A mi casa no vino Papa Noel... quizás es porque está anulada la chimenea y no cabe, y por la de gas... como que no... el caso es que a mi casa no vino, y no dejé la puerta abierta (porque se escapa el gato...) porque hace frio estos dias en los que en León no pasamos de los 10 durante el día y por la noche nos marcan los termómetros menos seis grados... y mi abuela me decía que el frío le había echado para atrás, porque en su casa tampoco fué... y eso que acaba de retejar pa que no se resbale... pero ¿qué es seis bajo cero para Papa Noel? No la creí.
Con la cosa de que aquí vienen los Reyes, cosa de la que me alegro, ni Santa Claus ni Rudolph ni nadie pasó por mis casas de Navatejera o Villaobispo... qué mal...
Admiro a esa gente que recibe regalos el día de Navidad y en Reyes otra vez, porque hombre, siempre algo cae... qué lista es la gente... perdón, el Corte Inglés...
Si costaba imaginarse que unos reyes de Oriente llegaban a mi casa con la granja de Playmobil subida a un camello o dromedario, ¿cómo voy a pensar que llega un gordinflón volando en un carro tirado por renos sin alas? ¡Cuánta imaginación!
Minipunto para los Reyes.
Si luego me dicen que ese rechoncho vestido de rojo entra por todas las chimeneas sin mancharse de ollín, porque cuando le enfocan el día 25 en la tele, sigue de rojo... y los reyes por la terraza, y como son magos se ceban a comer caramelos...
Minipunto para el equipo de los Reyes.
Y en este mundo de la educación en el que me hallo y ya que éste año celebro que acabé la carrera en 2006 y soy diplomado universitario, esperando a ejercer como profesor en algún colegio, escuela, o lugar donde se imparta clase, veo que al trabajar en equipo se consiguen más cosas que alguien que trata de hacerlo por sí mismo colgándose las medallas de no llegar a todas las casas, porque como dije, algo cae en Reyes... pero en Navidad no siempre... así que con ésto, ¡minipunto y punto para los Reyes! No cambiéis nunca, aquí teneis a un fiel seguidor vuestro. Un abrazo.
lunes, 25 de diciembre de 2006
martes, 19 de diciembre de 2006
Aegee-Training Course en Madrid
Hacía frío, había niebla, al coche le tocaba el cambio de aceite… pero era un fin de semana con gente de Aegee de toda la región… ¡Monta en el coche Carlos, que vamos que nos vamos, au au au au au!!
Además de que llegamos en un pis pas, porque esta yegua no es mi vieja yegua gris, cabe resaltar la parada con el Papa Noel de la estación de servicio, y el del Peaje Toll…curioso…toll… pero bueno, primero cogí los caramelos y luego cuando iba a arrancar me acordé… miré a la señora de la ventanilla, y la dije “qué hay que hacer, pagar… o…” jeje.
Una vez llegados a Madrid, nos fuimos reencontrando con antiguos amigos de borracheras pasadas, todos ellos de Aegee de las diferentes sedes en España, un holandés y un par de ellos de Oporto. Pagamos, y ale, al supermercao del Corte Inglés de Princesa, que a todos nos suena porque lo tenemos en las etiquetas de alguna prenda… y al Kebab… qué chungo es pedir un kebab… más chungo que pedir un McMenú, porque la gente lo quiere sin salsa, sin cebolla, no de pollo, sino de carne… qué curioso…
La fiesta estuvo chu chu chuli, tanto un día como el otro… apenas recuerdo nada, sólo el Chamán y… y… bueno, por eso pasaré a contar que la mañana del sábado fue de lo más entretenida, con charlas para aprender sobre diferentes funciones de Aegee… no sólo a bailar descoordinadamente, saltar a una comba imaginaria, hacer una carrera de sacos sin saco, otra de pingüino con rotura de pantalón… pero la tarde si que fue entretenida, con caso práctico, creando sedes ficticias de Aegee, preparando un evento, repartiendo cargos… Y luego a prepararse y fiesta de nuevo. Ésta vez en un pub algo piji, pero allí todos lo pasamos genial, qué buen sitio!! Ale, vuelta para casa haciendo el gamba en el metro… ¡qué sueño!
Y el domingo, cuando todos estábamos muertitos, más charlitas, unas pizzas que desaparecieron ante la hambruna del respetable, y la despedida prometiéndonos volver a realizar cursos de este estilo, hacer actividades con los socios de cada sede hacia nuestras tierras y ciudades, mucha pena de haber terminado un gran fin de semana, pero alegría y satisfacción de haberlo pasado genial, haciendo amigos, aprendiendo, no sólo la historia del castillo de Alicante, sino con la sensación de que todo servía para algo y de que la intensidad de todo lo hecho mereció la pena.
Gracias al Staff, grupo organizador, a los participantes. Todos hicimos que éste fin de semana, fuese el fin de semana del castor. ¡Grande Aegee!
Además de que llegamos en un pis pas, porque esta yegua no es mi vieja yegua gris, cabe resaltar la parada con el Papa Noel de la estación de servicio, y el del Peaje Toll…curioso…toll… pero bueno, primero cogí los caramelos y luego cuando iba a arrancar me acordé… miré a la señora de la ventanilla, y la dije “qué hay que hacer, pagar… o…” jeje.
Una vez llegados a Madrid, nos fuimos reencontrando con antiguos amigos de borracheras pasadas, todos ellos de Aegee de las diferentes sedes en España, un holandés y un par de ellos de Oporto. Pagamos, y ale, al supermercao del Corte Inglés de Princesa, que a todos nos suena porque lo tenemos en las etiquetas de alguna prenda… y al Kebab… qué chungo es pedir un kebab… más chungo que pedir un McMenú, porque la gente lo quiere sin salsa, sin cebolla, no de pollo, sino de carne… qué curioso…
La fiesta estuvo chu chu chuli, tanto un día como el otro… apenas recuerdo nada, sólo el Chamán y… y… bueno, por eso pasaré a contar que la mañana del sábado fue de lo más entretenida, con charlas para aprender sobre diferentes funciones de Aegee… no sólo a bailar descoordinadamente, saltar a una comba imaginaria, hacer una carrera de sacos sin saco, otra de pingüino con rotura de pantalón… pero la tarde si que fue entretenida, con caso práctico, creando sedes ficticias de Aegee, preparando un evento, repartiendo cargos… Y luego a prepararse y fiesta de nuevo. Ésta vez en un pub algo piji, pero allí todos lo pasamos genial, qué buen sitio!! Ale, vuelta para casa haciendo el gamba en el metro… ¡qué sueño!
Y el domingo, cuando todos estábamos muertitos, más charlitas, unas pizzas que desaparecieron ante la hambruna del respetable, y la despedida prometiéndonos volver a realizar cursos de este estilo, hacer actividades con los socios de cada sede hacia nuestras tierras y ciudades, mucha pena de haber terminado un gran fin de semana, pero alegría y satisfacción de haberlo pasado genial, haciendo amigos, aprendiendo, no sólo la historia del castillo de Alicante, sino con la sensación de que todo servía para algo y de que la intensidad de todo lo hecho mereció la pena.
Gracias al Staff, grupo organizador, a los participantes. Todos hicimos que éste fin de semana, fuese el fin de semana del castor. ¡Grande Aegee!
martes, 12 de diciembre de 2006
Qué bonito puede ser el fútbol
Una tarde de domingo, tarde habitual en ésto. Sientes desilusión porque otra vez te quedas apartado, sentado. Pasando frío sin poder colaborar más que gritando. Pero tienes a otro compañero, a otro amigo que corre la misma suerte que tú. Él también pasa frío. Pero mientras tirita juega sentado con un balón de recambio. Tienes la sudadera puesta, y el pantalón del chandal si hace falta, y si has tenido suerte, verás el partido, porque te olías el quedarte de nuevo en el banquillo y las tragiste las gafas en vez de dejarlas en el vestuario. Tienes frío. Ves a los pocos espectadores correr la misma suerte que tú, pero ellos vienen a ver el partido. Tú a jugarlo. Pero ellos comen pipas, y camuflan la tiritera con eso. Pero tus dientes no paran de chirriar... Y uno cero. Así no saldrás nunca. Y en cinco minutos el segundo. Ya date por perdido. Esa tarde habrás comido a la carrera, habrás pasado mucho frío, y encima habrás visto a tu equipo perder. Aplaudes. Das animos a tus compañeros. Les ves rojos, acalorados. Cansados. No pueden hacer más, parece que el barro los impide moverse... Y no hay medio campo, solo un fango monumental que parece atraer a los rivales y embadurnase a mis compañeros. El balón siempre se queda... Fin de la primera parte.
Te pones a calentar un poquito, los dedos de los pies se rompen en cada golpeo al balón. Te manchas el chandal, porque estás calentando con él. Maldita sea, empieza a llover. El árbitro pita. Comienza la segunda parte.
Corres bajo el banquillo. Ya no te apetecería jugar, el tiempo cada vez está peor, pero piensas que estás inspirado, que hoy puede ser tu día. Y el entrenador te mira, te ve con ganas. Te dice: "Calienta que sales". Y te quitas el pantalón, te quitas la sudadera, notas las gotas de lluvia en las piernas, en la camiseta. Y se pide el cambio. Te dice, "ponte en el medio del campo", horror, en pleno barrizal. Chocas las manos a tu compañero que sale medio cojo de una patada... ¿qué más se puede pedir?
Primer balón que tocas, primer balón que se te queda en el barro a medio camino del destino. Ésto va a ser duro. Gritos del entrenador para que espabiles. ¡Coñe, estás frio aún! Pero bueno, parece que te haces con el control del medio del campo, de ese lodazal que en buena patada bien saliera un cerdo... Los siguientes saques de puerta y pases ya son todos tuyos. Y en un pase, le dejas solo a tu delantero que marca el 1-2. ¡Es que encima jugamos en casa!
Quedan como diez minutos o así, y uno de tu equipo hace una entrada monumental a un rival. ¡Salvaje! Uno menos, bueno, dos... Yo también lo hubiese expulsado...
En pleno diluvio y pensamiento de "esto no hay Dios que lo remedie" tenemos corner. Los defensas lo despejan, te queda petado el balón en pleno charco algo más allá del borde del área y no sé por qué tu madre te sigue hablando pero te metes en el charco y te sale un tiro que pega en el larguero y entra... gol de los de la tele... has empatado... ¡¡has empatado!!
Animas al equipo, los aficionados que pese a tener paraguas tienen los bajos de los pantalones llenos de cáscaras de pipas pegadas en la humedad, te animan, te gritan. El árbitro dice antes de sacar que 2 minutos y pita. Él también está cansado, mojado, embarrado.
Sacan de medio campo, se les queda el balón petado, lo coge un compañero, que pasa para la banda, que parece que hay hierba y todo... El chaval corre exhausto, llega a linea de fondo pero pasa, y cual delantero, empalmas una volea que bien pudiera irse si tiras más veces a las gradas o a los prados, pero no. Tienes la suerte de cara y has marcado el tercer gol. ¡Has dado la victoria a tu equipo! El árbitro pitará dos veces, y nada más que saquen pitará tres veces porque así había dicho... qué bonito es el fútbol, y qué sensación te queda cuando has sido el revulsivo que buscaba tu entrenador enseñándole y haciéndole pensar para la próxima jornada que tú debes ser titular... ¡¡Qué tarde más cálida bajo la lluvia y entre el barro!!
Te pones a calentar un poquito, los dedos de los pies se rompen en cada golpeo al balón. Te manchas el chandal, porque estás calentando con él. Maldita sea, empieza a llover. El árbitro pita. Comienza la segunda parte.
Corres bajo el banquillo. Ya no te apetecería jugar, el tiempo cada vez está peor, pero piensas que estás inspirado, que hoy puede ser tu día. Y el entrenador te mira, te ve con ganas. Te dice: "Calienta que sales". Y te quitas el pantalón, te quitas la sudadera, notas las gotas de lluvia en las piernas, en la camiseta. Y se pide el cambio. Te dice, "ponte en el medio del campo", horror, en pleno barrizal. Chocas las manos a tu compañero que sale medio cojo de una patada... ¿qué más se puede pedir?
Primer balón que tocas, primer balón que se te queda en el barro a medio camino del destino. Ésto va a ser duro. Gritos del entrenador para que espabiles. ¡Coñe, estás frio aún! Pero bueno, parece que te haces con el control del medio del campo, de ese lodazal que en buena patada bien saliera un cerdo... Los siguientes saques de puerta y pases ya son todos tuyos. Y en un pase, le dejas solo a tu delantero que marca el 1-2. ¡Es que encima jugamos en casa!
Quedan como diez minutos o así, y uno de tu equipo hace una entrada monumental a un rival. ¡Salvaje! Uno menos, bueno, dos... Yo también lo hubiese expulsado...
En pleno diluvio y pensamiento de "esto no hay Dios que lo remedie" tenemos corner. Los defensas lo despejan, te queda petado el balón en pleno charco algo más allá del borde del área y no sé por qué tu madre te sigue hablando pero te metes en el charco y te sale un tiro que pega en el larguero y entra... gol de los de la tele... has empatado... ¡¡has empatado!!
Animas al equipo, los aficionados que pese a tener paraguas tienen los bajos de los pantalones llenos de cáscaras de pipas pegadas en la humedad, te animan, te gritan. El árbitro dice antes de sacar que 2 minutos y pita. Él también está cansado, mojado, embarrado.
Sacan de medio campo, se les queda el balón petado, lo coge un compañero, que pasa para la banda, que parece que hay hierba y todo... El chaval corre exhausto, llega a linea de fondo pero pasa, y cual delantero, empalmas una volea que bien pudiera irse si tiras más veces a las gradas o a los prados, pero no. Tienes la suerte de cara y has marcado el tercer gol. ¡Has dado la victoria a tu equipo! El árbitro pitará dos veces, y nada más que saquen pitará tres veces porque así había dicho... qué bonito es el fútbol, y qué sensación te queda cuando has sido el revulsivo que buscaba tu entrenador enseñándole y haciéndole pensar para la próxima jornada que tú debes ser titular... ¡¡Qué tarde más cálida bajo la lluvia y entre el barro!!
lunes, 11 de diciembre de 2006
25º Aniversario
Fué el Martes día 5, pero todos lo celebramos al día siguiente, el Miércoles. El día que no llovió de todo éste puente de la Constitución Española. Y la mañana estaba agitada, no de tiempo, pero si de ambiente dentro de casa, para aquí esto, para allí lo otro. "Vete tu a buscar a tu tía que nosotros llevamos a tu abuela..." Qué curioso es cuando vas a la "boda de tus padres". Tal y como suena no es la cosa, hay que aclararlo todo, pero ellos lo quisieron celebrar con los m
ás próximos, y quienes estaban por aquí y sin ir a Navatejera hacía 25 años. No hubo misa, ni acto solemne, pero si un intercambio de anillos que ellos mismos eligieron días antes y ellos mismos decidieron grabar con el día y el aniversario, y así intercambiar el nombre de uno al otro y viceversa, similar a aquellos de "más que ayer pero menos que mañana". Comimos, charlamos, reimos y seguimos comiendo, bebiendo, comimos más y más, y antes debió nublarse la vista por lo ingerido que por lo bebido, pues todo estaba perfecto y rico. Partieron la tarta, juntos, con una espada, como manda la tradición, y con lágrimas en los ojos de tías y abuela se nos oía gritar ¡Vivan los novios! y brindamos por seguir así de bien otros tantos años en éste Mundo, que si no sabemos lo que nos deparará, si que nos deja a dos personas, mi padre y mi madre, habiendo cumplido 25 años de casados, y alguno más como novios, juntos, unidos, enamorados. ¡Felicidades papis, y a por las de Oro!
ás próximos, y quienes estaban por aquí y sin ir a Navatejera hacía 25 años. No hubo misa, ni acto solemne, pero si un intercambio de anillos que ellos mismos eligieron días antes y ellos mismos decidieron grabar con el día y el aniversario, y así intercambiar el nombre de uno al otro y viceversa, similar a aquellos de "más que ayer pero menos que mañana". Comimos, charlamos, reimos y seguimos comiendo, bebiendo, comimos más y más, y antes debió nublarse la vista por lo ingerido que por lo bebido, pues todo estaba perfecto y rico. Partieron la tarta, juntos, con una espada, como manda la tradición, y con lágrimas en los ojos de tías y abuela se nos oía gritar ¡Vivan los novios! y brindamos por seguir así de bien otros tantos años en éste Mundo, que si no sabemos lo que nos deparará, si que nos deja a dos personas, mi padre y mi madre, habiendo cumplido 25 años de casados, y alguno más como novios, juntos, unidos, enamorados. ¡Felicidades papis, y a por las de Oro!
lunes, 4 de diciembre de 2006
Reverte, Marías y Gamoneda
"Dijo no hace mucho mi vecino Marías..." Pues así empieza o empezaba... ¡no! empieza, que aún permanece escrito por algunos lugares, un comentario de texto que comentamos una y otra vez en Literatura en el Colegio. Era un texto al azar, de recorte de periódico, y era del creador de Alatriste y la agrupación de personajes históricos en unas gradas madrileñas. Sí Carlota, sí, co-creadora del primer libro de la saga del Capitán más español de los últimos años... ¡más incluso que el Trueno!
Pues era éste nuestro personaje, su personaje, un hombre que al parecer luchó en Flandes, y no sabemos si bien o no, aparece retratado en el cuadro de "las Lanzas", vulgarmente conocido a la "Rendición de Breda" y allí, tras el pompis del caballo, ese que lucha en escorzo con el que lo visualiza, en esa sala del Museo del Prado, tras horas y horas sentado en los bancos de madera enfrente suyo, dice el vecino de Marías que está el viejo tercio de Flandes, Diego Alatriste. Y todo puede ser, porque en esta vida nos regimos por creencias, pero en esas gradas que cité ya antes, estaba un jovencito sevillano, entre Lope y Quevedo, entre doctores y creídos, y éste chaval, que al parecer fué pintor de Corte, y con un primero como da Silva, y un segundo como Velazquez, todos estamos ya ubicados de quién se trata. Pero no quiero desviarme de éste nuestro "Aragorn cazurro", de la película creada a partir del libro... una película que si bien aguanta bien en las retinas de la gente, da disparidad de opiniones, por lenta, por rápida, por unir cinco libros, oiga, cinco en una misma cinta, y no dejar algo suelto para una secuela habitual en éstos temas... Y no sé si fué acierto, o fué derrota del director, en confiar a éste soldado la imagen de Viggo Mortensen, rey de la Tierra Media, y predilecto de Tolkien, pero el extranjero interpreta un papel que ya antes de hacerlo iba a responder a grandes críticas, pero que tras el rodaje lo deja como "un venido de fuera" que lleva a León más en el corazón que muchos que luchan por la rebelión del Reino Lliunés, ese de León, Zamora, Salamanca...
Por eso, y pese a que empecé hablando de un texto de Reverte, que hablaba de su vecino Luís Marías, y escuchando todo lo acontecido en los últimos días con el mundo literario, hoy quise dedicar mi texto a la literatura, citando León, felicitando a Gamoneda, uno de casa. Enhorabuena.
Pues era éste nuestro personaje, su personaje, un hombre que al parecer luchó en Flandes, y no sabemos si bien o no, aparece retratado en el cuadro de "las Lanzas", vulgarmente conocido a la "Rendición de Breda" y allí, tras el pompis del caballo, ese que lucha en escorzo con el que lo visualiza, en esa sala del Museo del Prado, tras horas y horas sentado en los bancos de madera enfrente suyo, dice el vecino de Marías que está el viejo tercio de Flandes, Diego Alatriste. Y todo puede ser, porque en esta vida nos regimos por creencias, pero en esas gradas que cité ya antes, estaba un jovencito sevillano, entre Lope y Quevedo, entre doctores y creídos, y éste chaval, que al parecer fué pintor de Corte, y con un primero como da Silva, y un segundo como Velazquez, todos estamos ya ubicados de quién se trata. Pero no quiero desviarme de éste nuestro "Aragorn cazurro", de la película creada a partir del libro... una película que si bien aguanta bien en las retinas de la gente, da disparidad de opiniones, por lenta, por rápida, por unir cinco libros, oiga, cinco en una misma cinta, y no dejar algo suelto para una secuela habitual en éstos temas... Y no sé si fué acierto, o fué derrota del director, en confiar a éste soldado la imagen de Viggo Mortensen, rey de la Tierra Media, y predilecto de Tolkien, pero el extranjero interpreta un papel que ya antes de hacerlo iba a responder a grandes críticas, pero que tras el rodaje lo deja como "un venido de fuera" que lleva a León más en el corazón que muchos que luchan por la rebelión del Reino Lliunés, ese de León, Zamora, Salamanca...
Por eso, y pese a que empecé hablando de un texto de Reverte, que hablaba de su vecino Luís Marías, y escuchando todo lo acontecido en los últimos días con el mundo literario, hoy quise dedicar mi texto a la literatura, citando León, felicitando a Gamoneda, uno de casa. Enhorabuena.
domingo, 26 de noviembre de 2006
Habemus pecunia
No hace ni una semana que tuve que pagar para entrar en una catedral... ¡uy! ¿Acaso no es el refugio de los que piden clemencia? ¿Acaso no se hicieron las catedrales con el dinero del pueblo? ¿No eran mis antepasados miembros del pueblo? No lo sé... pero pagué... Bastante tienen que aparecen en declaraciones de renta, y bastante tienen ellos allí metido, en su país, en el Vaticano... (Estoy cabreado). 
(Bueno, ya menos). Tuve la suerte de poder ir no hace mucho, si, unos días por Roma, y me acerqué varias veces a San Pedro, que es curioso, pero pagas para entrar en la Catedral de Zamora, y en ésta no... Bueno, pues eso, que fuí, y viví la majestuosidad de otras épocas y me sentí realmente diminuto ante tal basto imperio, dominado por aquella cúpula (en la que hay que pagar para subir, ahí si). Aquel control de sillas, valladas todas en el patio de Dios, rodeado por esa inmensa columnata, en la plaza del obelisco, ¡al ladrón, suelta eso que no es tuyo! Aquellas estatuas gigantes del dueño de las llaves del cielo, aquellos guardias que se llaman suizos, pero son vaticanos... Y aquel detector de metales, qué crueldad al marcapasos, aquella puerta obligada por la que pasamos para entrar a la Iglesia Católica más grande del Mundo... Qué desgracia... cuánta magnificencia de una religión cuyo Padre era carpintero... ¡qué contradicciones en mi mente! Cuánta luz, qué lujosidad, ¡qué bárbaro el baldaquino! ¡Y qué increíble Miguel Ángel! Lo digo porque entré, ya de estar allí, pagando unos reales... vuelta la burra al trigo... a la Capilla Sixtina, y al complejo Vaticano... pero si ya me pareció grand
e, ¡madre lo que se guardará! Aquello era inmenso, de valor todo incalculable, de grandeza inabarcable y todo de prefijo "in-" porque realmente todo es "in-"... Los patios, las salas de Rafael, los pasillos interminables llenos de pinturas, de cuadros, de relieves... ¡Cuánto poder! Y yo, con mi recuerdo de haber echado alguna moneda o resto de propina cuando era pequeño en la hucha del colegio, pensando que sólo una estatua de las que allí había, servían para comprar el colegio entero, ¡lleno de huchas! Y me sentí mal, pequeño, inútil, mínimo... Y sin sacar más que una foto a hurtadillas para que no me llamasen la atención en la Capilla Sixtina, me fuí a la calle a bordear aquel muro enorme, de ladrillo regular, y que oculta, entre otros, el dinero que hace falta en otros Mundos.
¡Qué desastre de... de... aggg!

(Bueno, ya menos). Tuve la suerte de poder ir no hace mucho, si, unos días por Roma, y me acerqué varias veces a San Pedro, que es curioso, pero pagas para entrar en la Catedral de Zamora, y en ésta no... Bueno, pues eso, que fuí, y viví la majestuosidad de otras épocas y me sentí realmente diminuto ante tal basto imperio, dominado por aquella cúpula (en la que hay que pagar para subir, ahí si). Aquel control de sillas, valladas todas en el patio de Dios, rodeado por esa inmensa columnata, en la plaza del obelisco, ¡al ladrón, suelta eso que no es tuyo! Aquellas estatuas gigantes del dueño de las llaves del cielo, aquellos guardias que se llaman suizos, pero son vaticanos... Y aquel detector de metales, qué crueldad al marcapasos, aquella puerta obligada por la que pasamos para entrar a la Iglesia Católica más grande del Mundo... Qué desgracia... cuánta magnificencia de una religión cuyo Padre era carpintero... ¡qué contradicciones en mi mente! Cuánta luz, qué lujosidad, ¡qué bárbaro el baldaquino! ¡Y qué increíble Miguel Ángel! Lo digo porque entré, ya de estar allí, pagando unos reales... vuelta la burra al trigo... a la Capilla Sixtina, y al complejo Vaticano... pero si ya me pareció grand
e, ¡madre lo que se guardará! Aquello era inmenso, de valor todo incalculable, de grandeza inabarcable y todo de prefijo "in-" porque realmente todo es "in-"... Los patios, las salas de Rafael, los pasillos interminables llenos de pinturas, de cuadros, de relieves... ¡Cuánto poder! Y yo, con mi recuerdo de haber echado alguna moneda o resto de propina cuando era pequeño en la hucha del colegio, pensando que sólo una estatua de las que allí había, servían para comprar el colegio entero, ¡lleno de huchas! Y me sentí mal, pequeño, inútil, mínimo... Y sin sacar más que una foto a hurtadillas para que no me llamasen la atención en la Capilla Sixtina, me fuí a la calle a bordear aquel muro enorme, de ladrillo regular, y que oculta, entre otros, el dinero que hace falta en otros Mundos.¡Qué desastre de... de... aggg!
viernes, 24 de noviembre de 2006
ZP dando un mítin... y yo en la espicha
Talante. Le llaman Mister Talante. Él, quien fué a clase ahí en la esquina de esa calle junto a la Catedral e hizo la comunión con mi padre... Sí, una de esas cosas que dices porque chocan, como que Marianito el del PP fué al mismo aula que yo ahí en Jesuitas... Bueno, pues él, Zeta Pé, como se escribe lo que le llaman, volvió a su tierra, y del brazo y agasajado por Francisco Fernández, (el Santo) que grita que "lo que le quitó una moción de censura se lo devolverá el pueblo", y Miguel Martínez, el de siempre en San Andrés, el del mechón canoso al viento, se llenó de orgullo y satisfacción viéndose rodeado por 1500 de los suyos, claro está, no iba a ir uno de los de Rajoy.
Y es que éste Zapatero, hace "promesas que no valen nada en esas cuatro paredes"... y lo del Inteco (Instituto Nacional de Tecnologías de Comunicación) y lo de los peajes parece muy muy lejano. ¿Como va a ser León el centro de la Comunicación, viaria y tecnológica, si en algunos pueblos de la Provincia, que no tienen acceso asfaltado, y cuando nieva apenas abren las puertas de las casas, aún no ven la Sexta? ¿Y sobre la construcción de la Ciemat (Ciudad de la Energía) de Ponferrada? En fin, qué ilusos meneando el banderín... ¿qué pensará Jose Luis sobre la manifestación que colapsó el centro de la ciudad? ¿Y de la espicha a pocos metros de donde él prometía y prometía más y más, haciendo creer que hará todas esas cosas? ¡Ay mi aeropuerto bonito, que anuncian en la radio que ya tenemos segunda puerta de embarque... y dice el Señor que vive en la Moncloa que será junto al de Bilbao, el puente de Madrid con el Norte... jijiji, ¿qué pensarán en Valladolid?
En fin, "Sosoman", como decían en los guiñoles, o mejora usted o se va a pique, como "el portaaviones" (mis amigos saben por qué lo digo) y no es que apoye a Rajoy, válgame Dios, que no me gusta la Política, pero el gobierno del PSOE creo que ha ido cayendo poco a poco, y como no hay más, ¡hasta el PP parece bueno!
Y es que éste Zapatero, hace "promesas que no valen nada en esas cuatro paredes"... y lo del Inteco (Instituto Nacional de Tecnologías de Comunicación) y lo de los peajes parece muy muy lejano. ¿Como va a ser León el centro de la Comunicación, viaria y tecnológica, si en algunos pueblos de la Provincia, que no tienen acceso asfaltado, y cuando nieva apenas abren las puertas de las casas, aún no ven la Sexta? ¿Y sobre la construcción de la Ciemat (Ciudad de la Energía) de Ponferrada? En fin, qué ilusos meneando el banderín... ¿qué pensará Jose Luis sobre la manifestación que colapsó el centro de la ciudad? ¿Y de la espicha a pocos metros de donde él prometía y prometía más y más, haciendo creer que hará todas esas cosas? ¡Ay mi aeropuerto bonito, que anuncian en la radio que ya tenemos segunda puerta de embarque... y dice el Señor que vive en la Moncloa que será junto al de Bilbao, el puente de Madrid con el Norte... jijiji, ¿qué pensarán en Valladolid?
En fin, "Sosoman", como decían en los guiñoles, o mejora usted o se va a pique, como "el portaaviones" (mis amigos saben por qué lo digo) y no es que apoye a Rajoy, válgame Dios, que no me gusta la Política, pero el gobierno del PSOE creo que ha ido cayendo poco a poco, y como no hay más, ¡hasta el PP parece bueno!
martes, 21 de noviembre de 2006
La rana de la lujuria, encontrada.
La rana significa lujuria, proximidad al estudiante menos estudioso, el que busca ocio y diversión... y así se simboliza por Salamanca, y es que esa era una de las ciudades de nuestro viaje.
Todos nos pusimos como locos a buscar una rana allí arriba subida, reposando en una calavera en la fachada de una Universidad que ya tenía 8000 estudiantes en tiempos de los Reyes Católicos, es decir, año 1492 y alrededores…
Visitamos, entre otras, las aulas en las que impartía clase Miguel de Unamuno, o Fray Luis de León, quede claro que no era de nuestra ciudad, sino de Cuenca, aquel que fue arrestado dando clase y tras varios años en la cárcel se presentó una mañana en el aula, esa que tenía los bancos estrechos de madera, diciendo “Como deciamos ayer…”.
Entramos también en la Catedral Vieja, viendo la Segunda colección de pintura románica más importante conservada después de la del Panteón de los Reyes de San Isidoro en León… paseamos hasta la Plaza Mayor, símbolo del progreso urbanístico y ordenamiento, limpieza y saneamiento de la ciudad. Vimos el río Tormes, que dio nombre al más pícaro mendigo y personaje de la literatura española, y parte de ciudad desde el Huerto de Calisto y Melibea, que no eran Romeo y Julieta, pero tenían alcahueta. Nos sentimos doctores de las Españas, viendo los vítores pintados con sangre de toro en las paredes de los edificios. Fotografiamos la Casa de las Conchas, esas que dicen que debajo de cada una se esconde una moneda de oro, y por supuesto, y como no podía ser de otro modo, salimos de fiesta.
Un bar de Erasmus de Salamanca, el reencuentro con muchos amigos que eligieron otra Universidad para estudiar, una chupitería, un pub (antiguo palacete)… y no sé si algo más… ¿alguien se acuerda? No, claro que no...
Y al día siguiente, tras una mañana en la que la gran mayoría durmió, visitamos Zamora, antiguo poblado de los Vacceos, y lugar de control de la Reconquista del Reino de León, y caminando por una calle mojada por la lluvia, nos fotografiamos junto a la Catedral y nos sentamos un rato en la muralla del castillo, viendo el Duero, viendo como caía la noche y terminaba un viaje, que si bien era corto, fue de lo más entretenido.
Todos nos pusimos como locos a buscar una rana allí arriba subida, reposando en una calavera en la fachada de una Universidad que ya tenía 8000 estudiantes en tiempos de los Reyes Católicos, es decir, año 1492 y alrededores…
Visitamos, entre otras, las aulas en las que impartía clase Miguel de Unamuno, o Fray Luis de León, quede claro que no era de nuestra ciudad, sino de Cuenca, aquel que fue arrestado dando clase y tras varios años en la cárcel se presentó una mañana en el aula, esa que tenía los bancos estrechos de madera, diciendo “Como deciamos ayer…”.
Entramos también en la Catedral Vieja, viendo la Segunda colección de pintura románica más importante conservada después de la del Panteón de los Reyes de San Isidoro en León… paseamos hasta la Plaza Mayor, símbolo del progreso urbanístico y ordenamiento, limpieza y saneamiento de la ciudad. Vimos el río Tormes, que dio nombre al más pícaro mendigo y personaje de la literatura española, y parte de ciudad desde el Huerto de Calisto y Melibea, que no eran Romeo y Julieta, pero tenían alcahueta. Nos sentimos doctores de las Españas, viendo los vítores pintados con sangre de toro en las paredes de los edificios. Fotografiamos la Casa de las Conchas, esas que dicen que debajo de cada una se esconde una moneda de oro, y por supuesto, y como no podía ser de otro modo, salimos de fiesta.
Un bar de Erasmus de Salamanca, el reencuentro con muchos amigos que eligieron otra Universidad para estudiar, una chupitería, un pub (antiguo palacete)… y no sé si algo más… ¿alguien se acuerda? No, claro que no...
Y al día siguiente, tras una mañana en la que la gran mayoría durmió, visitamos Zamora, antiguo poblado de los Vacceos, y lugar de control de la Reconquista del Reino de León, y caminando por una calle mojada por la lluvia, nos fotografiamos junto a la Catedral y nos sentamos un rato en la muralla del castillo, viendo el Duero, viendo como caía la noche y terminaba un viaje, que si bien era corto, fue de lo más entretenido.
viernes, 17 de noviembre de 2006
"Ademar, mi fiel amigo..."
Es un equipo de los de lanza en astillero... de blanco vestir, azul o rojo, con las marcas éstos años de unas señales de curva peligrosa en su camiseta, en su pantalón, ahí donde la etiqueta de Productos de León sellaba una pata ajamonada, pues es éste equipo de hombres grandes, de gente enorme, altos y de sonrisa permanente. Gane o pierda quien se lleva cada partido mi voz, mis ilusiones, mi Ademar, siempre está ahí, siempre sonríe. Juega mal o bien, más veces gana de las que pierde, y la grada... ¡qué decir de la grada! Por ver un fondo recuerdo el naranja, por poner esquina oigo el "Ademar mi fiel amigo", y a su frente a los sentados de pancarta de manifestación, y a su lado al reflejo de una Universidad que cada vez tiene menos alumnos, pues todos se van, como el que dejó a la deriva su peña, y como ya se fueron los de la pancarta de sábana, los alternativos...
Dicen que fué hace 50 años cuando se fundó, ahí en un patio de colegio, y de la idea de unos "locos" ha salido un campeón de liga, un reconocido por Europa, ganador de varios trofeos internacionales, y un eterno "matagigantes" porque si de algo se caracteriza, es de su garra, tesón y cercanía, siempre desde abajo, de lo más simple, porque así se logran triunfos, y lleva al deporte leonés, a ser conocido más allá de donde no se ven las torres de la Catedral, porque éste equipo es una familia, es de todos los leoneses, es algo más de nuestra vida.
Dicen que fué hace 50 años cuando se fundó, ahí en un patio de colegio, y de la idea de unos "locos" ha salido un campeón de liga, un reconocido por Europa, ganador de varios trofeos internacionales, y un eterno "matagigantes" porque si de algo se caracteriza, es de su garra, tesón y cercanía, siempre desde abajo, de lo más simple, porque así se logran triunfos, y lleva al deporte leonés, a ser conocido más allá de donde no se ven las torres de la Catedral, porque éste equipo es una familia, es de todos los leoneses, es algo más de nuestra vida.
miércoles, 15 de noviembre de 2006
Mundo maño punto maño
Pocos maños conocía yo. Sólo Marianico y aquel que presentaba el Un, Dos, Tres la vez que "vamos a leer", pero no sabía que Zaragoza, antiguo reino de Aragón, escondía entre el Pilar y el Ebro gente tan maravillosa como la que pude conocer hace unos días. Sí, ahora recuerdo compartir unos días con otros en Macedonia, tierra de Alejandro, pero hablaré ahora de una especie de pareja que llegó una somnolienta mañana a la estación de Roma, y poco, o más bien nada pude hablar con ellos. Cierto, no lo olvido, me dormí en el tren, pero una vez pasaban los minutos y los momentos en aquella ciudad cerca del Vesubio llamada Nápoles, ciudad que vió antaño los rizos de Diego Armando, lugar de camorras, disparos y simpática alcaldesa, los fuí conociendo. Una era cual pluma, fina y delgada... muy delgada. Quise verla un día, pero tuve que mirar dos veces... y el otro, el supuesto novio no era más que un maño, elegante y acompañante, pero maño, y vivía incrédulo las situaciones de ésta gente hasta que enfermó de lo mismo, y cayó en el saco. Ya antes estaba la morena, la supermaña, la que hablaba con acento, la que durmió en nuestra habitación del albergue dos noches pese a estar prohibido el acceso a esa planta por parte de las chicas... Pues mañana ella: Durmió dos días, sí, sí, no le miento, encima mío, a explicar: en la litera superior. Ya te digo que ésta gente venía fuerte, así que no hubo forma de no poder conocer a otras dos, guapas ellas, como todos los que cito, que si bien una cultiva ciertas plantas en su casa, ahi, donde estará ahora su madre regando un tiesto cual gladiolo, y la otra, rubia, señora de Ataturk, creía hacernos ver que no pasaba nada, pero ya estaba marcada. Del resto, Erú me libre de no mentar ninguna hazaña, y por pedir perdón, tampoco menté a éstos cinco, que a buen seguro si tuviesen caballo, firmarían el Apocalipsis.
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