domingo, 18 de febrero de 2018

La casa cortada


Nos gustaba la casa porque siempre hacía mejor temperatura que en la calle. En el frío invierno podías calentarte junto a la chimenea y en el caluroso verano sus frías paredes hacían de aquella mole antigua un lugar fresco donde respirar sin sofocarte.

Nos habíamos acostumbrado a vivir en ella Luna y yo. Ella con sus cosas y estilo de vida solitario. Yo, desde que nos había dejado Venus, me recluí en mi mismo mirando por la ventana o saliendo al patio trasero. Como una pareja imposible, como unos animales que perdieron su celo por el gusto a aquella placentera vida. Condenados a entenderse. No era atracción, insisto, jamás pensé otra cosa, pero si el cariño de sabernos almas libres que disfrutaban de su vida de solitarios en un mismo lugar.

Luna era puro amor. Daba gusto ver su mirada misteriosa y su estilo limpio cuando caminaba. Vagaba por la casa sigilosa, como si no moviese el aire a su paso. Se deslizaba por el pasillo con pasos muy cortos, segura de su destino. Paseaba por la casa de una manera peculiar, eso sí, sin querer salir jamás, si quiera, al patio. Era asombrosa su capacidad para conciliar el sueño, quizás aburrida de no tener nada que hacer o no querer hacer nada. Tan pronto se dormía en el dormitorio, como en el sillón frente a la chimenea. Daba igual la hora. Luna dormía en el sofá, en una silla, incluso en el baño. Alguna vez estuve mirándola mientras dormía y envidiaba su estilo de vida tan tranquilo y somnoliento. No es que el mío fuese muy diferente pero sí que cada día salía un par de veces a airearme al jardín, hacer alguna tarea, oler las flores y plantas y sentir esos aromas que solo yo y no Luna podía sentir... Teníamos todo hecho. Solo quedaba dejar pasar el día para que llegase el siguiente y seguir viviendo tranquilo.

Pero es de la casa de lo que quiero hablar. De la casa y de Luna. Yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Luna si nos hubiéramos dado cuenta antes de lo que estaba pasando, y de cómo la casa iba reduciendo nuestro espacio vital. Porque éramos felices cuando dormíamos, a veces juntos, pero sin roce, en el mismo dormitorio. Aquella habitación de viejas y grisáceas cortinas hasta el suelo entre las que Luna bromeaba sensualmente. Aquella cama hundida al centro sobre la que nos acostábamos en las orillas para no caer al abismo. Esa otra habitación de invitados que pocas veces fue ocupada y que mantenía el olor añejo a las cosas que allí se apilaban y guardaban. La bajada por unos escalones crujientes de madera que a Luna jamás la sonaban y que a mí me hicieron tropezar un par de veces. Aquello fue lo primero que se cortó y un día ya no pudimos subir más.

Luna y yo nos conformábamos con la planta baja. En el salón se estaba a gusto. A veces veíamos la tele pero no me gustaba y acababa saliendo al jardín. Luna en cambio podía ver todos los telediarios y telenovelas de la tarde tumbada en el sofá. Encogida sobre aquellos cojines desgastados por el uso, llenos de pelo, mirando pienso a la nada, porque no creo que entendiese nada de lo que se decía por que tan pronto se sentaba, se dormía. La chimenea en los últimos días allí no se encendió, a pesar de que empezaba a hacer frio, pero no parecía importarnos. En la cocina de techo alto con armarios empotrados y puertas enormes estaba nuestra comida. Yo odiaba el sonido de las cacerolas chocando unas con otras, por eso siempre me escapaba de allí cuando tocaba cocinar o fregar. A Luna le daba igual, podía pasarse prácticamente el día entero en la cocina. Quizás le gustaba la luz que entraba por la ventana sobre la encimera, donde se sentaba a ver pasar las horas y coger temperatura. Parecía una lagartija. Pero no salía a la calle. Aún no.

Allí fuimos conducidos cuando el olor a muerte llegó a nuestra vida. Primero fue al patio, algo que fue un impacto para Luna, que nunca salía. Yo estaba más acostumbrado e intenté mostrarla todo lo que había, lo que había hecho, dónde había dejado cosas, a quién había visto y a qué olía cada planta. Luna a veces me seguía, y otras simplemente se quedaba sentada en la puerta de casa, llorando y pidiendo entrar de nuevo. Pero aquello se había acabado. Yo lo supe antes que ella. Y entendí que debía alejarme de aquella casa y aquella vida cuando vi abierta la puerta de la cancela. Aullé una última vez y salí corriendo sin mirar atrás, dejando a Luna maullando desconsolada a la puerta de nuestra casa.

De la tarea
: Escribir un relato de corte similar a Casa tomada, de Cortázar. 
Curso de Escritura, nivel básico de la ULE. Imparte: Manuel Cuenya.

domingo, 4 de febrero de 2018

Lucha por la supervivencia


Agazapada. En silencio. Escondida entre las pocas hierbas que sobreviven en aquella pradera. Todo es yermo. Amarillo. Casi se ha secado la laguna y las lluvias hace varias semanas que no caen. Hay sed, pero la noche también es peligrosa, así que decide ir a beber a plena luz del día. Espera. Calla. Necesita beber, pero el riesgo es real. Hay depredadores cerca. Lo sabe. Tiembla. Mira a los lados pero solo ve rastrojos y sombras. Tiembla de nuevo. Esas sombras que tanto teme. Esas sombras que se llevaron por delante a su pareja y a una cría. Mueve las orejas. Las moscas no la molestan. Trata de escuchar qué raya al viento que no llega limpio. Espera. ¿Qué fue eso? Solo una hoja… ¡Una hoja que alguien ha pisado! Se levanta y sale corriendo en cualquier dirección. Siente el riesgo que se aproxima más rápido que lo que ella puede correr. Corre, corre. Piensa en la cría que aún conserva. No puede dejarla sola porque tan pequeña morirá. Tiene que librarse de aquello y volver con la pequeña. Gira rápidamente. Ve de reojo una zarpa, un león, no, unas manchas ¡Un guepardo! ¡No, que no sea un guepardo! ¡Te ganará en carrera, morirás!. Gira de nuevo, salta un tronco seco. Mira de nuevo, no tiene manchas. Una leona. Una leona. ¡Peligro, las leonas no cazan solas!. Oye un rugido a un lado, ahí viene la segunda. Corre, corre. Corre intentando librarse. Huir de esas fieras. Ahí viene la segunda, gira de nuevo, salta, salta más alto. Todo fue por acercarse a beber agua, pero no podía esperar a la noche. Se lastima, las fuerzas comienzan a flaquear. Ahí en frente ve otra sombra. Ya son tres contra una. Frena, la tiene de frente, la otra a la derecha. ¿La otra? ¿La otra? Una zarpa la tumba de costado. Ahí estaba la otra. Siente otra zarpa en su cuello. Ha sido rápido. No había salida. Está tumbada en la tierra. Siente ahora la dentellada caliente de una leona. ¿Era su boca o era su propia sangre lo que estaba caliente? Siente otra dentellada en el lomo. Las patas traseras aún se mueven. Piensa en su cría. La vista pierde su brillo. Pronto acabará todo. Pronto.

De la tarea: Describir un momento de tensión, de duda, amenaza, dolor, espera... de apenas un minuto, y con cambios de ritmo mostrando el titubeo, los gestos nerviosos, la indecisión... 
Curso de Escritura, nivel básico de la ULE. Imparte: Manuel Cuenya.

miércoles, 3 de enero de 2018

Sensacionalismo y Telebasura con un solo click

Lo del periodismo sensacionalista es algo que cada vez trago menos. Cadenas de televisión proyectan programas de un contenido brutal para los horarios en que se emiten. A horas en que los niños ven la tele nos hablan de periodos de putrefacción de cuerpos encontrados, de romances y sexo ocasional, de parejas que se rompen, violencia machista, entrevistas fuera de lugar sobando y babeando a la invitada de turno, periodistas o gente que pretende serlo que no respeta turnos de palabra, provoca alborotos y suelta amenazas y denuncias, que habla sin rigor... unos dicen una cosa y otros la contraria sin argumentar más que sus fuentes secretas... ¿Y los niños? ¿Qué posibilidades tienen los niños? Solo el Grupo Mediaset, y fíjate qué grupo, emite a veces películas infantiles en horarios de tarde y ojo, otras en horarios de noche pero vaya horarios... Y nada que decir de la hora de finalización de Masterchef Junior en La 1, esa que dicen que es la tele de todos... Una pena la televisión que tenemos.

Y una pena que unas compren otras y al final todas sean asunto de dos o tres macroempresas de comunicación y una pública, que pagamos todos, pero que dirigen y censuran desde Moncloa. ¡Ah! ¿Que crees que no manipula el Gobierno? Éste y el otro. Y el que venga, ¡seguro!. Y lo de las autonómicas ya es un tema a parte...

Hablaba estos días con Fran Roldán, que vive en Londres y ve todo ésto desde fuera, sobre lo que nos hacen tragar día a día... y que dependiendo del momento nos bombardean con lo que interesa con tal de apartar la mirada de la gran noticia que daña unos u otros intereses. Esto es, que hay semanas en que nos hacen ver las miserias de las guerras y el terrorismo árabe... otras las lluvias y tormentas de vete a saber dónde de Estados Unidos o China... otra época nos hablan de Francia o de algo que hace o dice la Merkel, quizás a veces Putin... o de la crisis Griega (nada sabemos desde hace un tiempo). De Venezuela ahora parece que no toca y eso que en sus mejores momentos nos contaron hasta que se acababa el pan del medio de las Mc´ hamburguesas, coincidiendo casi siempre con alguno de los casos de corrupción por aquí... ¿Y cuando saldrá alguna noticia de nuestro vecino Portugal sin ser un gran incendio? ¿Y sin Berlusconi es que no hay nada que destacar de Italia, o con la típica noticia del Papa nos vale? ¿Y de África sabemos algo? Pan y circo. Telediarios interminables con reporteros en todos lados, haciendo el paripé la mayoría de las veces. Programas de "el tiempo" que nos hacen ser expertos en cumulonimbus y nimbostratus, con concursos fotográficos, predicciones para toda la semana que cambian al día siguiente... secciones deportivas que solo hablan de fútbol y quizás baloncesto o algo de Rafa Nadal, no tenis, solo Nadal... y si el logro en otros deportes es superior, se cita de pasada. Y a veces, ni eso.

Estos días tenemos chicle a todas horas, en todas las cadenas, en cada tertulia. Cientos de "expertos" sin pelos en la lengua y masoquistas dicen lo que hay, lo que piensan, tal cual, a plena luz del día, sea quien sea quien esté viendo la tele, sin preocuparse el productor o director del programa de que quizás estos días, que no hay colegio y los niños están en casa, puedan estar viendo cómo detallan el proceso... ¿Y nadie piensa en su familia? Ya se quejó el padre esta mañana, de que por favor, haya respeto... pero es que en la tele piensan más en el número de aburridos que tienen enchufado su canal y no en la calidad de lo que están emitiendo. Verdaderamente, es un asco.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Como decíamos ayer...



Hacía tiempo que no escribía por aquí. No he dejado de hacerlo, no obstante, a pequeños golpes en Twitter, con alguna otra letra en Facebook, actas de asociaciones y Consejos, preparando talleres y charlas, mesas redondas y presentaciones... cursos formativos, Informes y Propuestas en el trabajo, Decretos, Providencias, Partes de Obras... Y esos borradores de la historia de fantasía que tienes en la cabeza y no sabes cómo, ni cuando continuar porque cada vez piensas más cosas que puedes ir añadiendo más allá de lo escrito y aquello empieza a desmadrarse...

Y entonces me apunté a un curso de Creación Literaria de esos de la Universidad porque sobre todo lo impartía el bueno de Manuel Cuenya. Y eso significaba que iba a estar bien. Por lo que le conocí viajando junto a él con los Erasmus ya hace algunos años y lo que le había seguido en redes sociales y prensa, el tío no paraba (a parte de escribir sus propios libros) de acudir a presentaciones, encuentros y fomentaba sobre todo la promoción de nuevos escritores. De jóvenes y no tan jóvenes que se adentraban en las letras poquito a poco, con miedo a veces, y publicando sus primeras líneas, apareciendo en papel con alguna reseña y estando ahí, junto a ellos. Mostrándose al lado de quienes más lo necesitan: los nuevos. Y eso me animó entonces a dar el salto. Y así me apunté y me metí en clase.

El que los alumnos (qué buena clase y qué contrastes para los pocos que somos) podamos contar experiencias, relatar y leer lo que nos manda como tareas después de cada clase es algo que te hace probarte a ti mismo y autoevaluarte (aunque luego él nos suelta latigazos y anotaciones para corregir nuestros errores). Eso es lo bueno. No todo ha de ser idílico. Se aprende más de un fallo que de un buen trabajo. Me quedaré también con eso de apuntar en una hoja la cantidad de libros, historias, películas y reseñas que hay por internet, por el mundo, libres, esperando que algún lector caiga en sus líneas. Historias bercianas de Pereira, investigar los misterios de Poe, entrar en el Madrid de antaño con Max Estrella y Don Latino, charlar del libro de Umbral, de las veces que reescribió Cela la Colmena, de las películas de Pasolini, elegir los mejores inicios de tus novelas favoritas, escribir con colores, escribir las sensaciones, describir tu habitación para conocerte a ti mismo, un minuto con un determinado tiempo verbal, una pesadilla con ritmos variables... 

No ha acabado el primer curso y ya quiero que empiece el segundo. Y mi pena vaga por haber perdido dos sesiones al andar de viaje por Grecia e Italia. ¡Ah, viajar! Esa ha sido otra buena razón para no haber colgado textos antes. Unas fotos más de nuevos países en mi blog y más chinchetas en el mapa... ¡Ah... viajar...!

martes, 22 de marzo de 2016

Otra cornada de tonto...

(Y digo yo... ¿Qué buscará este señor entre la basura?)

Me intentas flipar, flipado, con esa mente viperina tuya, oculto detrás de un sombrero y una risa falsa posando para una foto de quien te da de comer. Entiendo que intentas impresionar, pero no se a quien, con palabrerío alejado de una jerga juvenil que te queda lejos, muy lejos, y que no entiendes. Lo siento. No entiendes. Que esos guateques son distintos a los de ahora y que esas pataletas y críticas al aire son de paisano de bar, con palillo en boca y vermú añorado del Valdesogo. Que solo te queda el Casa Benito para refugiarte en tus palabras añejas y retorcidas, perdidas en el paso del tiempo. Que odias a esa mocedá leonesa y de fuera que te llena con cachis de plástico y calimocho las mesas de madera que tanto duran y se balancean a ritmo de pasión, con recuerdos de otro tiempo, fotos de clientela mítica y quinielas de antaño. Que me hablas de un macrobotellón como si fuese el primero, oyoyoyoy, te siento asustado y con la mano en la boca, como ese grupo de Facebook de “señoras que…” y escribes líneas y líneas y sigues sin dar respuestas o soluciones al asunto. Que digo yo que benditos los chavales que llegan en bus y tren a mi ciudad, a León, y qué pena que no sea en chárter o vuelos más atractivos, porque mira cómo está oxidándose el aeropuerto… Éstos mismos que hoy criticas dan a León un aire joven, de movimiento. Al día siguiente de asco, sí, pero aunque las autoridades sabían del sarao, no lo reubicaron en pabellones o botellódromos como hay en otras ciudades. Parecía la fiesta agradecida tras las elecciones a Rector de dos candidatos que apuraron esfuerzos los últimos días con el alumnado, a pesar de contar tan poco en los comicios. Y nadie lo prohibió antes. Y luego todos se quejaron de la basura… Pero no voy a hablar de la escombrera, sino de los puñales que lanzas contra esos jóvenes a quienes acusas de violadores, borrachos, o de no tener futuro. Tenemos lo que provocaron y disfrutaron los mayores con la burbuja famosa. Que digo yo ¿qué culpa tendrá un chaval que acaba la carrera de no tener más opciones que irse a estudiar fuera de España y servir copas y hamburguesas lejos de su familia y amigos…? Que lo bonito sería terminar la carrera, tus estudios y trabajar de eso aquí, de disfrutar de tu ciudad cada semana, cada fin de semana, y no tener que esperar a las fiestas de Pascua, San Juan, San Froilán y Navidad para juntarse todos y contarse batallitas. Que un guantazo a tiempo, como dices tú, cuánto bien hubiera hecho para quitar la soberbia a mamones de última página… y últimas vueltas. Cada vez me gustan menos los petulantes vejestorios que critican aquí y allí, y pocas veces dan respuestas. Tempus irreparabile fugit señor Pedro, no se retrase en volver a casa por lo que dirá el vecindario y vaya a dormir pronto, que la resaca a estas edades… ya lo sabe, ¡se pasa peor y nos hace decir tonterías!

AQUI si quieres leer la Cornada que arremete contra los jóvenes...

Publicado en Cartas al Director, Diario de León, 22/03/16.

sábado, 6 de febrero de 2016

Desgobierno...


Tendría tanto que contar y que opinar... que finalmente estuve callado. Tantas líneas que otros han llenado con la campaña, las elecciones y los resultados tan extraños y singulares que hemos tenido... 

Un espacio vacío, vacante, sin liderazgo... Un Gobierno en funciones que calla y ve como se desmorona su partido por el levante español, allá en Valencia, donde se levantó la Ciudad de las Artes y las Ciencias. La tierra que pisó y bendijo Benedicto XVI bebiendo por una copa que llaman Grial pero que quiero pensar que es el que tenemos nosotros aquí.... Una tierra por la que discurrió incluso la Fórmula 1. Aquellas parcelas para el Aeropuerto de Castellón. Esos cauces de ríos y riachuelos secos que se llenaron de campos de césped artificial. Unos colegios repletos de casetas y aulas prefabricadas, incluso colegios enteros hechos de esta manera. Y hoteles y más rascacielos por Alicante y Benidorm... Tanta pompa hubo en Valencia que era inevitable pensar que nada raro ocurriese (tan dados como estamos a que estas cosas pasen y algunas de ellas, se descubran). 

Los nuevos culpan a los viejos, y los viejos echan mierda sobre los nuevos y así llegan fuerzas políticas de nombres raros y vírgenes en el panorama nacional, que rastrean, buscan y son a su vez investigados, porque ahora todo y todos están bajo sospecha. Que si uno cobró dinero de países que Estados Unidos nos ha enseñado a odiar. Otros se colocaron en altos cargos bancarios y de empresas fuertes, de luz, de gas, de telefonía... y ahora tiemblan porque ven su caída inminente, o porque no quieren que se rompa esa estructura que tan finamente hicieron, que tan cómodos los trataba y que a gusto los daba mucho más dinero del vitalicio independientemente de ser de un color u otro... 

Y aquello del plasma, o aquello del bebé en el Congreso desvía sin lugar a duda esa atención política que más se acerca a lo que antaño ya vivía Italia, que a lo que debiera marcar el futuro de todos los españoles.

martes, 6 de octubre de 2015

Pon una sonrisa


Agotado, con pesadillas, soñando con quien no deseas, tíos raros, tipas extrañas, gente que son de un hola y hasta luego, que a veces pretenden ser majas, majos, y que cuando te giras te la clavan, que no les importas, que van a lo suyo. Que te sonríen, si, jiji, qué majo, qué buena, pero que en cuanto te despistas, zasca, o que por ser bueno y tonto, te vacilan y se aprovechan. 

Que se aprovechan sí, porque en el fondo eres bueno, quieres unas cosas, y al resto no le importan. Porque lo que tú ves de una manera, ellos lo ven de otra, o directamente ni lo ven, no les importa, ya sabes, que no, no, no lo des más vueltas, porque por lo que tú luchas, otros te lo destruyen, poco a poco, y sin que te enteres. Y entonces te surge la duda, de si seguir adelante o parar. De mandar todo a la mierda. Te cabreas, vuelves a no dormir, a darle vueltas al coco, porque el coco te come poco a poco, porque te dices a ti mismo que si no espabilas se aprovechan de ti, de tu modo de hacer las cosas. Porque se ven superiores, y nadie lo debe ser. Porque todos somos iguales, porque tú no les machacas a ellos, pero quizás tienes que pagarles con la misma moneda. 

¿Qué haces entonces? ¿Les retiras la palabra? ¿Sigues actuando igual? Exacto, actuando, ya eres un pelele y no vives tranquilo. Te dices que si haces estas cosas serás un hipócrita. Si cambias quizás se den cuenta, y a su vez te ganarás uno más de esos que llaman enemigo. Ya tienes unos cuantos, si, te das cuenta, que no eres tonto, y casi sin saber por qué. Ellos empezaron, y por querer simplemente estar tú a su nivel, los hiciste de menos, los hiciste perder esa pomposidad y les jode, que les den, te dices a ti mismo, pero así los habrás bajado tus humos. Que tu contrato dirá una cosa y la suya otra, que tendrán más dinero, ventajas y otro nivel de vida, si, pero te preguntas si serán tan felices como tú, pardillo, que con tan poco te contentas, y que a poco más que te den, que hagas, que logres y consigas, servirá para alegrarte y animarte, para disfrutar de cada momento, de esos cafés con quien realmente se lo merece y para poner en tu cara esa sonrisa que no debes perder. 

Sonrisa, si, sonrisa, alegra esa cara, tonto, y pon una sonrisa. Y la pones delante de ellos, sí, de toda la gente, toda, porque no tienes que ocultarla, así que pon una sonrisa, sí, esa, esa, esa que a los gilipollas les jode tanto.

martes, 15 de septiembre de 2015

Informe sobre la basura


Siendo antecedentes de este informe todos esos hechos, maltratos y vejaciones sufridas por hombres y animales a lo largo de las diferentes edades de la Humanidad, y visto que aún siguen aún pareciendo increíbles.

Visto que invitado por sus amigos pucelanos, un chaval que no tenía más que hacer, y del que hoy nos sentimos la gran mayoría avergonzados, y más los leoneses porque de aquí es el tipo, se fue desde Valderas a Tordesillas, y sin saber cómo funcionaba aquello, porque encima lo hizo mal y sin seguir las normas, cogió una lanza y mató al toro del momento, Rompesuelas. 

Visto que mañana seguirán luchando los antitaurinos, los del PACMA, los del antimaltrato animal, pero en la más negra y sombría oscuridad y miniespacios de la prensa, alejado de portadas y titulares, porque Mas, Rajoy, Cristiano, el Barça y las ciclogénesis explosivas, lo relegarán a un pequeño espacio, si es que lo hay, en un periódico local...

Visto que el líder nacional del PSOE no puede obligar a un alcalde de su partido la eliminación del cruel y sin sentido Toro de la Vega. El PP no lo hizo antes, y ahora calla (el marrón se lo está comiendo el otro). Tradiciones, dicen unos. Tradiciones de maltrato, medievales, de hace 500 años, como la Inquisición, la picota, la doncella de hierro, o el lanzamiento de cabra desde un campanario... Unas siguen, otras creemos que no.

Visto que se siguen fielmente las tradiciones medievales y que grandes pensadores como Mariló Montero o el Alcalde de Tordesillas continúan ocupando sus puestos de trabajo pese a lo que dicen o hacen, y que ni PP, ni PSOE hacen nada por eliminar eso que no encaja en el siglo XXI.

Se informa, que, a partir de ahora, tirar vuestra basura por la ventana al grito de "agua va", y si hace falta, vestidos con gambesones y sobrevestas, se declarará tradición indiscutible y por lo tanto mantendremos las tradiciones fielmente como quieren nuestros políticos.

De ello doy fe en este blog, a 15 de septiembre de 2015.

viernes, 21 de agosto de 2015

Desbloqueo dentro del bloqueo


Veo lo del desbloqueo de Cuba en internet, en los periódicos, en la TV y hasta lo han comentado por la radio... Pero lo que no ha causado tanto alboroto ha sido el aparente desbloqueo de León (en parte). Te explico. 

Hace un mes nos contaban que los prados entre Villaobispo y La Granja, entre la Ronda y la Calle la Serna serán urbanizados, y entre ese croquis mal hecho que han publicado, planteando aceras, cruces, rotondas nuevas y calles sin salida levantarán naves empresas como Leroy Merlin y  Decathlón.

Después de la fiebre de que cuando no sabes qué montar abres una peluquería, una tienda de fruta, una de chuches, o una de yogurts helados con diéresis en cualquiera de sus vocales, llega el turno de los restaurantes mexicanos: Mongogo, Cielito Lindo, Cielito Mío, Orale güey, Las Chamaconas...

Bares, bazares, bares, bazares, bares, bares y más bares y a veces restaurantes exquisitos por doquier, suplantando aquellos de las viejas rentas, que transforman los lugares de siempre en luminosos espacios de tapa refinada y pago con tarjeta. Lo que tú llamabas bar ahora es pub pero el pub de antes ahora te da tapa, cafés y abre desde primera hora de la tarde, ¡y algunos por la mañana! ¡Incluso tenemos un restaurante japonés y no te hablo de los dos Wok que ya conoces!

Hoy dicen que en diciembre ya podremos picotear (y seremos los primeros de las nueve provincias de Castilla y León) pollo frito y refrito del KFC junto al Carrefour, que ya tiene el segundo Burguer King de León.

Parece que es inevitable que podamos en poco tiempo tomarnos cafés caros del Starbucks, comprar en el Primark, o tener una tienda de Apple.

Pero despierto de ese afán consumista y de las despedidas incontables que te cruzas cualquier fin de semana por el Húmedo y veo que el desbloqueo aparente se queda en el bloqueo de siempre...

La Ministra de Fomento ha estado por aquí un par de veces diciendo que el AVE llegará pronto, pero cada vez que viene lo dice, y aquí solo llega el Pato, y además, de culo, con lo que entrar en León es una pérdida de tiempo que se solventaría con el soterramiento de un buen tramo...

En el Plan de Obras del Ministerio para este año se contemplan 50 km de construcción de Autovías o Autopistas y aunque fuesen para la León-Valladolid, serían aún insuficientes.

El Alcalde de León es ahora el mismo que como Consejero de la Junta negaba el crecimiento al Aeropuerto de León indicando que solo merecía la pena el de Pucela, ese del que huyen las compañías con lo que me gustaría saber cómo va a defender ahora el de la Virgen del Camino durante estos próximos 4 años... Es un gran reto, ¿con final feliz?

Lo que te digo, que con una marca grande, un bar nuevo y gente por la calle ya somos felices. ¡Mira, un peregrino! Y la mayoría no ve lo demás... Una pena... ¿qué le vamos a hacer? Somos cazurros.

miércoles, 15 de abril de 2015

El miedo del que todo tiene


El todopoderoso Mario, el italiano que firma cada billete de Euro tembló de miedo cuando una activista se le acercó para rociarle por encima con papelines y confeti, sembrando el terror del mandatario. Una muestra de la indignación de la gente. Una muestra de que la seguridad es insegura, y una muestra de que incluso los aparentemente tan poderosos, los que salen en esas mesas tan grandes rodeados de gente en traje y peloteros chanchulleros, dando números, cifras y decidiendo el futuro de mucha mucha gente, no son tan poderosos como parecen. Míralo si no ahí, cagadito ante la lluvia de confeti... ¡Stronzo Mario!