vemos la facultad de Industriales, y en un par de meses una estatua del Sagrado Corazón.
Hoy a las 10 entramos. Paseamos y vimos fotos. Frases de antaño y mucho sentimiento. Pocos jóvenes, amén del mal futuro que promete León, y otros por la “buena gestión” para con ellos del oso de Disney. Qué amor le tienen. Cuánto afecto le tenemos. Y cuánto se embadurnó al explicar el por qué de la estatua, tirándose flores delante del provincial, qué mal pintó eso, horrible a mi entender, y más por ser en misa. Misa de 11, donde siempre. El mismo lugar donde arranqué unas risas hace un tiempo con los chavales y un club de la comedia traído a las fiestas.
Hoy hablamos de las fiestas del colegio. Esas fiestas pasadas por agua y unas fiestas que mucho cambiaron. De tener muchos lujos, a esas otras con capea.
Hoy faltaban Chespi, Silvia, Diéguez, Macario y otros tantos. Faltaban y no sé la causa Almunia, Serafín, Salán… que en los 10 años de paso siempre estaban ahí. A punto de los 101 estaba el Hermano Hernández. Y otros míticos, Elisa, Pilar, “Hermano Benito, portería”, Mallo, Don Carlos, Don Felipe, Marcial, Aladro, Balerdi, Fernando Laiglesia, Mimi…
Hoy era un día que podía haberse explotado más en el colegio. Una visita guiada por los pasillos, por los laboratorios, por las clases... Hoy era día de haber enseñado el polideportivo, que no llovía, los campos de fútbol, el comedor... Paseo alrededor... Hoy era día de haber puesto un pincheo y tomarlo en el cole, y gastarse un poco menos en la estatua. Bendita estatua. Hoy era día de cole, no de restaurante. Hoy era día de foto en la entrada, y no en un bar o un parking. Para comer con mis amigos me voy a donde quiero y como por menos que eso. Un día es un día, lo sabemos, pero por eso un día cada 50 años, nos podríamos haber permitido un pincheo, don Winnie.
Hoy era día de entrar de nuevo a mi casa.
Hoy era día de ver de nuevo a quien no me quiso en casa.
Hoy era día de ver a gente que fueron y son mi familia, y a otros nuevos en ella.
Hoy era día de ir. Y me gusta haberlo decidido. Ahora espero poder hacer una de estas antes, y poder llegar al centenario. ¿Y quién sabe si veré mi foto en la sala de video?
Hoy fuimos hasta el colegio Jesuitas de León, que tras haberlo traído de Carrión de los Condes, se instaló en una pradera lejos del centro, en medio de unos prados hace 50 años. Desde entonces hasta hoy mucho cambió el tema. La educación es diferente, totalmente, si, con leyes como la del 70, la de la LOGSE… La política ha cambiado, por supuesto que ha cambiado, y de fundarse en tiempos de dictadura herméticamente cerrados por la cremallera pirenaica, ahora presidimos la Unión Europea, presumiendo que por este colegio pasó el candidato a la oposición, Mariano.
Hoy hablaron de ser 6 jesuitas, amén de más de 50 que empezaron hace medio siglo. Y es que el sentimiento religioso ha cambiado en España. De ser sólo chicos, a ser colegio mixto. De ser sólo para pensionistas, a ir a clase y marchar para casa. Así cambió el paisaje, y de ver la catedral desde el hall de entrada, ahora vemos la facultad de Industriales, y en un par de meses una estatua del Sagrado Corazón.
Hoy a las 10 entramos. Paseamos y vimos fotos. Frases de antaño y mucho sentimiento. Pocos jóvenes, amén del mal futuro que promete León, y otros por la “buena gestión” para con ellos del oso de Disney. Qué amor le tienen. Cuánto afecto le tenemos. Y cuánto se embadurnó al explicar el por qué de la estatua, tirándose flores delante del provincial, qué mal pintó eso, horrible a mi entender, y más por ser en misa. Misa de 11, donde siempre. El mismo lugar donde arranqué unas risas hace un tiempo con los chavales y un club de la comedia traído a las fiestas.
Hoy hablamos de las fiestas del colegio. Esas fiestas pasadas por agua y unas fiestas que mucho cambiaron. De tener muchos lujos, a esas otras con capea.
Hoy faltaban Chespi, Silvia, Diéguez, Macario y otros tantos. Faltaban y no sé la causa Almunia, Serafín, Salán… que en los 10 años de paso siempre estaban ahí. A punto de los 101 estaba el Hermano Hernández. Y otros míticos, Elisa, Pilar, “Hermano Benito, portería”, Mallo, Don Carlos, Don Felipe, Marcial, Aladro, Balerdi, Fernando Laiglesia, Mimi…
Hoy era un día que podía haberse explotado más en el colegio. Una visita guiada por los pasillos, por los laboratorios, por las clases... Hoy era día de haber enseñado el polideportivo, que no llovía, los campos de fútbol, el comedor... Paseo alrededor... Hoy era día de haber puesto un pincheo y tomarlo en el cole, y gastarse un poco menos en la estatua. Bendita estatua. Hoy era día de cole, no de restaurante. Hoy era día de foto en la entrada, y no en un bar o un parking. Para comer con mis amigos me voy a donde quiero y como por menos que eso. Un día es un día, lo sabemos, pero por eso un día cada 50 años, nos podríamos haber permitido un pincheo, don Winnie.
Hoy era día de entrar de nuevo a mi casa.
Hoy era día de ver de nuevo a quien no me quiso en casa.
Hoy era día de ver a gente que fueron y son mi familia, y a otros nuevos en ella.
Hoy era día de ir. Y me gusta haberlo decidido. Ahora espero poder hacer una de estas antes, y poder llegar al centenario. ¿Y quién sabe si veré mi foto en la sala de video?
domingo, 24 de enero de 2010
El León que viene...
Allá donde alcanzan mis recuerdos, he visto fotos, o me han contado, sé que se llevaron los chalets de Padre Isla entre los que paseaba mi bisabuela montada en la burra con la que bajaba a León a vender al mercao de la Plaza del Grano. Ese reguero por el centro de Ordoño, levantaron “la casa del coño” y limpiaron con cemento ese barrizal allí donde Genarín perdió la vida. Afeitaron por ahí los cubos romanos y medievales por no tirar abajo unas casas y dejar una carretera bordeando el casco antiguo. Limpiaron el río y retiraron el ganado a Trobajo y a la Virgen. En la Carretera Asturias quitaron el Fielato, pero acumularon a las tropas antes de llegar a Cantamilanos.Hicieron un campo de fútbol entre León y Puente Castro y pusieron casas altas y una avenida a Roma donde estaba el anterior. Un alcalde llevó un balaustre a orillas del Bernesga hasta donde pierdo la visión, y otro puso fin a la Azucarera. También movieron la plaza de toros y la dejaron al fondo de la calle donde los hombres palpaban la guinda, al otro lado, el Guzmán que mató a su hijo, pero defendió Tarifa, muy cerca de León, si, pero en el mismo Reino. Y al Neptuno de enfrente de la Catedral lo escondieron en el Parque de San Francisco, a morir mohoso, oscuro, cagado, pero en pleno centro de León.
Luego plantaron la universidad en el camino del cuco, destrozaron los prados enfrente de las casas de Don Pablo, levantaron el hospital arriba de Las Ventas y tiraron el de Santo Domingo. Pusieron cemento y bordillos en Eras, allá lejos, donde Ovejero, y los leoneses tuvieron un circuito donde aprender a conducir. Trajeron Continente, luego El Corte Inglés y la Chantría dijo adiós a las charcas y a sus ranas. El barrio de la Inmaculada pasó a llamarse Corea, y Santa Ana ganó una fuente de recortes.
Ahora les toca el turno del cambio a la fuente de Santo Domingo, a Independencia y a Padre Isla, espero que no hasta donde estuvo el cine Abella, que tendrá baldosines y tendrán que ser reparados cada año. El Plan E no es eterno. Es efímero. Lo de antes fueron cambios. Lo de ahora, otro tanto. Por el medio quedan muchas cosas, que se olvidan en el recuerdo de la gente, de los turistas que una vez vinieron como peregrinos, y que si vuelven mañana, se apartarán del medio y del carril bici, tendrán cuidado de que no les pille el tranvía, o de bajar del autobús por la derecha y tener la marquesina a la izquierda. Habrán de cuidarse de no hacer fotos en los monumentos, que son los que siguen aún ahí, y abrazarán a un maniquí con su hijo, a un falso Gaudí más pariente de Unamuno, quién sabe si cogerán el Ryanair en la terminal del aeropuerto, o si el bus y el tren de alta velocidad saldrán de la misma estación bajo la tierra, bajando por un ascensor ya en Lancia. Quizás si vuelven, vengan a un congreso al Palacio, o San Andrés y Villaquilambre no sean más que un nuevo barrio de León. Quizás Monteleón sea un hogar de jubilados y pensionistas, y el Monte San Isidro sea una nueva urbanización. De momento ya prohibieron las parrillas.
Sólo nos queda quemarnos con el tráfico, las colas, zonas azules, zonas verdes, parkings caros, quizás uno entre Sanjurjo y José Antonio, y vuelta y vuelta. Politicos que muevan las piezas y las casas como en el tablero que pusieron en el 2000 enfrente de Botines, en la Plaza de las Palomas y paciencia y más paciencia. Poco a poco y sin agobios, que como canta una amiga, León es así.
jueves, 21 de enero de 2010
La tapia leonesa
Una fachada que siempre se cae y vuelve a levantarse escribía ayer medio dormida unos asuntos sobre la universidad. No es que tuviese mucho pie lo que decía, pero me llamó la atención no su crítica a la ULE, sino la rabia con la que cargaba contra unos que habían chocado con ella. Ésta ha debido de quedar algo derruida, pero ya están atizándola con el Plan E para hacerla algo más sólida, y eso que mucho critica a las nuevas flores, como también golpea a ladrillazos en campo de tiro a otras aves que tratan de aprender a volar. Ayer mismo pegó a un ave mona, ironizando con la comparación a su pared.Una buena sombra que toma cafés y aguas, cocacolas sin burbujas, cucharas de amplio mango al efecto, y ajedreces de mucho pensar, conmigo, me había indicado varias veces sobre unas cargas militares que mantuvo esta pared, que da igual decirla so que arre, que darla de escayola como querer empapelarla, que todo queda al aire y a luz vista. Pero al rato, vuelve a caer aquí tu pelota.
Otro día, jugando con una pelota, valga la metáfora, y redundancia, volví a acercarme a esta tapia… ¡y coño, qué tapia! ¡Más parece una alambrada enroscada de la ONU en tierras chipiotas!
Hoy, por el hecho de haber mandado el jefe de obra a dos operarios a recoger unas hierbajas y no a presentar ese muro, se libra de lanzarle tiestos, ya verás mañana…
martes, 23 de junio de 2009
El Brevérrimo y los 1100
Hablando el otro día con una buena amiga, discutiendo o debatiendo, no sé, sobre este Alfonso IX que era hijo de Urraca la del cáliz, y enemigo del Cid, nos vino al recuerdo, y vete a saber por qué, aquel “Primer Concurso de Relato Brevérrimo de la Universidad de León”.Jaja, vaya par, risas y hablando de esas cosas. Vaya dos que en vez de hablar del tiempo y del amor, se pusieron a hablar de las andanzas del que nació en Zamora y reposa en Sahagún. El mismo que reunió en San Isidoro, ahí junto al cáliz, a obispos, arzobispos, nobles y representantes del pueblo, y todos juntos por primera vez, reunidos en el claustro, daban forma a las primeras cortes democráticas del mundo. Luego escribieron mucho y los ingleses optaron por hacerse con las primeras. Castilla ayudó a olvidar las de León, como siempre, y una Fundación no imaginaria, que hoy en día no acaba de arrancar y arraigar en la propia capital, lucha y pelea por recordar que hace 1100 años se fundó el Reino de León.
En aquella estábamos cuando las historias de estos lugares me trajeron a la memoria el libro de Pedro G. Trapiello de “Una ciudad de sotas, caballos y reyes” (regaládome a la postre del concurso) frases cortas y relatos breves sobre diferentes puntos de León, comentados y escritos al hilo de una visita de filandones y literatos por estas tierras, que nos vinieron a la cabeza y acabamos recordando esto. No está mal. Por fin no hubo prensa rosa o deportiva en una conversación. Al fin y al cabo fui finalista.
“De parada se puso a andar, como todos los de su alrededor. Unos iban, otros venían. Se apartaban o se paraban. Había gente de todo tipo. Y allí iba ella, con pase elegante y decidido. Pisando las franjas ya no blancas y llegando al bordillo. Había cruzado de calle”.
martes, 19 de mayo de 2009
Maldita educación
Pasas la tarde escribiendo en inglés en vez de estudiar lo del curso que te estás haciendo ahora. El viernes te piras nuevamente a Palencia, a la grotesca construcción que la Junta hizo lejos del Cristo, si mete mano en el Rincón del Vago, no habrá echo de menos en la calle de los chalets. Ya os informaré.Sabes y te repites a ti mismo que cómo es posible haber suspendido inglés tantas veces en el colegio, y haber repetido incluso con inglés… y lo fácil que te ha resultado mejorar cada día, cada evento, cada momento. Te acuerdas de ese día en la Expouniversidad cuando fueron las mismas profesoras que te hicieron estar un año más en el edificio del Obispado de León, con sus alumnos. Te vieron allí en tu stand. ¿Qué haces? Promocionar cursos en el extranjero. Pero ¿tú? Si, yo. Soy el responsable del proyecto y i´m envolved at European level. Me dan ganas de entrar un día en su clase y empezar a hablarla en inglés. Varias veces he pensado proponer un workshop a los alumnos de bachillerato y entre todos hablar en inglés en clase. Uh, qué miedo. Inglés en clase. Maldita educación. Y hablar de cualquier cosa, de la fiesta de León, del colegio, de lo que sea. No tiene por qué hablarse del comic final de capítulo de los libros de texto, o de lo puramente gramatical. Luego va el otro, la imagen del oso más vendido de Disney y me dice que si me veo capaz de explicar los ríos y las montañas en inglés... Señor mío, ¿es usted gilipollas o pensar en Dios le seca la cabeza? Más tarde ni si quiera me dio oportunidad. Imbécil, cuánto habría ganado el colegio sin él.
Hablo ahora con Manos, un griego. Han cogido a tres chicas de León para su Summer University, campamento de verano para J. A. Poo. Y quiere que le cuente como son. Antes hablé con Sebastiano y Thomas juntos. Italiano y alemán. Van a presentar un proyecto a Europa y querían que diese mi punto de vista. Nos conocimos en Chipre, y ahora hablamos a menudo. Me luce la nueva ventana porque Kairi me quiere decir algo. Es Estona. Y como yo, Netcom a nivel europeo. Escribiré un mail a Vedran el serbio sobre la última barbacoa que tomamos en Bruselas y prometo que voy a cenar. My mum is waiting. Bye.
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