lunes, 24 de septiembre de 2007

Fe de erratas

Supongo que cuando escribes algo, va a quedar por ahí almacenado en alguna carpeta, en algún cajón entre facturas y folletos de publicidad que jamás te atreves a tirar sin saber por qué… No se sabes de la difusión de tus palabras y si en un futuro te ayudarán o te harán daño, piensas sólo en hacer el bien, y jamás molestar, aunque a veces te arrepientas. Supongo que cuando escribes algo, alguien más que tú lo lee, y más cuando escribes en el ordenador y lo publicas en un blog. Es en este tipo de formato de libro fasciculado de lectura en pantalla, en el que, después de llevar un tiempo escribiendo, echas la vista atrás por recordar viejas hazañas, o viejos escritos con un solo click, te encuentras auténticas tonterías, y verdaderas frases que jamás pensaste decir. Encuentras algún comentario que ya habías olvidado, y buscas la manera de responderlo de alguna forma, y que el interesado lo lea. No sabes cómo, aquel comentario ya está descatalogado… Otras veces, alguien te hará referencia a unos y otros artículos, y te gusta escuchar halagos y críticas, más críticas que halagos, por cambiar y por mejorar. Eres un tonto que busca su propio error, que enreda sus frases por hacer más compleja su lectura, amén de saber que tu chica no va a entender todo lo que pones, y que buscas metáforas, citas que recuerdas, frases medio hechas, palabras que lo dicen todo… Te sorprendes a veces de cuán lejos llegan tus palabras, y lo que dan de si tus teorías y pensamientos. Piensas seguir en esa línea, porque esa línea te ha llevado hasta aquí, pero buscas que alguien más te lea, te saboree, te exprima y te enseñe a escribir. Aún eres sólo un principiante.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como dijo Ernesto Sábato:
Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas.

Oscar,a seguir así...

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

Como responsable de dar respuestas escritas a clientes que reclaman, hace unos años diez años asistí a un curso de redacción. Lo daba una escritora argentina Silvia Adela Kohan (montón de enlaces en la web) y decía que escribir era sobre todo reescribir. Daba un consejo que en lo profesional nunca llevé a la práctica y en lo blogero menos y era escribir, dejar descansar el escrito una noche y releerlo al día siguiente. Seguramente nos arrepentiríamos de algo del día anterior.
Hace un mes la encontré dos días seguidos por Oviedo, la abordé porque ya no estoy en edad de ser vergonzoso y le pregunté si estaba de cursillo. Me dijo que ahora vivía en Oviedo. Quedó pahjmada.
La teoría es esa, pero ¿quién se aguanta?
Adelante.
(Por cierto, la Silvia, un cromo, con un gran parecido a Paloma San Basilio)